Casa de Moneda perdió su principal negocio, sigue en rojo y recibirá $82.000 millones del Estado
l fuerte achicamiento de Casa de Moneda todavía no consiguió resolver su principal problema ya que lo que queda de su negocio no alcanza para sostener su estructura.
La empresa estatal proyecta para este 2026 una pérdida operativa de $45.487 millones y recibirá $82.000 millones en transferencias de la Administración Nacional.
Se trata de una asistencia incluso superior a todo lo que espera facturar durante el año y con una mayor dimensión a lo que ocurrió durante el año pasado.
Ahora, Casa de Moneda calcula ventas por $57.978 millones, de manera que por cada $1 que prevé obtener de sus clientes tendrá otros $1,41 provenientes de transferencias del Estado.
Crecen las transferencias públicas
Los números forman parte del Plan de Acción y Presupuesto 2026 aprobado por el Ministerio de Economía mediante la Resolución 1337/2026, firmada por Luis Caputo y publicada este miércoles 19 de agosto en el Boletín Oficial.
Frente a esos $57.978 millones de ingresos operativos deberá afrontar $103.466 millones de gastos de operación.
Es decir que por cada $100 que facture, tendrá cerca de $178 de costos, mostrando entonces de dónde surge el rojo operativo previsto para el ejercicio.
Con esos recursos, los ingresos corrientes totales ascenderán a $139.979 millones y como los gastos corrientes serán de $117.600 millones, el resultado económico arrojará un ahorro de $22.378 millones.
A eso se agregan $4.463 millones de recursos de capital y como no habrá gastos de capital, Casa de Moneda terminará el 2026, según las proyecciones oficiales, con un superávit financiero de $26.841 millones.
Un resultado que no quedará disponible para expandir el negocio
Pero la totalidad aparece destinada a una reducción de cuentas a pagar por exactamente el mismo monto.
Además, la comparación con el presupuesto del año pasado permite detectar dónde se produce la mejora.
Para 2025, Casa de Moneda había proyectado ingresos operativos por $57.729 millones y gastos de operación por $115.435 millones, con una pérdida operativa de $57.706 millones y un déficit financiero final cercano a $7.238 millones.
Este año, en cambio, los ingresos operativos presupuestados se mantienen prácticamente congelados en términos nominales ya que pasan de $57.729 millones a $57.978 millones.
El cambio está del lado de los costos, con gastos operativos presupuestados que bajan en casi $12.000 millones frente al ejercicio anterior.
Así, el resultado financiero previsto logra pasar del déficit de 2025 al terreno positivo, evidenciando que la mejora no llega de la mano de una recuperación comercial, sino de una estructura de gastos más baja y del esquema de recursos contemplado para sostener a la compañía.
El negocio que explicaba más del 90% de los ingresos
Para encontrar el origen de esta nueva Casa de Moneda hay que remontarse a octubre de 2024, cuando el Banco Central rescindió parcialmente los contratos que mantenía con la compañía para producir billetes.
Esos contratos representaban más del 90% de los ingresos de Casa de Moneda al cierre de 2023, lo cual dejó sobredimensionada una estructura industrial construida alrededor de una actividad que había desaparecido.
Luego, el Poder Ejecutivo describió una compañía con elevados costos, inversiones inconclusas, equipamiento importado que no había sido instalado y superposición de funciones.
Por caso, durante 2023, había recibido $22.400 millones en aportes del Estado para financiar su funcionamiento y en 2024 esa asistencia trepó a $114.626 millones, destinados tanto a sostener la operación como a cancelar obligaciones con acreedores.
Los estados contables correspondientes a 2023 mostraban además un patrimonio neto negativo superior a $65.973 millones y pérdidas acumuladas por más de $243.700 millones.
La salida del negocio de los billetes aceleró entonces una transformación que terminaría modificando casi por completo el tamaño y las actividades de la histórica compañía estatal.
Una estructura que también perdió personal
Uno de los efectos más visibles apareció en la dotación ya que a comienzos de 2024 Casa de Moneda contaba con alrededor de 1.387 trabajadores y ahora el nuevo presupuesto contempla que termine diciembre con 557 empleados.
La diferencia es de aproximadamente 830 puestos, cerca del 60% de la plantilla que tenía la compañía menos de tres años antes.
Para remuneraciones se presupuestaron $26.595 millones, distribuidos de la siguiente manera:
- $11.488 millones corresponden a adicionales de convenio
- $4.238 millones a salarios básicos
- $3.655 millones a contribuciones patronales
- $2.552 millones a bonificaciones extraordinarias
Las actividades que ya no están
La reducción de personal estuvo acompañada por una modificación del perímetro de Casa de Moneda.
El Gobierno decidió transferir diversas áreas a otros organismos:
- Los Instrumentos Fiscales de Control y el sistema de trazabilidad pasaron a ARCA
- El área relacionada con pasaportes fue transferida al Renaper
- La billetera virtual fue derivada a Arsat
- Los inmuebles en desuso podrían pasar a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE)
Qué negocios le quedan
Ahora, Casa de Moneda identifica como sus principales clientes a ACARA, a la que provee chapas patente vehiculares y cédulas automotor, y a ARCA, para la provisión de fajas y estampillas.
En el documento existe un apartado dedicado a describir la estrategia comercial y el posicionamiento en el mercado que, ahora se define con dos palabras: "No aplica".
Tampoco aparece una estrategia de crecimiento apoyada en nuevas instalaciones, equipamiento o tecnología y se contempla cero pesos de inversión real directa.
No hay partidas destinadas a edificios e instalaciones, construcciones, maquinaria y equipos, tierras, terrenos o activos intangibles.
El Plan de Acción lo establece de manera explícita: "No se prevé inversión directa".
La incógnita sobre la antigua Ciccone
La transformación también alcanzó a la planta de Don Torcuato, la antigua Ciccone Calcográfica expropiada por el Estado en 2012.
Casa de Moneda dispuso formalmente el cese de las actividades productivas en ese establecimiento en noviembre de 2024 y otorgó una dispensa laboral con goce de haberes a sus trabajadores. Sin embargo, el Plan de Acción 2026 todavía contabiliza dos establecimientos dentro de su estructura física.
Uno es la histórica planta ubicada en Retiro, que ocupa 42.000 metros cuadrados y el otro es precisamente Don Torcuato, con otros 14.000 metros cuadrados.
Durante este año, Casa de Moneda continuó realizando contrataciones destinadas a sostener ese establecimiento.
Entre ellas aparecen servicios vinculados con la atención médica y el mantenimiento de la subestación transformadora de media tensión, además de prestaciones de limpieza y conservación que incluyen tanto Retiro como Don Torcuato.
De ese modo, la antigua Ciccone permanece dentro del patrimonio y la infraestructura administrada por Casa de Moneda y continúa generando necesidades de mantenimiento, aunque su actividad productiva haya sido frenada.