Un joven de 18 años creó una marca de yogures que factura $100.000 por día y nadie conoce su cara
Ciro Martínez tiene 18 años, está terminando el secundario en Quilmes (Provincia de Buenos Aires) y hace menos de un mes puso en marcha En Latta, un emprendimiento de yogures, postres y snacks envasados al vacío que, según afirma, ya factura cerca de $100.000 por día. Lo arrancó con sus ahorros, el apoyo de su mamá, Carla Villalba, y la ayuda de Florencia Arellano, la niñera que cuida a sus hermanos menores.
No sabemos si Ciro es rubio o morocho, si cuando se ríe se le hacen hoyuelos o si frunce el ceño cuando se pone serio. No hay fotos suyas ni videos en los que se lo pueda reconocer. Un poco por vergüenza y otro poco por estrategia de marketing.
Mientras sus seguidores intentan descubrir quién es el chico detrás de En Latta, Ciro, aunque es de pocas palabras, accedió a hablar con iProfesional sin mostrarse. Lo hizo acompañado por Carla, que durante la entrevista fue completando sus respuestas con datos y detalles.
La familia ya estaba acostumbrada a emprender. Carla trabaja como community manager y maneja las redes sociales de distintas marcas, mientras que su marido tiene una fábrica y un comercio de muebles.
Ciro cursa el último año del secundario. Cuando termine, quiere estudiar marketing, aunque también le atrae la posibilidad de ser comisario de a bordo porque le gusta viajar. Pero no esperó a egresar ni a conseguir un empleo para empezar a generar su propio dinero. Creó En Latta.
Termina las clases cerca de las 14 y después se instala en la cocina familiar para ocuparse del emprendimiento. "Sí, se podría decir que sí", respondió cuando le preguntamos si logra combinar el colegio con el negocio.
El proyecto tomó forma mientras probaba distintas ideas. Primero pensó en hacer sushi y hasta realizó un curso. Después evaluó otras alternativas, entre ellas, vender bebidas. Una de las compras que hizo para aquel proyecto terminó siendo decisiva para el actual.
Ciro encontró en el exterior una máquina selladora para envasar productos y decidió comprarla. La pagó con dinero que había ahorrado después de realizar distintos trabajitos para familiares y amigos. El proyecto de bebidas no avanzó y el equipo quedó guardado durante varios meses, hasta que apareció una segunda oportunidad.
La mayor parte de la inversión inicial se destinó a esa máquina. Ciro estima que hoy un equipo similar cuesta alrededor de $3,5 millones, mientras que él lo consiguió por aproximadamente la mitad. También compró una yogurtera de unos $40.000 y una máquina para imprimir las fechas de elaboración y vencimiento, que le costó cerca de $100.000.
No tienen una cifra cerrada de la inversión total. Al desembolso inicial se sumaron después los insumos, los envases, los trámites y otros gastos necesarios para poner en marcha el negocio.
La primera prueba no fue un yogur. Comenzaron con barritas y galletitas de avena, pero el producto no funcionaba. Como no llevaba conservantes, duraba poco y el packaging terminaba encareciendo demasiado el precio final. Ciro compró entonces la yogurtera doméstica, comenzó a experimentar y encontró el producto que terminó impulsando En Latta.
El yogur se convirtió en el protagonista del emprendimiento. Cada envase contiene 220 gramos y viene acompañado con granola. Por ahora ofrecen sabores como frutos rojos y maracuyá. El precio minorista es de $6.500 y el mayorista, para pedidos de al menos 10 unidades, de $4.500.
De Quilmes a Rosario, pasando por Puerto Madero
La idea inicial era vender en Quilmes, principalmente en gimnasios, dietéticas y comercios de la zona. La respuesta, sin embargo, fue mucho más rápida de lo que esperaban.
"Una mañana salimos con Flor a ofrecer los yogures. No teníamos demasiadas expectativas; la idea era ver qué onda. La reacción fue buenísima. Ese día conseguimos dos pedidos, uno de una dietética y otro de un barcito", recordó Carla.
Según explicó Ciro, elaborar el yogur lleva unas 12 horas y, con el equipamiento actual, puede producir alrededor de 30 unidades por día. Para ampliar la oferta y organizar mejor la producción, sumó postres que pueden conservarse congelados. Entre las variedades ofrece Torta Oreo, Chocotorta, Velvet y una receta a base de duraznos.
La demanda, cuenta Carla orgullosa, ya supera la capacidad que tienen instalada. En Latta llegó a entregar unos 60 productos en una sola jornada y, según sus impulsores, factura un promedio cercano a los $100.000 diarios. Todavía no hablan de ganancias; todo lo que ingresa se reinvierte en el negocio.
El salto llegó cuando Carla comenzó a grabar contenido para mostrar el proceso de elaboración. En ese momento, la cuenta de Instagram de En Latta tenía apenas 30 seguidores. Ciro aceptó aparecer en algunos videos, pero con una condición: no mostrar la cara.
El apodo cariñoso de "pendejo" que Carla utiliza para referirse a su hijo terminó convertido en una consigna y en un hashtag: #ApoyemosAlPendejo. Según cuenta, cerca del 90% de los comentarios que reciben son mensajes de aliento.
Menos de un mes después del lanzamiento, En Latta alcanzó los 23.800 seguidores en Instagram. En TikTok suma otros 5.175 seguidores y más de 31.800 "Me gusta".
Los pedidos también comenzaron a cruzar los límites de Quilmes. Llegaron consultas desde Avellaneda y otros puntos del conurbano, Puerto Madero e incluso otras provincias. Una mujer de Rosario, por ejemplo, les escribió porque quiere convertirse en la primera revendedora de En Latta en Santa Fe.
El próximo paso de En Latta
Ciro considera que todavía es demasiado pronto para hablar de un negocio consolidado. Sin embargo, empezó hace apenas unas semanas y ya trabaja en cómo ampliar la producción y sumar nuevos productos.
El emprendimiento está inscripto en el monotributo, un trámite que Carla tuvo que explicarle paso a paso a su hijo. Ciro y Florencia también obtuvieron el carnet de manipulación de alimentos que les exigen el Código Alimentario Argentino (CAA)
La semana próxima tienen prevista una reunión con una empresa de mayor tamaño. Puertas adentro, además, evalúan trasladar la producción a un galpón de la familia e incorporar equipamiento industrial.
También lanzaron la tienda online y avanzan con el registro de la marca. En el freezer ya esperan turno los jugos detox, mientras proyectan sumar bebidas proteicas, una línea de café frío para el verano y una bebida alcohólica lista para servir que todavía no tiene fecha de lanzamiento.
"La idea de emprender era no tener que pedir plata a mis padres ...", resume Ciro del otro lado de la videollamada. Su voz llega clara; su cara, por ahora, no.