El Gobierno dio de baja a los cazabombarderos Super Étendard, los aviones más emblemáticos de Malvinas
Enfocado en redefinir el perfil del aparato militar nacional, el Gobierno sigue aplicando cambios en el esquema de funcionamiento de las diferentes armas. En línea con eso, y en el marco de una ceremonia realizada en la Base Aeronaval Punta Indio durante el jueves de esta semana, la Armada oficializó la entrada en vigencia del denominado "Plan Dédalo", que apunta a pasar a fase de retiro a buena parte del equipamiento más longevo de la dependencia castrense. En ese contexto, se informó el retiro del servicio y la baja definitiva del sistema de armas Super Étendard, un emblema de la campaña aérea argentina durante la Guerra de Malvinas.
La desactivación de los Super Étendard fue informada por el Comandante de la Aviación Naval (COAN), el contraalmirante Román Enrique Olivero. De ese modo, se dispuso el apagado definitivo de unidades con una trayectoria de más de cuatro décadas, y cuya historia estuvo marcada por sus acciones en combate durante los ataques a la flota británica en el conflicto bélico del Atlántico Sur.
Durante la Guerra de Malvinas, los cazabombarderos Super Étendard de la Armada Argentina armados con misiles antibuque Exocet AM 39 lograron el hundimiento de dos buques británicos: el destructor HMS Sheffield y el portacontenedores requisado como buque logístico Atlantic Conveyor.
El anuncio de su baja pone punto final a los esfuerzos emprendidos a lo largo de los últimos años para la recuperación del sistema de armas.
Macri y la compra de Super Étendard que nunca volaron
El último capítulo ocurrió durante la presidencia de Mauricio Macri, quien compró a Francia más aviones de esa categoría pero que, por falencias técnicas y falta de piezas, nunca lograron volar.
Macri adquirió cinco Super Étendard Modernisé (SEM) usados por algo más de 13 millones de euros, en un momento en que se buscaba abrir un sendero de nuevos negocios con la potencia del Viejo Continente. Adquiridos en 2017, los Super Étendard Modernisé llegaron dos años después y jamás pudieron entrar en servicio.
Con esta decisión, la Armada Argentina oficializó una capacidad de ataque naval que ya suma años, y que mostró su mayor declive tras lo sucedido en Malvinas. Hoy por hoy, la fuerza en cuestión no cuenta con un reemplazo similar.
Esta situación refleja una constante de las últimas décadas para las Fuerzas Armadas, signadas por el agobio presupuestario y la desidia de la conducción política.
Sin un sustituto en funciones, la salida de los cazabombarderos concluye una etapa iniciada hace más de 40 años y ratifica la pérdida de un activo de ataque clave para la aviación militar.
Controversia por los bajos sueldos en la Fuerza Aérea
Paradójicamente, la baja de los Super Étendard ocurre en plena cuenta regresiva para el arribo de otra tanda de cazas F-16. Pero la situación de recursos económicos disponibles y salarial que atraviesa la Fuerza Aérea Argentina (FAA) también levanta polvareda.
Ocurre que, según reconocieron altos mandos castrenses, mientras que el Gobierno destina hasta u$s5 millones para formar a cada piloto de dicho sistema de armas, esos mismos oficiales luego perciben salarios que apenas alcanzan los $1,5 millones mensuales. Cada hora de vuelo de un caza F-16 incorporado por la FAA implica destinar 14 mil dólares.
Pese al cuello de botella financiero, el Poder Ejecutivo ratificó la aceleración en el cronograma de recepción de los cazas F-16. El vocero presidencial, Adrián Ravier, confirmó hace muy pocos días que durante la segunda quincena del mes próximo arribará una flotilla de seis unidades al país.
El lote estará integrado por dos unidades de combate biplaza F-16BM y cuatro monoplazas F-16AM. Ravier señaló que la decisión busca fortalecer la seguridad en el territorio y las fronteras, y complementará a los primeros seis aviones recibidos en diciembre.
Tal como anticipó iProfesional, el programa contempla la incorporación de 24 unidades en total, con la previsión oficial de completar la dotación para fines del año próximo. Se trata de cazas con capacidad de interceptación supersónica destinados a reponer la capacidad de combate del país.