La morosidad golpeó a La Anónima y hundió el negocio de su tarjeta propia

La tarjeta de la cadena perdió $41.151 millones y la empresa asegura que realizó cambios en el otorgamiento de financiación y las refinanciaciones
frente de una de las sucursales del supermercado La Anónima

Puntos importantes

Checkbox Checked La Anónima: tarjeta de crédito perdió récord por incobrabilidad.
Checkbox Checked Refleja morosidad general. División financiera muy afectada.
Checkbox Checked Ajustan políticas, diversifican. Ganancia neta consolidada baja.

El último balance anual que la cadena de supermercados La Anónima envió a la Comisión Nacional de Valores (CNV), junto con un comunicado difundido por la propia compañía sobre el cierre del ejercicio, expuso el fuerte deterioro sufrido por su tarjeta de crédito como consecuencia de las crecientes dificultades de sus clientes para afrontar las deudas.

Los cargos por deudores incobrables se dispararon 266% en términos reales y llevaron al negocio financiero de la marca controlada por la familia Braun a perder $41.151 millones, casi cuatro veces más que en el ejercicio anterior.

El informe corresponde al período de 12 meses cerrado el 30 de junio pasado y fue aprobado por el directorio el 7 de septiembre.

En el documento se observa que el cargo por incobrabilidad de Tarjetas del Mar, la sociedad mediante la cual el grupo administra su tarjeta de crédito, aumentó desde $13.297 millones hasta $48.675 millones.

En el comunicado que acompañó la presentación de los resultados, La Anónima sostuvo que durante los últimos trimestres comenzó a observar una mejora en los cargos por previsiones para incobrables y atribuyó esa evolución a los cambios introducidos en las políticas de otorgamiento de tarjetas y créditos y a las acciones destinadas a refinanciar la cartera en mora.

Según la empresa, el efecto favorable de esas medidas continuará profundizándose durante los próximos meses, aunque los estados contables anuales todavía muestran un fuerte aumento del riesgo de cobro y una pérdida operativa récord para el negocio financiero.

Las cifras comparativas del balance fueron ajustadas por inflación y están expresadas en moneda homogénea al cierre del ejercicio, por lo cual el incremento de los cargos por incobrabilidad refleja un deterioro real y no solamente el aumento nominal de los precios.

En el balance también se detalla que los créditos corrientes con clientes de la tarjeta propia pasaron de $142.839 millones a $162.294 millones, mostrando un incremento de 13,6%, mientras que la previsión constituida para cubrir posibles incumplimientos avanzó desde $13.009 millones hasta $48.592 millones.

Cabe aclarar que esa previsión no representa una tasa definitiva de mora ni significa que la totalidad de esos fondos se haya perdido sino que es una estimación contable realizada por la empresa sobre los créditos que podrían resultar incobrables.

Su crecimiento muestra, de todos modos, que La Anónima debió reconocer un riesgo de cobro considerablemente mayor.

Deterioro del crédito al consumo

En el balance se evidencia que Tarjetas del Mar obtuvo ingresos netos por $26.197 millones, frente a los $18.931 millones registrados un año antes, mejora que resultó insuficiente para compensar los $48.675 millones cargados por incobrabilidad y los $14.258 millones correspondientes a gastos comerciales y administrativos.

En el mismo sentido, el resultado operativo de la división pasó así de una pérdida de $11.481 millones a un rojo de $41.151 millones. En apenas un año, el quebranto se amplió en $29.670 millones.

La pérdida de la tarjeta muestra que superó el resultado operativo obtenido por la cadena de supermercados, de $29.114 millones, y también el aportado por los frigoríficos, de $39.096 millones, considerados por separado.

A la vez, consumió buena parte de los $68.210 millones generados conjuntamente por esas dos actividades, además de que la cartera de Tarjetas del Mar incluyó $3.163 millones en créditos no corrientes con clientes, frente a los $1.664 millones contabilizados al cierre anterior.

Al sumar las posiciones de corto y largo plazo, la exposición bruta vinculada con esas financiaciones se aproximó a los $165.500 millones.

En el balance la compañía calcula la previsión a partir de un análisis de las pérdidas históricas de su cartera y posteriormente ajusta ese resultado para reflejar las condiciones económicas y las tendencias observadas en el comportamiento de sus clientes.

Esa evaluación derivó en una cobertura mucho más elevada que la contabilizada un año antes, aunque el balance no precisa cuántas personas registraron atrasos, qué proporción de la cartera se encontraba efectivamente en mora ni cómo se distribuyeron los incumplimientos entre las localidades donde opera la cadena.

La información difundida por La Anónima sí identifica las medidas aplicadas para enfrentar el problema que pasarán por cambios en las políticas de otorgamiento de tarjetas y créditos y acciones de refinanciación de la cartera morosa.

La compañía afirma que esas decisiones ya permitieron una mejora frente a los trimestres anteriores, aunque el comunicado no cuantifica esa evolución ni revela el nivel actual de mora.

Mora en tarjetas de crédito de las familias argentinas

El deterioro registrado por la tarjeta de crédito de La Anónima se produjo dentro de un escenario general de mayores dificultades para pagar las deudas, tal como lo evidencia el informe sobre bancos correspondiente a junio de 2026, publicado por el Banco Central, que ubicó la irregularidad del crédito a las familias en 12,8%.

El dato muestra que la mora familiar más que duplicó el 5,2% registrado un año antes y se mantuvo muy por encima del 3,5% correspondiente a las empresas, mientras que para el conjunto del crédito al sector privado, el indicador se ubicó en 7,6%.

El deterioro ocurrió mientras el saldo real de los préstamos al sector privado creció 3,1% durante junio y 10,1% interanual y, dentro del financiamiento destinado a las familias, el BCRA identificó a las tarjetas de crédito entre las líneas que impulsaron la expansión mensual.

El sistema financiero conservó, al mismo tiempo, niveles elevados de cobertura, con previsiones que representaron 86,6% de la cartera irregular y 6,5% del total de las financiaciones, lo cual muestra que el aumento de la mora no implicó, hasta ese momento, un problema de solvencia general para las entidades.

La comparación con Tarjetas del Mar requiere una diferencia metodológica central ya que se trata de una administradora de tarjetas de crédito y no una entidad bancaria.

La previsión que expone en su balance responde a una estimación de pérdidas esperadas, mientras que la tasa de irregularidad del BCRA mide préstamos con atrasos dentro del sistema financiero.

Por ese motivo, la previsión equivalente a cerca de 30% de los créditos corrientes de Tarjetas del Mar no puede equipararse directamente con el 12,8% de mora de las familias, ya que son indicadores diferentes, aunque ambos muestran un incremento del riesgo relacionado con la financiación del consumo.

De todos modos, el balance de la cadena de supermercados permite comprobar el deterioro reconocido por La Anónima, pero no establecer si sus clientes presentan un incumplimiento superior al promedio del sistema.

Tampoco permite atribuir todo el aumento de la previsión exclusivamente al contexto económico, ya que la estimación incluye el comportamiento y la composición particular de su cartera.

Una estructura diversificada

En la actualidad, La Anónima es una de las principales cadenas de supermercados de capital nacional con una importante presencia en varias provincias y localidades del interior del país.

Sus antecedentes comerciales se remontan a 1908, cuando las familias Braun y Menéndez integraron parte de sus actividades en la Patagonia, mientras que la actual sociedad quedó constituida en la Argentina en 1918.

Su razón social es Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia, está presidida por Federico Braun y posee acciones autorizadas para cotizar en Bolsas y Mercados Argentinos.

La presencia de la cadena se concentra históricamente en la Patagonia y en ciudades del interior y, además de supermercados, el grupo desarrolla actividades frigoríficas, logísticas, inmobiliarias, digitales, financieras y de comercio exterior.

Su estructura incluye cuatro sociedades controladas: Tarjetas del Mar, Patagonia Logística, Patagonia Comex y La Anónima Online y una participación en la compañía uruguaya Omarek.

De acuerdo con el comunicado difundido por La Anónima, la compañía continuó con su expansión a pesar de la caída de la rentabilidad y el 1° de junio pasado tomó posesión de las 12 sucursales y del centro de distribución incorporados mediante el acuerdo con Grupo Libertad y comenzó a operar esos activos cuatro días después.

La operación amplió su presencia a Córdoba, Rafaela, Rosario, Posadas, San Juan, Santiago del Estero, Tucumán y Salta. La empresa aseguró que ese movimiento le permitió ingresar en cinco provincias y fortalecer su plataforma logística y comercial.

El mismo documento informa que se encuentran en ejecución nuevas sucursales en Bell Ville y San Francisco, en Córdoba; Neuquén Oeste, en Neuquén; y San Nicolás de los Arroyos, en la provincia de Buenos Aires.

Tras las incorporaciones, La Anónima declaró contar con 183 establecimientos distribuidos en 98 ciudades.

Esa diversificación le permite integrar diferentes etapas de su operación, desde el abastecimiento y la logística hasta las ventas digitales, las exportaciones y la financiación.

Balances y rentabilidad de La Anónima

En el caso del aumento de la incobrabilidad, coincidió con una retracción de la actividad principal de La Anónima ya que los ingresos del segmento supermercados bajaron desde $3.110.186 millones hasta $2.977.388 millones, una caída real de 4,3%.

El resultado operativo de la cadena descendió desde $41.399 millones hasta $29.114 millones, con una contracción cercana a 30%, mientras que el margen operativo quedó por debajo de 1% de los ingresos del segmento, una relación que muestra la estrechez con la que funcionó el negocio minorista durante el período.

A nivel consolidado, los ingresos netos disminuyeron desde $3.404.343 millones hasta $3.376.357 millones; la ganancia bruta cayó 4,2%, hasta $909.826 millones, mientras que el resultado operativo retrocedió 39,8%, desde $47.474 millones hasta $28.572 millones.

Los gastos de comercialización permanecieron prácticamente estables, alrededor de $826.578 millones, mientras que los administrativos subieron desde $75.591 millones hasta $77.436 millones.

La combinación entre menores ventas reales, costos comerciales rígidos y mayor incobrabilidad comprimió la rentabilidad del grupo y los estados financieros permiten identificar una disminución real de las ventas de los supermercados y un fuerte aumento de las previsiones de la tarjeta.

El informe no establece una relación causal directa entre ambos fenómenos, por lo que la mayor incobrabilidad no puede atribuirse automáticamente a la caída de las ventas.

Estrategia de diversificación del Grupo La Anónima

La actividad frigorífica amortiguó parte del deterioro, con ingresos que aumentaron desde $275.226 millones hasta $372.772 millones en sus plantas de Salto, en la provincia de Buenos Aires, y Speluzzi, en La Pampa.

El resultado operativo del segmento creció desde $15.961 millones hasta $39.096 millones, una mejora de 145%, mostrando que los frigoríficos terminaron aportando más ganancias operativas que toda la cadena de supermercados.

En el caso del os negocios inmobiliarios tuvieron una incidencia menor y generaron ingresos por $3.311 millones y un resultado operativo de $1.513 millones, levemente inferior al del período anterior.

De todos modos, La Anónima cerró el ejercicio con una ganancia neta consolidada de $26.245 millones, frente a los $42.160 millones obtenidos un año antes, con una caída real de 37,8%.

El resultado final recibió un aporte extraordinario relacionado con el incendio que destruyó el centro de distribución regional de Cipolletti el 2 de junio pasado.

Según informó la empresa a la CNV, el fuego ocasionó pérdidas de gran magnitud en las instalaciones, la superficie cubierta y las mercaderías almacenadas.

La contabilización de esas pérdidas y de la indemnización reconocida por la aseguradora produjo un efecto neto positivo de $20.276 millones que explica buena parte del aumento de otros resultados operativos, que pasaron de $283 millones a $22.760 millones.

De acuerdo a los datos del balance, la caída de la rentabilidad convivió con una mejora de la generación de efectivo ya que las actividades operativas aportaron $152.817 millones, después de haber utilizado $50.674 millones durante el ejercicio anterior.

La deuda bancaria y financiera total bajó desde $130.107 millones hasta $89.438 millones y la compañía redujo especialmente las obligaciones de corto plazo, que descendieron desde $123.342 millones hasta $28.152 millones, aunque las de largo plazo aumentaron desde $6.764 millones hasta $61.286 millones.