CRÉDITO BAJO PRESIÓN

Las fintech reclaman cambios al Banco Central para dar más crédito

Solicitan que se acelere la información sobre deudores y que se revisen impuestos, y advierten que las actuales condiciones encarecen el financiamiento
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 20 de Agosto, 2026

La industria fintech salió a reclamar cambios en las reglas del crédito argentino con una agenda que apunta al Banco Central, pero también involucra al Gobierno nacional, las provincias y los municipios.

El planteo llega después de una fuerte expansión del financiamiento digital y en momentos en que la mora obliga a bancos y empresas financieras a revisar con mayor precisión a quiénes prestan y bajo qué condiciones.

Al respecto, la Cámara Argentina Fintech emitió un fuerte comunicado en el que puso el foco en un problema concreto al sostener que la información de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA), "tiene un retraso de 60 días".

Para las empresas agrupadas en esta asociación, ese período puede provocar que un prestamista evalúe a una persona sin conocer todavía sus compromisos más recientes o eventuales dificultades de pago.

Por eso, uno de los principales pedidos consiste en reducir ese plazo para disponer de una fotografía más actualizada de cada solicitante para poder detectar antes la acumulación de deuda, prevenir fraudes y disminuir el riesgo que asumen las compañías cuando entregan un préstamo.

Las fintech también quieren acelerar el sistema de Finanzas Abiertas que promueve el Banco Central, revisar la carga impositiva que pesa sobre los préstamos y desarrollar mecanismos de refinanciación antes de que los atrasos se transformen en problemas de pago más difíciles de resolver.

Detrás de la ofensiva existe un negocio que cambió de escala ya que antes de la pandemia, menos de medio millón de personas tenía un crédito fintech mientras que ahora son más de 10 millones y 3,8 millones de ellas no poseen un crédito bancario.

Para la cámara, semejante crecimiento demuestra que las plataformas digitales no solamente disputaron clientes a los bancos, sino que incorporaron al circuito formal a una parte de la población que anteriormente tenía dificultades para conseguir financiamiento.

El verdadero cambio que reclaman al Banco Central

El funcionamiento de la Central de Deudores se convirtió en uno de los principales puntos del reclamo de la cámara empresaria.

Se trata de una herramienta que reúne información sobre las financiaciones que bancos, fintech y otros proveedores otorgan a sus clientes y que, según el comunicado, tiene una fuerte demora con la que puede reflejar cambios en la situación de una persona.

El sector advierte que esos 60 días de retraso adquieren especial importancia en un mercado donde un mismo cliente puede tener simultáneamente obligaciones con diferentes proveedores.

Es decir, una persona puede tomar un préstamo y posteriormente conseguir otra financiación antes de que esa nueva obligación aparezca en la información utilizada por otra compañía para decidir si vuelve a prestarle.

Para la Cámara Argentina Fintech, acortar esa distancia "permitiría detectar antes situaciones de sobreendeudamiento y realizar una evaluación más precisa de la capacidad de pago".

También podría tener otra consecuencia relevante para el negocio ya que cuanto mayor es la incertidumbre sobre un cliente, mayor es el riesgo que debe contemplar quien presta y ese riesgo termina formando parte del precio del financiamiento.

La industria sostiene que disponer de mejor información puede contribuir también a reducir costos y ampliar el universo de personas en condiciones de acceder a un préstamo formal.

Finanzas abiertas, el otro pedido

El segundo eje del reclamo de las fintech involucra una transformación más profunda del sistema financiero.

La Cámara pide avanzar con el Sistema de Finanzas Abiertas promovido por el Banco Central, basado en el principio de que las personas puedan disponer de sus datos y autorizar su utilización para acceder a diferentes servicios.

Actualmente, la información económica de un cliente puede encontrarse distribuida entre bancos, billeteras, organismos y otros actores, lo cual limita la fotografía disponible para una empresa que necesita decidir si otorga un préstamo.

El modelo de Finanzas Abiertas permitiría que una persona autorice compartir más información sobre su situación financiera.

Para las fintech, disponer de esos datos permitiría conocer mejor al solicitante y distinguir entre personas que, con los mecanismos actuales, pueden aparecer dentro de perfiles de riesgo similares pese a tener realidades económicas diferentes.

La expectativa del sector es que una evaluación más precisa reduzca la incertidumbre y permita ofrecer mejores condiciones a quienes puedan demostrar capacidad de pago.

El pedido por los impuestos que encarecen el crédito

El tercer planteo de las empresas abre una discusión que excede al Banco Central ya que lo que se pide es revisar la carga impositiva que alcanza al financiamiento y que, dependiendo de la jurisdicción en la que se tome un préstamo, cerca de un tercio de su costo puede estar asociado a tributos nacionales, provinciales y municipales.

Ese componente, argumenta la entidad empresaria, "termina trasladándose al usuario y se suma al costo de fondeo, al riesgo de incobrabilidad y a los gastos operativos que cada empresa debe contemplar antes de establecer las condiciones de un préstamo".

En este punto aparece además una diferencia importante entre bancos y compañías financieras no bancarias.

Los bancos pueden utilizar los depósitos de sus clientes para prestar, mientras que las fintech y otros proveedores no financieros, en cambio, deben financiar los créditos con capital propio, fondos obtenidos en el mercado de capitales o incluso préstamos bancarios.

Para estas empresas, conseguir el dinero que luego vuelcan al crédito tiene por lo tanto un costo que puede ser mayor.

De allí que la cámara incorpore la cuestión tributaria dentro de su agenda para intentar abaratar el financiamiento.

Poner los números de la mora sobre la mesa

La ofensiva del sector llega acompañada por un informe elaborado por la consultora Analytica a partir de información de mayo de la Central de Deudores del Banco Central.

Los números forman parte del argumento utilizado por la cámara para sostener que el deterioro de los pagos es un problema del sistema financiero en su conjunto y no exclusivamente de las compañías que prestan mediante plataformas digitales.

El informe detalla que el crédito total a las familias asciende a $82,8 billones; que los bancos concentran $67,2 billones, equivalentes al 81,1% del total; las fintech representan $9,7 billones y los demás proveedores reúnen $5,9 billones.

De ese universo, $13,5 billones se encuentran en situación irregular, mostrando una distribución que refleja el peso de cada segmento.

Los bancos explican $8,5 billones del monto irregular, equivalentes al 63,3% del total; las fintech concentran $2,2 billones, mientras que otros proveedores acumulan $2,8 billones.

La cámara utiliza esa composición para discutir una eventual asociación entre el crecimiento del financiamiento digital y el aumento de la mora.

Su posición es que los problemas de pago atraviesan a todos los proveedores y requieren soluciones comunes.

Medido por cantidad de personas, el escenario también muestra la dimensión que alcanzó el endeudamiento.

Según el informe, en el país existen 20,8 millones de individuos con al menos un crédito formal y 5,8 millones registran atrasos superiores a 90 días.

Los bancos tienen 14,3 millones de deudores, de los cuales 2,45 millones están en mora; las fintech poseen 10,1 millones y 2,41 millones presentan atrasos, en tanto que otros proveedores registran 5,2 millones de personas financiadas y 2,7 millones en mora.

El argumento de las fintech: más crédito, no menos

Con su postura, la Cámara Argentina Fintech busca que el crecimiento de la mora no derive en un endurecimiento generalizado de las condiciones para conseguir financiamiento.

Su argumento se apoya en otra característica estructural de la economía argentina como es el reducido tamaño de su mercado crediticio.

Según el documento, el crédito al sector privado representa apenas el 13% del PBI, frente al 53% de América Latina y el Caribe.

La entidad sostiene que esa diferencia muestra que el país continúa necesitando ampliar el financiamiento formal para familias y empresas.

La discusión que propone el sector consiste, entonces, en separar dos problemas.

Por un lado, la Argentina tiene poco crédito en relación con otras economías de la región y, por otro, una porción relevante de las personas que consiguieron financiamiento comenzó a mostrar dificultades para pagarlo.

Para las fintech, la respuesta no debería consistir en cerrar el acceso a nuevos préstamos sino en mejorar la información disponible para seleccionar clientes y detectar antes las señales de deterioro.

Refinanciar antes de que aparezca un problema mayor

El último componente de la propuesta se concentra precisamente en las personas que comienzan a mostrar dificultades.

La Cámara plantea impulsar herramientas de educación financiera, pero también reclama soluciones tempranas mediante refinanciaciones y reprogramaciones de deuda.

La idea es intervenir antes de que un atraso inicial termine convirtiéndose en una mora prolongada que perjudique tanto al cliente como a la compañía que otorgó el préstamo.

El sector intenta así instalar una agenda propia para la próxima etapa del negocio.

Después de multiplicar su cantidad de clientes y superar los 10 millones de usuarios de crédito, las fintech quieren modificar parte de las condiciones bajo las cuales prestan.

Información crediticia más rápida, Finanzas Abiertas, una revisión de los impuestos y mecanismos de refinanciación temprana forman el paquete que la Cámara Argentina Fintech puso sobre la mesa.

La discusión ahora dependerá de cuánto de esa agenda avance en el Banco Central y cuánto requiera decisiones de otros niveles del Estado.

Para las empresas, de esas respuestas dependerá parte de la posibilidad de seguir ampliando el crédito sin que el crecimiento del negocio quede limitado por el aumento de la mora.

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