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Negocios

Blockplas, la pyme que transforma basura plástica en ladrillos, busca expandirse

Con tecnologia de automatizacion propia, Blockplas procesa toneladas de plastico y produce bloques aislantes para construccion en seco

15/09/2026
Actualizado 07:52hs

La paradoja es clara en la Argentina de hoy: sobran residuos plásticos y faltan viviendas. Y la buena noticia es que la tecnología para resolver ambos problemas ya existe, es eficiente y está funcionando. Alejandro Marrano, un industrial con más de dos décadas de trayectoria en la fabricación de maquinaria y automatización, creó Blockplas, una Pyme innovadora que transforma los desechos urbanos e industriales en módulos para la construcción sustentable.

Actualmente se generan sólo en la ciudad de Buenos Aires unas 6.000 toneladas de residuos y "un 20% son plásticos que pueden recuperarse para fabricar otros productos o materiales de la construcción", comentó Marrano al presentar recientemente su caso durante la Conferencia Anual de Sinergia Circular, un programa impulsado por la Fundación Manos Verdes y la Asociación Sustentar y co-financiado por la Unión Europea, que conecta a empresas, municipios y organizaciones sociales para implementar soluciones a la problemática de los residuos.

Durante el evento, el fundador de Blockplas comentó que el municipio de Campana lo contactó el año pasado a través de Sinergia Circular porque tenían dos contenedores repletos de "botellas de amor" llenas de plásticos post consumo que, al cerrar la principal empresa que las procesaba, serían vertidas a un relleno sanitario.

Luego de una serie de pruebas, en Blockplas lograron procesar este material combinándolo en un 50% con otros plásticos para fabricar 18.000 ladrillos sustentables. "Lo ideal para cerrar el círculo sería que el propio municipio adquiera nuevamente los ladrillos para hacer viviendas, edificios públicos o pequeñas obras como paneles divisorios en baños y vestuarios de escuelas y clubes", señaló el emprendedor en diálogo con iProfesional.

Marrano estudió Ingeniería en Automatización Industrial en la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) y se formó en Ekomaq, una pyme fabricante de maquinaria para la industria plástica que abastece desde pequeños talleres hasta grandes compañías del sector del plástico. "Fabricamos máquinas extrusoras, inyectoras, sopladoras y matricerías", explicó el emprendedor.

En 2012, tras detectar el enorme volumen de basura plástica contaminante y analizar los desafíos del sector constructivo, Marrano decidió dar el salto y fundar Blockplas como un spin off de la empresa de maquinaria. El objetivo inicial fue claro: desarrollar ladrillos plásticos encastrables como los de juguete pero a mayor escala, utilizando materiales reciclados.

Alejandro Marrano, un industrial con más de dos décadas de trayectoria en la fabricación de maquinaria y automatización, es el creador de Blockplas

La tecnología propia que reduce costos hasta 50%

A diferencia de otras iniciativas, la propuesta de Blockplas se destaca por el desarrollo de su propia ingeniería. "Diseñamos una máquina específica que nos permite utilizar polipropileno y plásticos mezclados, como los que se recolectan en las famosas 'botellas de amor', además de baldes, paragolpes de autos rotos o productos de bazar como sillas y envases de pintura", explicó el fundador.

Uno de los grandes hitos del proyecto radica en la optimización de procesos. La mayoría de los sistemas de reciclado requieren lavar y pelletizar el material, lo cual conlleva un importante gasto de agua y energía.

En Blockplas eliminaron esa escala: el plástico se procesa y se funde directamente a altas temperaturas. "Al ahorrar el lavado y el pelletizado, logramos reducir costos entre un 20% y un 50%", señaló Marrano. Además, este desarrollo permite montar unidades operativas móviles para procesar los desechos y fabricar los ladrillos directamente en el lugar donde se genera el residuo.

En términos constructivos, los bloques actúan como recubrimiento sobre estructuras de madera o metal y van encastrados mediante la perfilería habitual de la construcción en seco. Además, presentan múltiples ventajas:

  • Son altamente aislantes del sonido, el frío y el calor
  • Resistentes a la humedad
  • Pueden quedar a la vista o ser revestidos
  • No requieren cemento y permiten la autoconstrucción
  • Se puede levantar una pared bajo la lluvia

"Aunque en la comparación uno a uno el ladrillo resulta un poco más caro que el tradicional, la ecuación económica cierra por el lado de la eficiencia: no llevan cemento, permiten la autoconstrucción y reducen los tiempos", aseguró el emprendedor.

Los bloques son altamente aislantes del sonido, el frío y el calor

Capacidad para escalar a 48.000 ladrillos mensuales

La empresa está instalada en el barrio porteño de Pompeya, donde trabaja con un equipo reducido de dos personas, gracias a su alto nivel de automatización. Actualmente, procesa alrededor de 9 toneladas de plástico al mes, con capacidad instalada para escalar a entre 30 y 40 toneladas mensuales (lo que equivale a unos 48.000 ladrillos).

A pesar de las ventajas ecológicas y del interés de particulares y constructores que buscan alternativas eficientes sustentables y eficientes para la construcción, el emprendedor remarca que el verdadero desafío está en la demanda y en las reglamentaciones. "Hacen falta acuerdos con cooperativas y municipios que abastezcan de rezagos industriales, así como mayor voluntad política para reglamentar de forma clara estas tecnologías de construcción en seco", señaló.

En este marco, el desmantelamiento del INTI perjudica a pymes como Blockplas que no tienen laboratorios de ensayos propios ni presupuesto para hacer ensayos en laboratorios privados.

Por el momento, la firma trabaja a pedido y planea expandirse hacia otras zonas del país a través de un modelo de franquicias. Con una inversión estimada de u$s200.000 en maquinaria por unidad, el objetivo es escalar la operación de la mano de socios estratégicos en cada localidad.

Siendo la generación de residuos y el déficit habitacional problemáticas locales a nivel de cada municipio, la gestión de sus soluciones también debería serlo. "Hemos diseñado máquinas que se pueden montar en camiones y así llevarlas al propio vertedero de residuos para fabricar localmente los ladrillos, sin necesidad de trasladarlos, lo cual genera una huella de carbono".

La empresa trabaja a pedido y planea expandirse hacia otras zonas del país a través de un modelo de franquicias

"Las soluciones están. Pero hace falta que se reactive la economía y la construcción para que su implementación crezca", concluyó el emprendedor.