Diarco y Pardo aceleran el cierre de sucursales y exponen la caída dramática del consumo

Las cadenas de retail desactivaron puntos de venta en Buenos Aires, Córdoba y la Patagonia debido a la baja facturación y al aumento de costos
góndolas del supermercado mayorista diarco con logo de la firma

Puntos importantes

Checkbox Checked Las cadenas retail y mayoristas enfrentan una grave crisis comercial y financiera.
Checkbox Checked Diarco cierra múltiples sucursales y despide personal por la caída en las ventas.
Checkbox Checked Pardo también reduce locales y su estructura ante la baja del consumo masivo.

De la forma más dramática en lo que va de la década, las dificultades comerciales y financieras que atraviesan los supermercados, el retail y los mayoristas golpean de lleno a cadenas de peso como el mayorista Diarco y la firma de electrodomésticos Pardo, que aceleran el cierre de sucursales en distintos puntos del país. En un contexto marcado por la caída dramática del consumo masivo, la pérdida del poder adquisitivo y el peso de los costos fijos, ambas compañías avanzan con planes de reestructuración que implican el repliegue de salones de venta, la reducción de metros cuadrados y la consiguiente pérdida de puestos de trabajo.

A tono con esta coyuntura, la firma mayorista Diarco bajó de forma definitiva la persiana de su sucursal ubicada en Jáuregui, en el partido de Luján. Se trata del tercer cese de operaciones de un punto de venta de la compañía en menos de treinta días en la provincia de Buenos Aires, sumándose a las medidas aplicadas en Zárate y Tres Arroyos. La medida en la vieja ruta 5 implica la pérdida de cerca de 30 puestos de trabajo directos y se enmarca en un proceso de achique nacional.

La sucursal de Jáuregui, instalada a la altura del kilómetro 72, había comenzado a funcionar a principios de 2021 en plena pandemia de COVID-19. En su momento, dicha apertura se concretó tras superar reclamos de vecinos y comerciantes ante el Concejo Deliberante, quienes afirmaban que el autoservicio afectaría al comercio de cercanía. Tras operar más de cinco años, la baja de ventas determinó su cierre definitivo.

Este movimiento confirma la aceleración del recorte de estructura de la empresa en territorio bonaerense. A principios del mes pasado, Diarco cesó las actividades de un local inaugurado apenas seis meses antes en el microcentro de Zárate, donde la facturación inicial de 2026 no alcanzó a cubrir los costos operativos. Pocos días después, el viernes 21 de agosto, la compañía interrumpió de forma sorpresiva las operaciones de su boca en Tres Arroyos.

Diarco acumula varios cierres consecutivos

En Tres Arroyos, el cese aplicado al local de la avenida San Martín afectó la continuidad de al menos una docena de empleos. La medida se tomó de forma abrupta, con las góndolas aún repletas de mercadería y apenas notificada vía carteles de "Cerrado al público" en los accesos. La decisión no fue informada con anticipación a los sindicatos ni mediante comunicados de la firma, pese a que el local figuraba activo en sus canales digitales.

El cese de operaciones en Jáuregui, Zárate y Tres Arroyos se suma a los cierres previos en Lanús Oeste, Gualeguaychú, Concordia, Sáenz Peña y Concepción. En el sector mayorista no descartan nuevas interrupciones de actividad antes de que concluya 2026 ante la falta de recuperación de la demanda. Las medidas responden al intento de replegar presencia en los puntos con menor facturación y alza sostenida en sus costos de funcionamiento. La empresa no precisó el destino final del personal afectado.

El ajuste de estructuras se repite de forma generalizada en el sector. Las firmas sufren la reducción del volumen comercializado, plazos de financiamiento recortados por proveedores y la imposibilidad de trasladar la totalidad de los costos fijos a los precios finales en góndola.

De acuerdo a estadísticas del INDEC, las ventas en autoservicios mayoristas cayeron un 3,1% interanual en junio. El acumulado del primer semestre de 2026 cerró con una contracción del 3%, mientras que el dato desestacionalizado mostró un retroceso del 1,4% contra mayo.

Esta coyuntura afecta el flujo de caja de las marcas. Como reflejo de esta iliquidez, la cadena Caromar se presentó en concurso preventivo de acreedores para evitar la quiebra. Por su parte, la firma Yaguar expone números en rojo, avanza con la reducción de superficies de venta, programas de retiros voluntarios y el cierre de sucursales deficitarias.

En el caso de Diarco, las unidades afectadas sufrieron transformaciones previas. En Tres Arroyos, el local inaugurado en marzo de 2020 migró desde la venta mayorista tradicional hacia la atención directa al público en general para intentar sostener la facturación. Los 30 despidos en Luján profundizan el saldo negativo de vacantes en el interior.

En Zárate, la compañía discontinuó el salón del microcentro pero mantuvo operativa su casa central. Sin embargo, la falta de liquidez y la contracción en la compra de productos básicos presionan sobre la rentabilidad general. Ante la demora en la recuperación del consumo masivo, el repliegue físico se consolida como la variable de ajuste inmediata.

Las bajas ventas golpean a los electrodomésticos: el caso Pardo

Las dificultades que atraviesan las cadenas de electrodomésticos, afectadas por un consumo que no se recupera y el impacto de variables en ascenso como los alquileres comerciales, siguen acumulándose. Frávega y Garbarino figuran entre las firmas que vienen exponiendo el duro momento del sector. En línea con esas empresas, la cadena Pardo atraviesa un proceso de reestructuración que genera creciente preocupación en el interior del país.

A poco de haber aplicado cierres en Rafaela y Río Cuarto, la compañía acaba de desactivar su local en San Francisco, provincia de Córdoba. Pardo puso fin a casi seis años de presencia comercial ininterrumpida al desactivar su punto de venta sobre la avenida 25 de mayo. Actualmente la sucursal permanece cerrada y en sus vidrieras fue colocado un aviso impreso con números de contacto para los clientes que mantienen operaciones o trámites pendientes.

El repliegue cordobés forma parte de un proceso más amplio de reducción de sucursales. En Rojas, provincia de Buenos Aires, el local de la calle Iribarne fue subdividido para incorporar otros rubros comerciales y reducir costos de estructura. En Pergamino, la empresa resolvió adelantar las vacaciones a parte del personal del centro logístico ubicado en el Parque Industrial. El Ministerio de Trabajo bonaerense autorizó un paro de actividades promovido por el Sindicato de Empleados de Comercio local.

De los diez trabajadores del galpón pergaminense que salieron de licencia anticipada, solo cuatro se reincorporaron. Los seis operarios restantes firmaron la desvinculación mediante acuerdos de partes en la sede del Ministerio de Trabajo.

La baja de estos puestos afecta la estructura de logística y distribución de la cadena. A la par de los recortes de personal, Pardo redujo metros cuadrados en Pergamino al devolver uno de los dos galpones que alquilaba para ajustar sus gastos fijos.

Causas del repliegue en el retail

La cadena ya había registrado ajustes previos. En Córdoba, durante abril, Pardo bajó las persianas en Río Cuarto y General Deheza, sumado al cese de actividades aplicado el año pasado en varios locales bonaerenses. A esas decisiones sumó el cierre en Rafaela, Santa Fe, y el final comercial de una de sus sucursales más grandes en Cipolletti, Río Negro.

En la Patagonia, José Luis Bunter, referente de la Cámara de Comercio local y vicepresidente de la Confederación Federal Pyme, explicó que el cierre obedeció a la caída de ventas, el costo de alquileres, los gastos de funcionamiento y el endeudamiento por morosidad del crédito.

Desde el Sindicato de Empleados de Comercio de Cipolletti, su secretario general, Juan Morrinson, señaló que el local cerró de manera repentina sin notificación previa y sin precisiones por parte de la Secretaría de Trabajo rionegrina.

En ese nicho comercial afirman que el fenómeno responde al agotamiento del modelo tradicional de retail por la caída de la demanda y la pérdida del poder adquisitivo. Lo particular es que esto ocurre en un contexto de baja de precios relativos.

A contramano de la mayoría de los rubros, los electrodomésticos mostraron una caída promedio del 6,6% en el primer tramo del año, mientras la inflación general superó el 30 por ciento. El problema dejó de ser el precio y pasó a ser el ingreso disponible: los consumidores no tienen margen para financiar compras de ese tipo.