• 19/8/2026
ALERTA

Inversión en cazas y pilotos de F-16 choca con salarios irrisorios de la Fuerza Aérea y la caída de FADEA

La preparación de cada piloto exige hasta u$s5 millones, pero sus salarios no superan los $1,5 millones. Los Hércules, afectados por falta de fondos
19/08/2026 - 12:14hs
avion cqza F16

En plena cuenta regresiva para el arribo de otra tanda de cazas F-16, la situación de recursos económicos disponibles y salarial que atraviesa la Fuerza Aérea Argentina (FAA) vuelve a levantar polvareda. Ocurre que, según reconocieron altos mandos castrenses, mientras que el Gobierno destina hasta u$s5 millones para formar a cada piloto de dicho sistema de armas, esos mismos oficiales luego perciben salarios que apenas alcanzan los $1,5 millones mensuales. Cada hora de vuelo de un caza F-16 incorporado por la FAA implica destinar 14 mil dólares. La diferencia de fondos desembolsados también genera controversia por el parate que atraviesa la fábrica de aviones FADEA, en Córdoba. En dicha instalaciones sigue demorada la recuperación de tres aviones C-130 Hércules a raíz del problema presupuestario que atraviesa la compañía estatal.

El tenor de esta diferencia fue reconocida por el propio jefe de la FAA, brigadier general Gustavo Valverde, quien en una entrevista reciente admitió que los haberes militares "no son adecuados" para la responsabilidad y especialización que exige la actividad.

Sin embargo, afirmó que la problemática excede la discusión salarial y aparece mientras la institución intenta poner en marcha su mayor avance tecnológico de décadas, al tiempo que enfrenta restricciones presupuestarias que afectan la operatividad de la flota general.

En línea con eso, FADEA mantiene demorados los trabajos sobre tres C-130 Hércules porque no recibió los recursos necesarios para comprar materiales y repuestos. Por ende, mientras que la FAA sigue sumando uno de los cazas más sofisticados del mundo, en simultáneo carece de fondos para sostener la disponibilidad de aeronaves que constituyen la columna vertebral de su transporte logístico.

La formación completa de pilotos de F-16 implica ocho años de instrucción

Vale recordar que los primeros cazas F-16 comprados a Dinamarca ya operan desde las instalaciones militares de Las Higueras, en Río Cuarto. Ahí permanecerán hasta que concluyan las obras para su asiento definitivo en la VI Brigada Aérea de Tandil. Detrás de cada avión existe una inversión sensiblemente mayor a su precio de compra.

"Calculen que la hora de vuelo está alrededor de 14 mil dólares, pero formar un piloto de F-16 anda aproximadamente entre 4 y 5 millones de dólares", afirmó Valverde, quien además reconoció que "la Fuerza Aérea Argentina necesita además invertir ocho años de formación" por oficial.

Hoy por hoy, Argentina se encuentra en la primera etapa del proceso. Los oficiales seleccionados deben aprender a operar el sistema y adquirir la categoría de instructores para desarrollar autonomía con las siguientes camadas.

"Los primeros que se van a formar ahora van a adquirir su calificación de instructores para después formar ellos a nuestros pilotos", precisó Valverde. La instrucción inicial está a cargo de Top Aces, una firma de capitales canadienses con pilotos retirados asignada por la USAF y el Pentágono estadounidenses.

La preparación implica un proceso permanente con simuladores y planificación. Por exigencia operativa y para compensar el costo invertido, los pilotos deberán permanecer al menos ocho años vinculados exclusivamente a ese sistema de armas.

Sueldos bajos y la parálisis de los Hércules en FADEA

En contraste con las cifras en dólares de la instrucción, la realidad de los ingresos del personal marca una brecha evidente.

"El tema de los haberes del personal militar, y en particular de la Fuerza Aérea, no es el adecuado para la actividad y la responsabilidad que tiene el personal de la institución", dijo Valverde, quien además detalló: "Un primer teniente, en esa jerarquía, está cobrando aproximadamente entre 1,3 y 1,5 millones de pesos".

El alto mando remarcó que "el personal de la Fuerza Aérea tiene que ganar lo que realmente se merece" y que "la remuneración tiene que ir acorde". Igualmente, aclaró comprender las restricciones fiscales de La Libertad Avanza (LLA) y subrayó "el compromiso, el sacrificio y el acompañamiento" del personal militar.

Al margen del escenario de atraso salarial, preocupa y mucho la crisis operativa que atraviesa FADEA. La planta radicada en Córdoba viene pagando sueldos con demoras y, como se dijo, tiene frenado el mantenimiento de los C-130 Hércules. Estas aeronaves no solo resultan vitales para la Campaña Antártica y la asistencia ante emergencias, sino también para el traslado de equipos del propio programa de cazas F-16 desde Dinamarca.

"El problema es presupuestario. FADEA necesita, para hacer mantenimiento de un avión, los recursos económicos para poder comprar el material necesario para reparar las aeronaves", dijo Valverde. Concluyó enfatizando que los fondos "no vinieron en la magnitud que tenían que venir".

Cazas F-16 y un cronograma de entregas confirmado por el Gobierno

Pese al cuello de botella financiero, el Poder Ejecutivo ratificó la aceleración en el cronograma de recepción de los cazas F-16. El vocero presidencial, Adrián Ravier, confirmó hace muy pocos días que durante la segunda quincena del mes próximo arribará una flotilla de seis unidades al país.

El lote estará integrado por dos unidades de combate biplaza F-16BM y cuatro monoplazas F-16AM. Ravier señaló que la decisión busca fortalecer la seguridad en el territorio y las fronteras, y complementará a los primeros seis aviones recibidos en diciembre.

Tal como anticipó iProfesional, el programa contempla la incorporación de 24 unidades en total, con la previsión oficial de completar la dotación para fines del año próximo. Se trata de cazas con capacidad de interceptación supersónica destinados a reponer la capacidad de combate del país.

La recuperación de esa aptitud estratégica convive hoy con tres aviones Hércules parados en FADEA por falta de giros de la caja pública y salarios que corren muy por detrás de la tecnología que se busca operar.

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