La autopartista Adient cerró su planta de Pueblo Esther y despidio a su personal

La firma autopartista Adient ceso sus operaciones en Santa Fe y abastecera a General Motors mediante importaciones desde Brasil
La autopartista Adient cerró su planta de Pueblo Esther y despidio a su personal

Puntos importantes

Checkbox Checked Adient cierra planta en Santa Fe, resultando en 70 despidos y el fin de la producción local de autopartes.
Checkbox Checked La empresa importará las butacas desde Brasil, argumentando que la producción local es inviable por altos costos y el escenario económico.
Checkbox Checked Esta medida impacta el empleo y la cadena industrial, contrastando con la normalización productiva reciente de General Motors.

La producción local de tecnología y autopartes sigue sumando novedades negativas y crece la preocupación por la pérdida de empleos. Ahora, el deterioro de la actividad industrial y el cambio en las condiciones de mercado volvieron a asestar un golpe directo a la cadena de valor automotriz en Santa Fe: la firma Adient, una proveedora clave de General Motors, resolvió el cierre definitivo de su planta ubicada en Pueblo Esther, a 25 kilómetros de Rosario. La decisión implica el despido de 70 trabajadores y el fin de la fabricación local de las butacas destinadas al modelo Chevrolet Tracker.

La empresa estadounidense, que había anticipado la medida en mayo, comunicó de manera formal este mes a su personal que esta semana será la última con actividad productiva en el predio situado sobre la ruta provincial 16.

Con el cese de las operaciones en Santa Fe, Adient modificará su matriz de negocios en el país: pasará a operar como importadora del insumo para abastecer a la terminal norteamericana trayendo las autopartes desde sus instalaciones en Brasil, donde mantiene plantas industriales en funcionamiento.

La medida en cuestión deja al descubierto el impacto del escenario económico sobre los costos de producción locales. Según surge de los balances financieros de la compañía, resulta más conveniente ingresar el componente terminado desde el país vecino que sostener la confección de los asientos en las inmediaciones del predio de Alvear.

La retracción del mercado interno, las condiciones del tipo de cambio y las facilidades para la importación de productos desde el exterior fueron las variables determinantes para resolver el desmantelamiento de la estructura industrial de la firma en la Argentina.

Adient: la transición de fabricante local a importador desde Brasil

El fin de las operaciones en Pueblo Esther representa el desenlace de un proceso de reducción de personal que se profundizó durante el último tiempo. Desde el sindicato SMATA se señaló que la comisión gremial no esperaba el cierre definitivo en esta instancia, aunque remarcaron que la firma atravesaba un esquema de recortes y ajustes continuos desde 2019.

Adient nació en 2016 tras una división independiente de la firma  Johnson Controls. A nivel global, la corporación cuenta con un plantel superior a los 60.000 empleados y opera unas 200 plantas de fabricación distribuidas en 29 países, equipando a unos 25 millones de automóviles por año.

En su período de mayor nivel de actividad, la planta santafesina llegó a emplear a 230 operarios.

En ese lapso de auge no solo confeccionaba las butacas para la SUV de Chevrolet, sino que también abastecía con sus productos al modelo HRV de la marca Honda, que se ensamblaba en la localidad bonaerense de Campana.

Por que Adient decidio cerrar su fabrica e importar autopartes

La decisión de la autopartista se produce en un momento de desacople con la dinámica productiva de su principal cliente regional.

A principios de agosto, General Motors anunció la finalización de un ciclo de suspensiones periódicas en su planta de Alvear para retomar la actividad continua durante todo el mes. Ese esquema comenzó a regir de manera efectiva el pasado 19 de agosto, dejando atrás un esquema aplicado desde mediados de 2025 que contemplaba una semana mensual sin producción y el pago del 75% del salario bruto a los trabajadores suspendidos.

El nuevo esquema de trabajo de la terminal automotriz, acordado entre General Motors y SMATA, fijó una jornada laboral de un único turno de seis horas diarias —frente a las nueve horas que se implementaban anteriormente—, con un esquema salarial equivalente a siete horas que permitió conservar los ingresos del personal sin aplicar suspensiones.

La proyección de la compañía implica compensar la menor cantidad de horas diarias con la continuidad de la producción a lo largo de las cuatro semanas del mes, manteniendo el volumen proyectado para 2026.

Sin embargo, a casi un mes de que la fábrica de vehículos regularizara el funcionamiento de sus líneas de montaje, la autopartista dispuso la interrupción definitiva del suministro local.

General Motors continuará el ensamblado de la Tracker en la provincia de Santa Fe pero con conjuntos de asientos importados directamente desde el territorio brasileño.