La joya de Bioceres perdió $36.798 millones y analiza vender activos

Rizobacter se vio afectada por los costos financieros que deterioraron sus resultados y deberá tomar nuevas medidas, como una posible venta de activos
Fachada de edificio corporativo con ventanas espejadas y el cartel de la empresa Rizobacter con letras azules arriba

Puntos importantes

Checkbox Checked Rizobacter registró una pérdida de $36.798 millones, generando dudas sobre su continuidad operativa.
Checkbox Checked El peso financiero anuló sus ventas, obligando a restringir dividendos para preservar su capital.
Checkbox Checked La empresa negocia pasivos y refinancia deudas, condicionada por la crisis del grupo Bioceres.

Rizobacter Argentina, la principal plataforma industrial y comercial del grupo Bioceres, cerró su último ejercicio con una pérdida de $36.798 millones y reconoció que existe una "incertidumbre importante" que puede generar "dudas significativas" sobre su capacidad para continuar operando como empresa en funcionamiento.

La advertencia aparece en la memoria  de Rizobacter correspondiente al ejercicio finalizado el 30 de junio de este 2026, aprobada por el directorio y presentada ante la Comisión Nacional de Valores (CNV)

Se trata de una definición contable y financiera por lo cual no significa que Rizobacter haya anunciado su cierre, su quiebra o la presentación de un concurso preventivo. En mayo ya había lanzado un canje de bonos por u$s42 millones.

El documento sostiene que la generación de efectivo suficiente para afrontar las obligaciones de los próximos 12 meses dependerá del resultado de una serie de medidas entre las que figuran la refinanciación de pasivos, la reducción de costos, una eventual venta de activos y el cobro de créditos mantenidos con otras sociedades del grupo controlante.

La empresa aclaró que el éxito de esas iniciativas no puede garantizarse porque depende de factores que no se encuentran completamente bajo su control.

De todos modos, los resultados del nuevo balance modifican el escenario que había quedado planteado después de las refinanciaciones concretadas durante los primeros meses de este año que le permitieron extender vencimientos y reducir la presión inmediata sobre la caja, pero que no alcanzaron para normalizar todas las variables financieras de Rizobacter.

De hecho, al 30 de junio, la compañía incumplía determinadas condiciones establecidas en sus contratos bancarios y negociaba una solución con las entidades involucradas.

Más ventas, pero una pérdida mayor

El deterioro del resultado se produjo pese a una recuperación de la actividad comercial, con ventas que aumentaron $86.057 millones frente al ejercicio anterior, lo que representó un crecimiento del 42%, y la empresa obtuvo un margen del 34%.

Los gastos operativos subieron $15.572 millones, aunque redujeron su peso sobre los ingresos ya que representaron el 30% de las ventas, frente al 35% registrado durante el ejercicio 2024/2025.

El principal impacto provino del frente financiero que dejó una pérdida de $42.866 millones, casi tres veces los $15.084 millones negativos contabilizados en el período anterior.

Dentro de ese resultado, Rizobacter registró pérdidas por intereses financieros netos de $16.225 millones y por diferencias de cambio de $3.448 millones, que además absorbieron la mejora comercial y llevaron a que el ejercicio terminara con una pérdida de $36.798 millones después del impuesto a las ganancias.

Al incorporar otros resultados integrales por $30.522 millones, originados principalmente en diferencias de conversión y revaluaciones de propiedades, plantas y equipos, el saldo integral quedó en una pérdida de $6.276 millones.

La comparación interanual muestra un cambio significativo si se recuerda que en el ejercicio finalizado en junio de 2025, la compañía había obtenido una ganancia integral de $22.434 millones.

Ante el nuevo y preocupante resultado, el directorio de la sociedad recomendará a los accionistas no distribuir dividendos ni utilizar reservas acumuladas con el objetivo de conservar recursos para financiar el capital de trabajo, sostener las operaciones y afrontar un escenario de crédito externo escaso y costoso.

El límite de la refinanciación

Rizobacter reorganizó durante el ejercicio una parte sustancial de sus compromisos como, por ejemplo, consiguió modificar las condiciones de las Obligaciones Negociables (ON), Serie VIII Clase B y extender sus vencimientos.

Después completó un canje de las Series IX y X, que derivó en la emisión de las ON Serie XI por un valor nominal de u$s36,9 millones y que quedaron divididos en tres clases con vencimiento final en septiembre de 2029.

En paralelo, alcanzó acuerdos con Banco Ciudad, Banco Provincia, Banco Nación, BBVA, ICBC, Santander, Banco Hipotecario y Nuevo Banco de Entre Ríos para refinanciar aproximadamente u$s28 millones.

Esos convenios reemplazaron principalmente deudas de corto plazo por cronogramas de amortización semestrales y anuales con vencimientos entre 2028 y 2029.

La extensión de los plazos permitió alejar el riesgo inmediato de cesación de pagos que había rodeado las negociaciones con los acreedores.

Sin embargo, el balance revela que al cierre del ejercicio Rizobacter todavía incumplía determinadas condiciones financieras incluidas en sus contratos bancarios.

Esas cláusulas, conocidas como covenants, suelen fijar relaciones máximas de endeudamiento u otros indicadores que el deudor debe respetar.

Su incumplimiento no significa necesariamente que la empresa haya dejado de pagar, pero obliga a obtener dispensas o acordar cambios contractuales para evitar que los bancos puedan reclamar vencimientos anticipados.

La crisis que cerró el crédito

La situación financiera de Rizobacter está relacionada con la crisis de Bioceres, aunque también fue afectada por la evolución del mercado argentino de insumos agrícolas.

En junio de 2025, Bioceres S.A., anterior controlante de Rizobacter y subsidiaria de Bioceres Group Limited, incumplió parte de su deuda financiera y posteriormente se presentó en quiebra.

Según la memoria y balance de la empresa, la incertidumbre generada por ese proceso deterioró la relación de Rizobacter con las entidades financieras locales que a fines de agosto de 2025, suspendieron líneas de crédito que hasta entonces se encontraban disponibles.

La empresa debió depender mayoritariamente del dinero generado por sus operaciones para atender sus compromisos, aunque de manera paralela esta situación coincidió con un deterioro de la capacidad financiera de los productores, menores precios de los productos agrícolas y elevados inventarios acumulados por los distribuidores de insumos.

La combinación de una demanda más débil y exceso de existencias presionó los precios y limitó la compra de fertilizantes, productos para la protección de cultivos y tecnologías de mayor valor.

Pero pese a la contracción del mercado, Rizobacter sostuvo que logró conservar su participación en sus familias estratégicas de productos.

Garantías que mantienen la exposición

Rizobacter también permanece vinculada con la demanda que afronta Bioceres Crop Solutions por presuntos incumplimientos en un instrumento de deuda.

Los acreedores reclaman la aceleración de esos compromisos y obtuvieron una medida cautelar que impide a la controlante transferir, ceder, gravar o liquidar determinadas garantías.

El 20 de enero pasado se realizó una venta judicial de garantías y ciertos activos relacionados con Pro Farm pasaron a manos de los demandantes.

La ejecución obligó a Bioceres Crop Solutions a reformular su estrategia comercial y su presencia en diferentes mercados.

De todos modos, la exposición de Rizobacter no se limita a los activos ya ejecutados ya que su deuda también cuenta con garantías concedidas por Rizobacter Argentina y por sus subsidiarias de Paraguay, Brasil, Sudáfrica, Uruguay y Estados Unidos, además de Bioceres Semillas y otras sociedades vinculadas con BIOX.

Esas garantías explican por qué los problemas de la controlante todavía pueden repercutir sobre la estructura financiera de su principal negocio operativo.

Brasil agrega presión

En el mismo sentido, la pérdida de Pro Farm tuvo un efecto especialmente relevante en Rizobacter do Brasil, que debió modificar su estrategia comercial y su posicionamiento.

Esa filial presenta patrimonio negativo, un elevado nivel de endeudamiento en relación con su actividad, vencimientos concentrados en el corto plazo y acceso restringido a fuentes externas de financiamiento.

La compañía inició gestiones para refinanciar esos pasivos y en el balance su directorio admite que Rizobacter Argentina podría tener que asistir financieramente a la filial para que cumpla sus obligaciones y responda por las garantías otorgadas.

El caso de Brasil no es casual ya que fue uno de los mercados elegidos por el grupo para ampliar su estructura regional al punto que Rizobacter instaló una planta de adyuvantes y desarrolló un laboratorio destinado a evaluar productos y formulaciones para aplicaciones agrícolas.

La empresa deberá ahora adecuar esa estructura a una operación que todavía no genera los recursos suficientes para sostener su nivel de endeudamiento.

Caja y costos bajo revisión

De manera paralela y para liberar recursos, Rizobacter reconoce en su balance que redujo el dinero inmovilizado en inventarios y que el valor de las existencias disminuyó aproximadamente u$s15,6 millones, equivalente a una baja del 31,2% del capital de trabajo comprometido en ese rubro.

La reorganización de los almacenes generó una reducción de costos operativos superior a u$s500.000, mientras que la renegociación de contratos y el desarrollo de proveedores alternativos aportaron ahorros por más de u$s3 millones.

Los créditos por ventas y otras cuentas por cobrar, incluidos los saldos con sociedades relacionadas, disminuyeron $52.739 millones y las deudas bancarias y financieras bajaron $25.671 millones, mientras que las obligaciones comerciales se redujeron otros $8.029 millones.

Como resultado de esos movimientos, el activo total descendió $50.438 millones y el pasivo se contrajo $40.400 millones.

Al mismo tiempo, las propiedades, plantas, equipos y activos intangibles aumentaron $21.962 millones debido a inversiones en capacidad productiva.

La empresa realizó la primera parada general de su planta Bio 1 en más de tres años y puso en funcionamiento un nuevo evaporador en su planta CEF.

El negocio central de Bioceres

Fundada en Pergamino en 1977, Rizobacter produce inoculantes, adyuvantes, fertilizantes especiales, tratamientos de semillas y otras soluciones destinadas a mejorar el rendimiento de los cultivos.

La empresa se transformó en la principal plataforma industrial y comercial de Bioceres y expandió sus actividades mediante subsidiarias en América, África y Estados Unidos y sus productos se comercializan en más de 50 países.

También participa en Synertech Industrias, una sociedad desarrollada junto con el grupo francés De Sangosse para producir fertilizantes microgranulados en la Argentina.

Durante el último ejercicio, la inversión contabilizada en subsidiarias y acuerdos conjuntos aumentó $5.502 millones, principalmente por el resultado de esa compañía.

Pese a las dificultades financieras, el directorio considera que las perspectivas comerciales para el ejercicio 2026/2027 son "moderadamente favorables", con una proyección que se apoya en una recuperación gradual de la actividad agropecuaria, mejores condiciones productivas y la normalización de los inventarios en la cadena de distribución.

La próxima instancia societaria será la asamblea convocada para el 22 de octubre en la cual los accionistas deberán considerar los estados financieros, el destino de la pérdida y remuneraciones al directorio por $576,8 millones.