La crisis del frigorífico creador de Paty alcanzó al empresario de la carne Alan Lowenstein
Puntos importantes
La complicada situación financiera que atraviesa el Frigorífico General Pico llegó al patrimonio personal de Alan David Lowenstein, ex accionista y anterior vicepresidente de la compañía, además de integrante de una de las familias históricas del negocio argentino de la carne.
La Justicia abrió su concurso preventivo y convocó a los acreedores a presentar sus reclamos hasta el 25 de septiembre próximo, como parte de una decisión que fue adoptada el 13 de agosto pasado por el Juzgado de Ejecución, Concursos y Quiebras de la Segunda Circunscripción Judicial de La Pampa, con sede en General Pico a cargo del juez Carlos María Iglesias.
El proceso tramita bajo el expediente 95.540, caratulado "Lowenstein Alan David s/ concurso preventivo" y en el edicto publicado en el Boletín Oficial de la Nación se estableció que podrán verificarse los créditos originados antes del 27 de julio.
El magistrado también informó que la sindicatura quedó integrada por los contadores Daniel Omar Martín y Ariel David Martínez.
El documento todavía no revela el tamaño del pasivo personal de Lowenstein, la cantidad de acreedores, los bienes declarados ni el detalle de las obligaciones garantizadas por el empresario, datos centrales para establecer hasta dónde lo alcanzó la caída del frigorífico, que tramita separadamente su concurso por deudas superiores a los $40.000 millones.
La caída del frigorífico creador de Paty impacta en el patrimonio de histórico empresario
El concurso personal fue abierto bajo el artículo 68 de la Ley de Concursos y Quiebras, que permite solicitar la protección judicial a quien haya garantizado obligaciones de una persona o empresa concursada.
La aplicación de ese artículo vincula el proceso con garantías asumidas por Lowenstein, aunque el edicto no identifica cuáles fueron ni permite atribuirle automáticamente todo el pasivo de Frigorífico General Pico.
La sociedad y su ex accionista tienen patrimonios y concursos separados, por lo cual los acreedores deberán acreditar cuáles de sus reclamos pueden dirigirse contra Lowenstein y la sindicatura analizará su procedencia.
La apertura se produjo después de que Ernesto "Tito" Lowenstein y su hijo Alan transfirieron la participación que conservaban en el frigorífico.
Según la información comunicada por los accionistas mayoritarios dentro de la disputa societaria, la familia vendió la totalidad de sus acciones a fines de julio pasado.
Si bien Alan Lowenstein, por lo tanto, ya era ex accionista cuando el juez abrió su concurso, la venta de las acciones no extingue las obligaciones o garantías asumidas anteriormente, pero obliga a diferenciar su responsabilidad por la gestión previa de las decisiones tomadas luego de su salida.
Alan Lowenstein: un apellido fuerte en la industria de la carne
Alan Lowenstein desarrolló su carrera dentro de una familia con varias generaciones dedicadas a la actividad ganadera y frigorífica.
Su padre, Ernesto "Tito" Lowenstein, creó la marca de hamburguesas Paty, mientras que su tío Alfredo fundó Pumper Nic, la primera gran cadena argentina de comida rápida.
Frigorífico General Pico no fabrica las tradicionales hamburguesas, marca que fue vendida años atrás y posteriormente atravesó distintos cambios de control hasta llegar a su actual dueño, el gigante multinacional brasileño Marfrig, a través de su controlada local Quickfood.
Alan continuó la actividad en la industria cárnica y ocupó cargos ejecutivos en Frigorífico General Pico, donde fue presentado públicamente como vicepresidente y CEO de la empresa, además de intervenir en el desarrollo de Ohra Pampa, su línea de carnes premium.
Desde esa posición participó en la estrategia de exportación, en la apertura de mercados y en la promoción de los productos de la compañía en encuentros internacionales.
El frigorífico llegó a operar establecimientos en General Pico y Trenel y a sostener una estructura de cientos de trabajadores.
También quedó vinculado con Land L, conocida como LDL, una empresa dedicada a la faena y comercialización de carne equina perteneciente a la familia y que ganó relevancia por las operaciones financieras realizadas entre esa sociedad y Frigorífico General Pico.
Un calendario de corto plazo
De acuerdo al edicto judicial, los acreedores del empresario deberán presentar ante la sindicatura la documentación que acredite el origen, el monto y las características de cada obligación.
Cuando se trate de cheques rechazados, contratos u otros instrumentos que no puedan validarse electrónicamente, tendrán que exhibir los originales.
Después del cierre de la verificación, Lowenstein y sus acreedores podrán formular observaciones hasta el 9 de octubre próximo, en tanto que los síndicos presentarán los informes individuales sobre cada reclamo el 16 de abril de 2027.
La resolución que determinará los créditos admitidos fue programada para el 27 de julio de ese mismo año y el informe general, que permitirá conocer la composición del activo y del pasivo y las causas del desequilibrio patrimonial, deberá entregarse el 24 de agosto también del 2027.
En cuanto a la fecha límite para presentar la propuesta de pago, quedó fijada para el 2 de febrero de 2028 y la audiencia informativa se realizará el 21 de febrero, a las 11, en el tribunal de General Pico.
El resultado del proceso dependerá de las adhesiones que el empresario consiga entre sus acreedores ya que la apertura del expediente inicia la negociación judicial, pero todavía no existe una propuesta ni un acuerdo sobre las condiciones de pago.
General Pico: el derrumbe de un tradicional frigorífico
El concurso personal de este empresario se conecta con una crisis que se profundizó a principios de 2026, cuando Frigorífico General Pico redujo su actividad, acumuló obligaciones impagas y paralizó sus establecimientos.
La compañía llegó al concurso con más de $25.000 millones en deuda bancaria y cheques rechazados por alrededor de $15.900 millones.
Esas cifras corresponden al frigorífico y sólo podrán incorporarse al proceso de Lowenstein cuando exista documentación que acredite una garantía personal.
Antes de la presentación judicial, la familia buscó un comprador o un operador que aportara fondos y, entre las alternativas apareció una propuesta cercana a los u$s40 millones de un grupo europeo, pero las negociaciones terminaron sin acuerdo.
Los Lowenstein atribuyeron ese fracaso a la posición de un grupo financiero que era simultáneamente accionista y acreedor.
Se trata de la explicación ofrecida por la familia dentro de un conflicto societario cuyas responsabilidades todavía no fueron establecidas mediante una sentencia.
A partir de esos problemas, la parálisis afectó a cientos de trabajadores, teniendo en cuenta que la actividad se recuperó después de que Frigorífico Gorina acordara el alquiler inicial de la planta de Trenel, regularizara salarios pendientes y reincorporara a alrededor de 450 empleados.
El establecimiento retomó la faena para el mercado interno, la exportación y el segmento kosher. La llegada de Gorina permitió recuperar la producción, pero no resolvió las deudas ni los conflictos entre accionistas, acreedores y anteriores administradores.