HARBOUR TOWER

La casa más cara del país se vende por u$s21 millones: está en Puerto Madero y tiene helipuerto

Se trata del penthouse de Harbour Tower, en Puerto Madero, que tiene 674 m² residenciales, piscina propia, seis cocheras y hasta acceso a un helipuerto
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 13 de Agosto, 2026

Una propiedad de u$s21 millones acaba de salir al mercado inmobiliario argentino.

Se trata del penthouse de Harbour Tower, el edificio desarrollado por GNV Group y diseñado por el arquitecto Carlos Ott dentro de Distrito Madero Harbour.

La residencia ocupa los pisos 52 y 53 y tiene 674 metros cuadrados de superficie residencial, a los que se agregan otros 149 m² destinados a cocheras y servicios privados.

GNV Group lo presenta como la propiedad residencial de mayor precio actualmente ofrecida en la Argentina, una condición difícil de certificar de manera absoluta en un mercado donde una parte importante de las operaciones de ultra lujo se maneja fuera de los portales públicos.

Pero el precio pedido permite dimensionar de todos modos la magnitud de la apuesta ya que, tomando solamente los 674 m² residenciales, el valor solicitado equivale a algo más de u$s31.000 por metro cuadrado.

El penthouse del Harbour Tower ocupa los pisos 52 y 53 y tiene 674 metros cuadrados más cochera.

La cifra es extraordinariamente alejada incluso de los valores habituales de Puerto Madero si se tienen en cuenta los últimos datos oficiales disponibles del Instituto de Estadística y Censos porteño que ubicaron en u$s7.190 ese precio promedio para departamentos de dos ambientes a estrenar en ese barrio, mientras que para los usados alcanzó los u$s6.009.

Se trata, naturalmente, de productos que no resultan directamente comparables con un penthouse de estas características, pero sirven para medir la distancia existente entre el mercado residencial tradicional y este reducido segmento de ultra lujo, precisamente el nicho donde GNV intenta posicionar su nueva propiedad.

Se vende una casa de 674 metros en la cima de Puerto Madero

El penthouse fue proyectado como una residencia de dos plantas y se entregará terminado, equipado, amoblado y decorado por Estudio Piana.

El ingreso se realiza mediante un palier privado y una antecámara de seguridad y desde allí se accede a una recepción de 160 m² con ocho metros de doble altura, uno de los espacios centrales de la vivienda.

En el piso inferior se distribuyen el living, comedor, bar, cava de vinos, toilette y dos dormitorios con vestidor y baño en suite.

También se encuentran la dependencia de servicio y una cocina equipada con parrilla y comedor diario.

Una gran escalera comunica ese sector con el nivel superior en donde aparece otro de los diferenciales con los que GNV pretende justificar el posicionamiento de la propiedad como es una master suite de 120 m², con dos baños y dos vestidores independientes.

La residencia se entregará terminado, equipado, amoblado y decorado por Estudio Piana.

Pero la característica menos habitual se encuentra unos metros más allá: el departamento posee su propia piscina cubierta y climatizada en el piso 53, con visuales hacia la ciudad y el Río de la Plata.

El mismo nivel incorpora gimnasio, sala de tratamientos, sauna, media room y estudio privado.

Para Alejandro Ginevra, presidente y fundador de GNV Group, el proyecto fue pensado desde el inicio para escapar del concepto de departamento tradicional.

"Al desarrollar un proyecto, nuestra visión siempre se orienta a lo excepcional, respaldado con la calidad arquitectónica: creamos propuestas únicas, singulares e irrepetibles para las familias", sostiene.

El empresario agrega que "el penthouse fue concebido como una experiencia residencial extraordinaria, donde la amplitud, las visuales privilegiadas y la privacidad absoluta se combinan con un diseño sofisticado".

Lugar para seis autos y conexión con un helipuerto

La propuesta no termina dentro del departamento ya que hay otros 149 m² destinados a estacionamiento y servicios privados que incluyen una cochera cerrada para dos vehículos, espacio para motos o bicicletas y hasta un toilette y un office destinados a choferes.

A eso se agregan cuatro cocheras ubicadas en los subsuelos de Harbour Tower, por lo que el propietario podrá disponer de lugar para seis vehículos.

Desde ese sector existe además conexión con el helipuerto de Distrito Madero Harbour.

El propio complejo informa actualmente que dispone de oficinas, residencias, áreas comerciales y gastronómicas, terrazas, estacionamientos y helipuerto, dentro de un desarrollo concebido como un distrito de usos mixtos.

El acceso aéreo aparece así como parte de la estrategia comercial de una propiedad cuyo comprador potencial pertenece a un universo muy reducido: grandes empresarios, patrimonios familiares, inversores internacionales o extranjeros que buscan una residencia de representación en Buenos Aires.

Harbour Tower y la apuesta de Ginevra

Detrás del penthouse se encuentra una apuesta inmobiliaria que lleva años de desarrollo.

Harbour Tower se levanta en el Dique 1 de Puerto Madero y fue diseñada por el arquitecto uruguayo Carlos Ott, responsable de obras internacionales como la Ópera de la Bastilla de París.

La torre alcanza los 194 metros de altura, tiene 217 residencias y alrededor de 28.000 m² comercializables mientras que la documentación pública del proyecto muestra además la magnitud de la obra: supera los 52.000 m² construidos.

Su fachada demandó la instalación de alrededor de 21.000 m² de carpinterías vidriadas y un proceso de ejecución de dos años, con materiales y sistemas específicos para resolver una envolvente completamente vidriada.

Ott buscó deliberadamente que el edificio tuviera una silueta reconocible dentro del skyline porteño, con plantas diferentes, múltiples esquinas y ventanales de piso a techo.

Ginevra lo define como un proyecto difícil de repetir. "Para nosotros es una torre emblemática, un edificio con estas características constructivas, complejas, de una progresión artesanal, difícilmente se vuelva a repetir en Argentina y eso nos llena de orgullo", señaló el desarrollador al describir el proyecto.

La torre dispone además de más de 1.800 m² de amenities, entre gimnasio, spa, piscinas, coworking, cavas privadas, parrillas, microcine y sectores para reuniones y eventos.

El penthouse funciona, en ese sentido, como la pieza destinada a coronar comercialmente todo el desarrollo.

"Es una torre concebida para vivir a la altura, con una ubicación, visuales y categoría únicas", asegura Ginevra.

Y resume la ambición detrás del edificio: "Se trata de un desarrollo a gran escala que transforma el skyline de Buenos Aires".

Un precio que rompe con la escala del mercado

Los u$s21 millones pedidos también permiten observar hasta dónde llegó la segmentación del negocio inmobiliario porteño.

Una unidad convencional de Harbour Tower actualmente publicada por la comercializadora del proyecto ofrece, por ejemplo, 72 m² por u$s455.000, alrededor de u$s6.300 por metro cuadrado.

A pesar de esos precios, la torre se encuentra vendida en casi su totalidad mayormente a inversores argentinos, aunque en los últimos mees también aparecieron compradores extranjeros.

En el caso del penthouse se ubica en otra liga al punto que es bautizado como "la joya" del GNV International Realty, al ser único en la Ciudad de Buenos Aires y uno de los pocos de su tipo en toda América latina.

De hecho, hasta ahora no existen certezas de cuál será el origen del posible comprador, aunque en el grupo especulan con que podría llegar desde el exterior.

Ocurre que su valor es imponente incluso dentro de Puerto Madero, donde se concentran los precios residenciales más altos del país.

Su venta también será una prueba para determinar hasta dónde está dispuesto a pagar el reducido mercado argentino de grandes fortunas por un activo residencial que pretende competir, más por exclusividad que por precio por metro cuadrado, con propiedades de lujo de otras capitales internacionales.

Durante el recorrido realizado este jueves 13 de agosto por un reducido grupo de periodistas, Ginevra anticipó que el penthouse debería estar entregado para principios del año próximo, en las condiciones en las que actualmente se encuentra o a partir del diseño que muestran los renders, con todas las comodidades ya incluidas.

De terreno sin servicios a un distrito inmobiliario

La historia detrás de Harbour Tower es también la de la transformación del extremo sur de Puerto Madero y de una apuesta que la familia Ginevra inició mucho antes de que el barrio se convirtiera en el mercado residencial más caro de Buenos Aires.

Alejandro Ginevra contó años atrás que la familia compró el terreno de Madero Harbour al Estado en 1992, cuando la zona todavía estaba lejos del desarrollo inmobiliario que llegaría posteriormente.

"Compramos el terreno con mi papá en el año 92. Fue una licitación del Estado Nacional", recordó el empresario al reconstruir los comienzos del proyecto.

Por entonces, explicó, se trataba de "una sola parcela, sin servicios" y luego el desarrollo atravesó distintas etapas, subdivisiones, ventas de terrenos y búsqueda de capital para financiar las obras.

Tras la muerte de su padre, Ginevra quedó al frente de la desarrolladora y la familia reorganizó sus negocios.

Parte de los terrenos fueron vendidos para obtener los recursos necesarios para continuar con el proyecto.

Esa estrategia terminó permitiendo avanzar sobre el concepto que años después se convertiría en Distrito Madero Harbour.

Actualmente, GNV define el emprendimiento como un complejo de usos mixtos desplegado sobre unas ocho hectáreas, donde conviven residencias, oficinas, comercios, gastronomía, estacionamientos y helipuerto.

De esta forma, Harbour Tower se convirtió en la pieza residencial más visible de esa estrategia.

De los shoppings al real estate premium

GNV Group forma parte de una historia empresaria que comenzó mucho antes de Puerto Madero, con una familia que estuvo vinculada inicialmente a la comercialización de inmuebles y posteriormente amplió sus negocios hacia el desarrollo inmobiliario.

En su trayectoria aparecen proyectos comerciales que marcaron la expansión de los shopping centers en la Argentina, entre ellos Alto Palermo, Patio Bullrich, Galerías Pacífico, Soleil, Patio Olmos y Devoto Shopping, además de distintos desarrollos residenciales y corporativos.

Con el tiempo, el grupo concentró buena parte de su estrategia en Puerto Madero y este emprendimiento pasó a ser su proyecto insignia y la compañía extendió posteriormente su actividad hacia Uruguay, con desarrollos en Punta del Este.

En paralelo, GNV avanzó sobre otro fenómeno del mercado inmobiliario internacional como son las branded residences, viviendas asociadas a marcas hoteleras y de servicios que buscan capturar una demanda dispuesta a pagar un adicional por diseño, prestaciones y administración.

La comercialización de sus proyectos se canaliza a través de Ginevra International Realty y el lanzamiento del penthouse aparece además en un momento particular para el real estate porteño.

Mientras buena parte del mercado residencial todavía se mueve alrededor de valores considerablemente inferiores, Puerto Madero continúa funcionando como una excepción.

Los datos oficiales correspondientes al primer trimestre de este 2026 colocaron al barrio nuevamente en el primer lugar de precios de la Ciudad.

Un departamento usado de dos ambientes registraba un promedio publicado de u$s6.009 por m², frente a u$s3.125 en Palermo, u$s3.083 en Núñez, u$s2.938 en Belgrano y u$s2.687 en Recoleta.

En unidades nuevas, la brecha es todavía mayor: Puerto Madero alcanzaba los u$s7.190 por m².

Un segmento que tiene reglas propias

Pero en Puerto Madero, la altura, una vista despejada al río, la superficie, las cocheras, los servicios del edificio y la escasez de unidades comparables pueden multiplicar el precio.

En los pisos más altos de las torres premium del barrio, relevamientos inmobiliarios de este año detectan valores superiores a u$s10.000 y hasta u$s12.000 por m².

Harbour Tower pretende llevar esa frontera bastante más lejos, aunque el actual desafío será el de encontrar comprador para su penthouse.

El precio funciona como carta de presentación, pero también plantea la incógnita central del negocio, especialmente porque las propiedades de este nivel no responden a las mismas variables que el resto del mercado.

La comparación por metro cuadrado pierde peso frente a cuestiones como la singularidad del activo, la privacidad, la seguridad, la arquitectura, la posibilidad de acceder a servicios exclusivos y, sobre todo, la inexistencia de una oferta fácilmente sustituible.

GNV apuesta justamente a esa condición al punto que Harbour Tower fue concebida desde sus primeros diseños como un edificio destinado a diferenciarse de las torres residenciales tradicionales.

El proyecto original ya reservaba los niveles superiores para un gran penthouse dúplex y pisos completos con vistas panorámicas.

Ahora, después de casi 10 años de obra y desarrollo, esa estrategia llega a su instancia comercial más ambiciosa.

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