Metalfor redefine su financiamiento en medio de una fuerte crisis de su negocio
Metalfor decidió retirarse del régimen de oferta pública PyME de la Comisión Nacional de Valores (CNV) y dar de baja el programa que tenía habilitado para emitir Obligaciones Negociables (ON).
La medida fue aprobada por unanimidad por el directorio de la fabricante de maquinaria agrícola el 10 de agosto pasado y deberá instrumentarse mediante presentaciones ante la Comisión Nacional de Valores (CNV), A3 Mercados y Bolsas y Bolsas y Mercados Argentinos.
La propia compañía dejó asentado que lo hace ya que actualmente no existen valores negociables en circulación dentro del programa y tampoco tiene previsto realizar nuevas emisiones mediante ese régimen en el corto plazo.
Por ese motivo, el directorio consideró conveniente cancelar una herramienta financiera que Metalfor mantenía habilitada desde mayo de 2023.
La decisión tiene un alcance preciso si se tiene en cuenta que Metalfor no anunció que abandona el mercado de capitales ni que dejará definitivamente de emitir deuda.
Por el contrario, se reservó expresamente la posibilidad de recurrir en el futuro a otros regímenes de oferta pública, incluidos los mecanismos automáticos para emisiones de bajo y mediano impacto previstos por la CNV. Tampoco existe un incumplimiento asociado con la cancelación: según el acta, el programa ya no tiene títulos en circulación.
De todos modos, cierra una vía de financiamiento que hoy no utiliza y que no piensa volver a utilizar en el corto plazo, en un momento en el que conseguir fondos continúa siendo una cuestión central para la compañía.
Una deuda pesada frente a una caja demasiado chica
La última fotografía financiera detallada disponible de Metalfor corresponde a marzo de 2026 y permite dimensionar el problema.
En ese momento, la empresa registraba entonces alrededor de u$s101 millones de deuda financiera, según un informe de la calificadora FIX que además explicaba que el 42% de ese pasivo estaba concentrado en el corto plazo, equivalente a aproximadamente u$s40,5 millones.
Frente a esos compromisos, la compañía disponía de apenas u$s2,4 millones entre efectivo e inversiones de corto plazo, foto que mostraba que los recursos líquidos cubrían sólo el 6% de la deuda financiera inmediata.
En abril, la presión continuaba y FIX estimaba una flexibilidad financiera cercana a u$s2 millones y señalaba vencimientos inmediatos correspondientes a pagarés bursátiles por otros u$s3 millones, con una cobertura de intereses mediante EBITDA que rondaba apenas 0,9 veces.
Un grave escenario de conflicto con los bancos
El problema no era solamente cuánto debía Metalfor sino también cuánto dinero conseguía generar para afrontar esos compromisos en el marco de un contexto en el cual los bancos comenzaron a mostrar otra señal de alerta.
En julio, Metalfor acumulaba aproximadamente $52.000 millones de deuda registrada con 23 entidades financieras, de los cuales $22.000 millones aparecían clasificados entre las situaciones 2, 3 y 4, categorías que reflejan distintos niveles de deterioro crediticio.
Cabe aclarar que esos $52.000 millones no deben sumarse a los u$s101 millones informados por FIX ya que corresponden a universos y momentos diferentes.
La primera cifra refleja la exposición de la compañía dentro del sistema bancario argentino y la segunda, el endeudamiento financiero relevado por la calificadora a marzo.
Además, lo significativo es la evolución si se tiene en cuenta que Metalfor había permanecido en Situación 1, considerada normal, hasta mayo de 2025.
Posteriormente comenzaron a aparecer clasificaciones más desfavorables y parte de su exposición llegó a Situación 3 durante este 2026.
Para una fabricante que necesita capital de trabajo de manera permanente, el deterioro de su perfil frente a las entidades financieras agrega una dificultad adicional: no solamente debe afrontar vencimientos, sino preservar las fuentes que necesita para mantener funcionando el negocio.
Importante caída en su clasificación financiera
La misma tendencia apareció en el mercado de capitales en donde Metalfor terminó el 2025 con una calificación BBB(arg) y perspectiva estable pero en marzo pasado, FIX redujo la nota a BB+(arg) y colocó a la empresa bajo Rating Watch Negativo.
Para entonces todavía existían, entre otros compromisos, aproximadamente u$s6,5 millones en pagarés bursátiles cuyos vencimientos se concentraban principalmente entre marzo y abril.
El 6 de julio llegó una baja mucho más fuerte que la colocó en situación de CC(arg) por parte de FIX, que consideró elevado el riesgo de refinanciación y vinculó el deterioro con la menor generación de fondos, ventas que no llegaron a concretarse en los niveles esperados y líneas bancarias que no fueron renovadas completamente.
También aparecieron problemas en instrumentos de pago y la calificadora informó pagarés bursátiles rechazados y consignó, sobre la base de datos del Banco Central, $5.522 millones en cheques rechazados.
El salto entre BBB y CC en cuestión de meses muestra hasta qué punto cambió la evaluación sobre la capacidad financiera de Metalfor.
Pero la explicación más profunda no estaba solamente en bancos, pagarés o cheques sino en sus fábricas.
Las ventas siguen en picada
Durante el primer trimestre de este 2026, Metalfor registró ingresos equivalentes a aproximadamente u$s12,7 millones mientras que en igual período de 2025 había alcanzado u$s29,3 millones, mostrando una caída cercana al 57%.
FIX señaló además que no llegaron a materializarse completamente ventas por unos u$s33 millones que la compañía esperaba concretar durante marzo.
En cantidad de equipos, la contracción resulta todavía más gráfica ya que había comercializado 116 máquinas durante los primeros tres meses de 2025 y un año después sólo llegó a 56 unidades.
La producción siguió el mismo recorrido y pasó de 86 a 38 unidades, retroceso que alcanzó incluso al negocio sobre el que la empresa construyó buena parte de su posición histórica.
Metalfor había llegado a tener aproximadamente 28% de participación en pulverizadoras dentro de su zona de influencia, pero en mayo pasado, esa porción había descendido al 18%, según FIX.
Menos máquinas fabricadas y vendidas significaron menos ingresos justamente cuando la compañía necesitaba generar caja para atender una estructura financiera exigente.
Cuando la crisis llegó al empleo
El deterioro terminó trasladándose a las plantas al punto que Metalfor abrió un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) mientras atravesaba atrasos salariales y buscaba adecuar su estructura laboral al menor volumen de actividad.
La compañía contaba con alrededor de 600 trabajadores directos y uno de los conflictos más sensibles se produjo en Noetinger, donde fueron desvinculados 35 empleados.
El PPC concluyó el 7 de agosto pasado sin que la compañía y la representación sindical consiguieran alcanzar un acuerdo definitivo.
Para entonces, Metalfor enfrentaba simultáneamente caída de ventas, menor producción, problemas de liquidez, deterioro crediticio y tensión laboral.
El crédito que le permitió ganar tiempo
En septiembre de 2025, Metalfor consiguió financiamiento por hasta u$s50 millones de la United States International Development Finance Corporation (DFC), la agencia de financiamiento para el desarrollo del gobierno de Estados Unidos.
La operación fue estructurada a ocho años, incluidos dos años de gracia y el plazo atacaba directamente una de las principales debilidades que tenía entonces la compañía que era que aproximadamente el 91% de la deuda financiera estaba concentrada en el corto plazo.
Los desembolsos de la DFC permitieron trasladar una parte considerable de esos compromisos hacia vencimientos más largos y para marzo de este año, la deuda financiera de corto plazo representaba el 42% del total.
El financiamiento le permitió a Metalfor conseguir tiempo para pagar, aunque extender vencimientos no elimina la deuda ni garantiza que una compañía genere los recursos necesarios para cancelarla cuando llegue el momento.
Para vender maquinaria también necesita financiar al comprador y por eso, en maquinaria agrícola el crédito forma parte de la venta.
Metalfor financia directamente algunas operaciones con sus clientes, una herramienta que le permite sostener colocaciones cuando las líneas bancarias resultan insuficientes o demasiado caras.
La ventaja comercial que genera una exigencia financiera
La fábrica necesita pagar componentes, proveedores, salarios, impuestos y otros costos de producción mucho antes de terminar de cobrar una máquina vendida a varios años.
FIX ya había identificado esa dinámica como una de las razones que elevaban significativamente las necesidades de capital de trabajo de Metalfor.
A eso se agrega otra práctica habitual del sector que es la de recibir maquinaria usada como parte de pago.
Esos equipos deben ser valuados, reacondicionados y vendidos nuevamente. Hasta que eso ocurre, mantienen recursos inmovilizados dentro de la compañía.
Cuando aumentan las ventas y existe financiamiento, ese engranaje puede acelerar el crecimiento pero cuando la actividad cae y el crédito se restringe, comienza a consumir caja.
Metalcred, la otra vía para conseguir fondos
La necesidad de financiar ventas llevó a Metalfor a desarrollar una herramienta diferente de las obligaciones negociables: los fideicomisos Metalcred.
Mediante estas estructuras, determinados créditos comerciales originados por la compañía son cedidos a un fideicomiso y utilizados como respaldo para emitir valores.
El mecanismo permite transformar parte de los cobros futuros en recursos disponibles antes de que los compradores terminen de pagar sus máquinas.
La CNV registra numerosas series de Metalcred emitidas a lo largo de los años y algunos vehículos mantienen vigencia.
Entre ellos aparece Metalcred XI, denominado en dólares y con vencimiento previsto para diciembre de 2027. También Metalcred XVII, autorizado por aproximadamente $7.823 millones y con vencimiento en 2030.
Accionistas que también aportaron capital
El financiamiento externo no fue el único recurso utilizado para fortalecer las cuentas ya que durante 2025, Bertotto realizó un aporte de capital de aproximadamente $11.700 millones, de acuerdo con FIX.
El empresario posee 36% de Metalfor aunque FIX señala que no existe jurídicamente un grupo económico constituido ni Bertotto controla individualmente a la fabricante, si bien ambas empresas comparten buena parte de sus accionistas finales, tienen directorios similares y desarrollan estrategias conjuntas.
La actual etapa empresaria comenzó en 2017, cuando Bertotto Boglione ingresó a Metalfor y Eduardo Borri asumió la conducción.
Ese grupo ya contaba con una extensa trayectoria industrial en Córdoba, especialmente vinculada con tanques, almacenamiento y equipamiento.
El desembarco en Metalfor amplió considerablemente su exposición al negocio agrícola.
Posteriormente se incorporaron otros activos y compañías vinculados con la actividad industrial, entre ellos Prats, Corpant y Duraplas, dentro de una estrategia destinada a ampliar productos y escala.
Metalfor nació en 1974, fundada por Luis Dadomo.
Con el crecimiento, Marcos Juárez se convirtió en el corazón de su estructura productiva, dentro de uno de los corredores más importantes de la maquinaria agrícola argentina.
La empresa construyó especialmente su reconocimiento alrededor de las pulverizadoras, amplió posteriormente su oferta, sumó capacidad industrial en Noetinger y desarrolló presencia en Brasil.
Ahora, debe recuperar terreno dentro de un negocio donde compiten fabricantes argentinos y algunas de las principales multinacionales mundiales de maquinaria agrícola.