Dos hermanas se inspiraron en un viaje por Dubái y crearon muebles de cartón reciclado

Carolina y Lucía Kleine Samson crearon Kartonhera, un proyecto de muebles de diseño sustentables con identidad patagónica. Conocé sus precios.
Las hermanas Carolina y Lucía Kleine Samson creadoras de Kartonhera

Puntos importantes

Checkbox Checked Kartonhera, un emprendimiento de Neuquén, crea muebles de diseño con cartón reciclado, con precios desde $120.000.
Checkbox Checked Carolina y Lucía Kleine Samson lideran Kartonhera, inspiradas en arte y paisajes de la Patagonia.
Checkbox Checked Buscan financiamiento para comprar maquinaria y escalar la producción de su mobiliario ecológico.

Las hermanas Carolina y Lucía Kleine Samson crearon Kartonhera, un emprendimiento de Neuquén que fabrica muebles de diseño con cartón reciclado. El proyecto salió al mercado en abril y sus primeros productos cuestan desde $120.000. Por ahora trabajan por encargo y tercerizan parte de la fabricación, aunque buscan financiamiento para comprar una máquina industrial y producir por cuenta propia.

Lucía tiene 31 años y es diseñadora industrial, egresada de la FADU-UBA. Carolina tiene 38 y viene del mundo de la comunicación, el marketing digital y el arte contemporáneo. Nacieron en Neuquén capital. Hoy Lucía vive en Cipolletti y Carolina reparte su tiempo entre esa ciudad y Buenos Aires.

La idea nació lejos de la Patagonia. Carolina tiene otro proyecto artístico, Infinite QR Code, una instalación artística que la llevó a mostrar su trabajo en distintos países.

Fue justamente en Dubái donde apareció la inspiración para lo que hoy es Kartonhera. Carolina estaba en un espacio de arte cuando vio un enorme escritorio de cartón corrugado, con una forma que le recordó a un bandoneón. El mueble ocupaba un lugar central en un ambiente muy cuidado y no intentaba ocultar el material con el que estaba hecho. "Me pareció increíble. Era algo super simple y bello. El cartón está alrededor nuestro todo el tiempo y muchas veces termina tirado", contó a iProfesional.

De ese hallazgo surgió una charla con su hermana Lucía que tardó meses en convertirse en proyecto. Cuando finalmente se decidieron, comenzaron a bocetar con inteligencia artificial y a buscar proveedores de la zona que pudieran cortar el material.

El primer banquito de KartonHera lleva hoy 65 láminas de cartón y está inspirado en el río neuquino
El primer banquito de KartonHera lleva hoy 65 láminas de cartón y está inspirado en el río neuquino

El primer diseño fue un banquito. Tiene ondas que remiten al movimiento del río y piedras en los laterales que le aportan peso frente al viento patagónico. La idea de fondo era llevar el paisaje de Neuquén al mueble. El marrón del cartón, dicen, dialoga con la barda y las capas superpuestas recuerdan a los distintos tonos que se ven en los cañadones de la zona.

"Hay otros proyectos con cartón, pero nuestra intención es integrar los paisajes naturales de la zona, el agua y la barda, y llevar esas ideas a las formas del mobiliario", explica Carolina.

Ese cruce entre un material asociado con el descarte y el diseño con identidad regional está en la base de Kartonhera. "El cartón es un material muy noble. Lo vemos todo el tiempo tirado a nuestro alrededor. Es un packaging durable y resistente, pero después lo descartamos", agrega.

Lucía aporta la experiencia industrial. Después de recibirse trabajó en empresas de mobiliario de Buenos Aires, donde se familiarizó con procesos de fabricación en madera, chapa, soldadura y pintura. Hace cerca de un año regresó a la Patagonia. Además, lleva adelante junto con otras dos colegas un emprendimiento de iluminación con impresoras 3D.

Carolina volvió hace dos años y medio, después de vivir cerca de cinco años entre Miami y México y pasar otros dos mudándose según los proyectos artísticos que surgían. Cada dos o tres meses podía cambiar de país o incluso de continente.

"Llegó un momento en el que era demasiado. Necesitaba hacer base en algún lugar", recuerda. Eligió Neuquén, aunque todavía viaja con frecuencia a Buenos Aires.

Lucía Kleine posa de pie sobre el banquito de cartón reciclado
Las capas superpuestas de cartón recuerdan hoy las franjas de las bardas y los cañadones de Neuquén

"Los precios de los bancos y sillas de cartón de Kartonhera

Kartonhera trabaja con una empresa de packaging de Neuquén que utiliza cartón reciclado, como ocurre con Bruta Laboratorio, la marca que fabrica muebles con botellas de plástico. El proveedor recupera descartes de su propia producción y materiales entregados por otras empresas y cartoneros.

Carolina y Lucía diseñan cada modelo y preparan los archivos. Como todavía no cuentan con una máquina industrial, deben tercerizar el corte. Contrariamente a lo que podría pensarse, el costo de producción no es menor. "Según el tamaño y la complejidad del producto, el costo de producción puede ubicarse entre $60.000 y $200.000 por pieza", cuentan.

Por eso, las hermanas evalúan líneas de crédito para comprar su propia máquina y hacerse cargo de esa etapa. "En algún momento va a tener que suceder porque, si no, tenés que vender carísimo cada producto", reconoce Carolina.

Actualmente tienen tres modelos de banquitos, Infinito, Manuela y Antártida. Los precios van desde $120.000 hasta $220.000 y el costo de fabricación supera los $70.000. Lupe, una silla de diseño contemporáneo, cuesta $400.000 y, según las emprendedoras, producirla demanda más de $190.000.

En la tienda online de Kartonhera también ofrecen mesas y lámparas. Todos los productos se hacen a mano y por encargo. Todavía no trabajan con stock porque continúan probando los modelos y midiendo la respuesta del público.

Los banquitos Infinito, Manuela y Antártida cuestan actualmente entre $120.000 y $220.000 por pieza
Los banquitos Infinito, Manuela y Antártida cuestan actualmente entre $120.000 y $220.000 por pieza (Gentileza Kartonhera)

La intención es que los muebles no sean vistos como una solución descartable. "Buscamos hacer productos que alguien quiera tener durante mucho tiempo en su casa o en una empresa", señalan.

Un banquito lleva alrededor de 65 láminas. Si en el futuro logran trabajar directamente con cajas recuperadas, cada capa podría salir de una caja, aunque la cantidad final dependerá del tamaño del material disponible.

Todavía no hicieron un ensayo técnico para medir cuánto peso soporta. La prueba fue bastante más casera. Lucía se subió al banquito y saltó sobre él. El mueble resistió.

Para proteger los muebles del agua les aplican un acabado mate que les aporta impermeabilidad. Carolina ya lo comprobó por accidente. "Se me cayó agua encima y lo limpié como si fuera una mesa. No le pasó absolutamente nada", contó. Con los gatos, bromearon, la experiencia puede ser diferente porque el cartón resulta demasiado tentador como rascador.

Hoy ofrecen los muebles a través de la tienda online e Instagram y reciben consultas por WhatsApp. También aceptan pedidos personalizados para viviendas, comercios, empresas e instituciones. Al momento de la entrevista todavía no habían concretado ventas ni generado facturación.

"Me encantaría que la ciudad pudiera estar limpia de cartón porque ese material se transformó en muebles; que una empresa use su propio descarte para generar sus propios productos, como un sistema circular donde lo que uno tira genera otra cosa", concluye Carolina.

El desafío, agrega Lucía, será lograr que el público deje de mirar primero el material y encuentre en esas capas de cartón un mueble de diseño bello, funcional y duradero.

*Todos los precios aquí relevados corresponden a septiembre del 2026

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