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Negocios

La Justicia empieza a rematar bienes de Garbarino y su agencia de viajes, tras la quiebra

En dos procedimientos se incluyen autos, equipamiento comercial, computadoras y muebles de oficina que pertenecen a la cadena y a Garbarino Viajes

10/09/2026
Actualizado 16:30hs

La quiebra de la cadena de electrodomésticos Garbarino entró en una etapa en donde la Justicia puso en marcha dos subastas de bienes pertenecientes a la histórica marca y también a Garbarino Viajes, una de las empresas que integraban el grupo.

La base conjunta de ambas operaciones supera los $22,39 millones y los procedimientos incluyen una camioneta, equipamiento de los antiguos locales, racks informáticos, muebles de oficina, computadoras, electrodomésticos y hasta una caja fuerte digital.

La primera subasta comenzará el 24 de septiembre próximo y corresponde directamente a Garbarino, mientras que la segunda se abrirá el 1° de octubre y comprende bienes de Garbarino Viajes, la agencia de turismo controlada por el grupo.

Se trata de los primeros remates de ambas sociedades que pudieron ser localizados en el Boletín Oficial desde que fueron declaradas en quiebra.

Si bien las pujas todavía no comenzaron, la publicación de los edictos y la apertura de los procedimientos muestran que la liquidación empieza a trasladarse de los expedientes judiciales a la oferta pública de los activos.

Ambas subastas fueron ordenadas por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N.º 7, aunque tramitan en expedientes diferentes porque Garbarino y Garbarino Viajes son sociedades separadas, con patrimonios, deudas y acreedores propios.

La Justicia comenzó así el proceso de convertir los bienes recuperados en fondos destinados a cada una de las quiebras.

Garbarino: una liquidación que sale de los expedientes

El primer procedimiento corresponde a Garbarino y se desarrolla dentro del expediente 19121/2021, el mismo en el que el 4 de marzo pasado se decretó la quiebra de la cadena.

La subasta reúne siete lotes depositados en un inmueble ubicado en la calle Potosí 4080/4084, en la Ciudad de Buenos Aires con una base conjunta que alcanza los $9,33 millones, a los que deberá agregarse el IVA correspondiente en cada caso.

El lote más importante está compuesto por una Citroën Berlingo Furgón 1.6 HDI Business Mixto, modelo 2015, patente AA262DE, que registra 258.007 kilómetros, se encuentra en funcionamiento y fue descripto en el edicto como de buen estado general.

La base fue fijada en $7,5 millones más 10,5% de IVA y el comprador también deberá asumir las deudas de patentes generadas desde la declaración de quiebra y cuyo monto nominal informado por ese concepto es de $56.905.

El segundo lote contiene siete zorras hidráulicas portapallets de la marca Crown, con un precio inicial de $450.000 más IVA.

En tanto, el tercero reúne alrededor de 22 gabinetes o racks utilizados para controlar sistemas de redes informáticas, junto con routers, patcheras, conexiones eléctricas y otros componentes y su base fue establecida en $850.000 más IVA.

Cuáles son los restos de los antiguos locales de Garbarino

Los otros lotes permiten reconstruir parte del equipamiento utilizado por Garbarino antes del cierre de su red comercial.

Esto se debe a que el cuarto incluye aproximadamente 70 matafuegos y extintores, carros, detectores de humo, mangueras y cartelería contra incendios, que salen a la venta con una base de $100.000 más IVA.

En el caso del quinto lote, está compuesto por materiales destinados a recupero como metales, estanterías desarmadas, lockers para el personal, papeles, cartones, bolsas, plásticos, cables, piezas eléctricas, cámaras de seguridad, dispositivos de cobro y alrededor de 140 paneles de iluminación para cielorrasos.

También incorpora unas 20 lámparas colgantes y diferentes elementos que quedaron en los establecimientos comerciales, con una base que fue fijada en $80.000 más IVA.

El sexto lote reúne mamparas, exhibidores, cajoneras, sillas, sillones, cestos, botiquines, muebles, vidrios, estantes, escaleras, herramientas y otros artículos utilizados en los antiguos locales y su precio inicial será de $100.000 más IVA.

En cuanto al último conjunto de bienes que saldrán a remate está formado por 67 conductos de ventilación para calefones de tiro balanceado de marcas como Longvie y Orbis que poseen una de $250.000 más IVA.

La subasta de los siete lotes de Garbarino comenzará el 24 de septiembre a las 12 y finalizará el 7 de octubre a la misma hora.

Los interesados deberán estar empadronados en el Registro de Subastas Electrónicas Judiciales e inscribirse hasta el 21 de septiembre.

La puja tendrá una duración de 10 días hábiles y podrá extenderse si se presentan ofertas durante los minutos previos al cierre.

Además del precio, los compradores deberán pagar 10% de comisión al martillero, el IVA que corresponda sobre esa comisión y un arancel judicial de 0,25%.

También tendrán a su cargo el traslado de los bienes, los gastos de transferencia del vehículo y su retiro dentro de los 10 días hábiles posteriores a la adjudicación.

Garbarino Viajes quedó para la segunda tanda

Seis días después del primer edicto, la Justicia anunció otra subasta vinculada con el antiguo grupo que, en este caso, se trata de cinco lotes pertenecientes a Garbarino Viajes, con una base total de $13.062.480.

La ex agencia de turismo tramita su quiebra en el expediente 9207/2022, también ante el Juzgado Comercial N.º 7 y el remate estará a cargo del martillero Abel Patricio Mardikian y se desarrollará en el Portal de Subastas Electrónicas Judiciales de la Corte Suprema.

El lote de mayor valor contiene 32 sillas giratorias, siete sillas fijas, 18 ficheros organizadores, cuatro organizadores de escritorio, una mesa cuadrada, diez mesas dobles de oficina, nueve cestos y dos pizarrones.

La base fijada para este conjunto es de $6.825.190, equivalente a más de la mitad del valor inicial asignado a todos los bienes de la agencia.

El segundo lote incorpora tres sillones, un camastro, un puff, tres percheros de pie, un soporte para televisión y una marquesina pintada y sale a la venta en $762.375.

El tercer conjunto de bienes concentra el equipamiento tecnológico como 12 monitores LED, 12 teclados, ocho mouse, tres impresoras y dos destructoras de documentos, por un precio inicial de $3.236.725.

El cuarto lote reúne 12 muebles organizadores bajos, un matafuego y dos postes separadores y su base es de $1.387.275.

El quinto incorpora un caloventor, un teléfono IP, una aspiradora, una heladera, una cafetera eléctrica de filtro, una pava, un microondas, un reproductor de CD y una caja fuerte digital de acero, todo por $850.915.

Una puja con cierre extensible

La subasta de Garbarino Viajes comenzará el 1° de octubre a las 11 y finalizará el 15 de octubre a la misma hora.

Los interesados deberán inscribirse hasta el 28 de septiembre y podrán examinar los bienes el 17 de ese mes, entre las 10.30 y las 13.30 y entre las 14.30 y las 17.30, en el depósito judicial situado en Avenida Cabildo 2027, primer piso.

El procedimiento será al contado y al mejor postor y si durante los últimos tres minutos se presenta una oferta superior, el cierre se extenderá por 10 minutos, aunque la extensión se repetirá hasta que transcurra uno de esos períodos adicionales sin nuevas posturas.

El adjudicatario deberá depositar el precio completo dentro de los tres días hábiles posteriores al remate y también tendrá que pagar 10% de comisión al martillero y 0,25% de arancel judicial.

La Justicia prohibió la compra en comisión y la posterior cesión del boleto por lo cual todos los participantes deberán adquirir los bienes en nombre propio y no podrá transferir después su posición dentro del procedimiento.

Los cinco lotes de Garbarino Viajes elevan a más de $22,39 millones las bases acumuladas de las dos subastas pero el monto no representa necesariamente el dinero que terminará ingresando en las quiebras.

Pero las ofertas pueden superar las bases y, en el caso de Garbarino, deberán agregarse los impuestos correspondientes, además de considerarse los gastos derivados de cada procedimiento.

Un negocio fuera de los electrodomésticos

Garbarino Viajes era la sociedad mediante la cual el grupo había ingresado en el mercado turístico y comercializaba pasajes aéreos, hoteles, paquetes y otros servicios relacionados con los viajes, apoyada en el reconocimiento comercial y la capacidad de financiación de la cadena.

La agencia formaba parte de un conglomerado que también incluía a Compumundo, especializada en informática; Digital Fueguina y Tecnosur, dedicadas a la producción de artículos electrónicos en Tierra del Fuego, y Fiden, vinculada con el financiamiento de clientes.

Su pertenencia al grupo quedó reflejada en junio de 2020, cuando Carlos Rosales adquirió el paquete de sociedades que hasta entonces estaba en manos de la familia Garbarino.

El negocio turístico sufrió el impacto general provocado por la pandemia, las restricciones, las cancelaciones y las reprogramaciones.

Al mismo tiempo, la controlante atravesaba un deterioro financiero que terminó afectando al funcionamiento del conglomerado.

Una protección que duró tres años

Garbarino Viajes se presentó en concurso preventivo el 13 de mayo de 2022 y el juzgado dispuso la apertura formal del proceso el 30 de junio de ese año y designó a las sindicaturas encargadas de verificar los créditos.

El concurso le ofrecía una instancia para negociar con sus acreedores y evitar la liquidación, además de que los titulares de obligaciones anteriores a la presentación fueron convocados durante 2022 para acreditar sus acreencias.

Como la solución preventiva finalmente quedó frustrada, el Juzgado Comercial N.º 7 decretó la quiebra de Garbarino Viajes el 17 de julio de 2025, tres años después de su presentación concursal.

La sentencia abrió una nueva etapa de verificación, prohibió realizar pagos directamente a la sociedad fallida y ordenó encauzar la administración de sus bienes mediante la sindicatura.

Del liderazgo a la falta de mercadería

Pero la caída de la agencia fue una pieza del derrumbe más amplio de Garbarino, una empresa que durante décadas ocupó un lugar central en el comercio argentino.

La compañía nació en 1951 como un negocio familiar dedicado a vender discos de pasta y combinados en un local de la calle Uruguay, en el centro porteño.

Con el paso de los años amplió su oferta hacia los electrodomésticos, la electrónica y los artículos para el hogar y su expansión se apoyó en la financiación del consumo, una red de alcance nacional y grandes campañas publicitarias.

En su momento de mayor tamaño, llegó a superar las 240 sucursales, empleó a alrededor de 4.500 personas y concentró cerca de una cuarta parte del mercado.

También desarrolló un modelo integrado que combinaba comercio minorista, ventas por Internet, servicios financieros, producción industrial y actividades complementarias como el turismo.

Pero la estructura comenzó a deteriorarse antes de la pandemia y la caída del consumo, la reducción de los márgenes, el costo financiero y la acumulación de obligaciones con bancos y proveedores fueron debilitando su capital de trabajo.

La menor disponibilidad de fondos redujo la capacidad para reponer productos al punto que, sin mercadería suficiente, la empresa perdió ventas y quedó con una estructura de cientos de locales difícil de sostener.

Una venta que no detuvo la crisis

En junio de 2020, la familia Garbarino transfirió el grupo a Carlos Rosales, empresario vinculado con el sector asegurador mediante Grupo Prof.

La operación se concretó cuando la compañía acumulaba una deuda estimada entonces en alrededor de $12.000 millones, compuesta por aproximadamente $5.000 millones con bancos y $7.000 millones con proveedores.

Rosales anunció un programa de inversiones, prometió preservar los puestos de trabajo y presentó un plan orientado a fortalecer el comercio electrónico y convertir los locales en puntos de entrega.

La recuperación necesitaba una fuerte inyección de capital para recomponer el abastecimiento y recuperar la confianza de los proveedores.

Los recursos necesarios no llegaron en la escala requerida y las negociaciones para sumar nuevos inversores tampoco prosperaron.

Durante el 2021 se multiplicaron los atrasos salariales, los cierres y las demandas; los proveedores redujeron las entregas y la falta de mercadería terminó paralizando buena parte de la operación.

Hacia noviembre de ese año, la empresa había cerrado prácticamente toda su red y enviado alrededor de 1.800 telegramas de despido.

El pasivo superó ampliamente los activos

Con este escenario de fondo, Garbarino solicitó la apertura de su concurso preventivo en noviembre de 2021. La Justicia habilitó el proceso el 22 de diciembre de ese año.

La información patrimonial incorporada al expediente mostraba la profundidad del desequilibrio, la empresa declaró activos por $14.216 millones y pasivos por $25.422 millones, según los valores informados al comienzo del concurso.

Las obligaciones alcanzaban a bancos, proveedores, organismos fiscales y previsionales, trabajadores y propietarios de los inmuebles donde habían funcionado sus locales.

Dentro de los activos, la compañía declaró sus participaciones en Compumundo, Digital Fueguina, Tecnosur, Fiden y Garbarino Viajes.

La tenencia en la agencia fue valuada contablemente en apenas un peso, reflejo del deterioro que ya atravesaba esa sociedad.

El concurso se extendió durante más de cuatro años durante los cuales Garbarino no consiguió reunir las conformidades necesarias para aprobar una propuesta de pago y tampoco prosperó el procedimiento que permitía la presentación de ofertas por parte de terceros interesados en rescatarla.

El 4 de marzo pasado, la Justicia decretó la quiebra de la cadena y ordenó avanzar con la liquidación de su patrimonio.

La resolución intimó a entregar los bienes, la documentación y los libros a la sindicatura, prohibió efectuar pagos a la compañía y abrió una nueva instancia de verificación de créditos.