Cierra la ex Dánica y se define qué pasará con los productos y sus decenas de empleados
Puntos importantes
La crisis del consumo, combinada con las dificultades de las empresas para afrontar los costos de funcionamiento, como ocurre con la crisis salarial de Granja Tres Arroyos que complica la supervivencia de los puestos laborales, pone contra las cuerdas a marcas por demás emblemáticas para el paladar nacional. En línea con ese contexto, Dorada, la ex Flora Dánica y propiedad del grupo Beltrán, comunicó que dejará de desarrollar sus actividades el próximo 30 de septiembre en su planta ubicada en la localidad de Llavallol, en Lomas de Zamora. La medida fijada por la empresa, dedicada a la elaboración de margarinas, mantecas y aderezos, pone en situación de dramática la subsistencia de al menos 30 puestos de trabajo directos. La compañía en cuestión ya anticipó a su plantel de trabajadores que el envío de los telegramas de despido sería inminente.
Frente a este escenario, el Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria Aceitera de Capital Federal y Gran Buenos Aires (SOEIA) rechazó de plano la decisión de la compañía y presentó una denuncia formal ante el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires.
La organización gremial aguarda la confirmación de una audiencia virtual solicitada para este jueves con representantes de la firma. Mientras esperan esa instancia, los operarios instalaron una carpa frente al establecimiento y organizaron un esquema de permanencia por turnos.
Dorada ya no permite el ingreso a su planta en Lavallol
Desde la entidad sindical afirman que la dirección de la empresa no permite el ingreso del personal al predio, aunque garantizó la liquidación de los salarios hasta la fecha fijada para el cierre.
El dirigente adjunto del SOEIA, Ezequiel Roldán, confirmó las conversaciones iniciales sobre la desvinculación.
"Cuando nos enteramos, ni siquiera hablamos de indemnizaciones. Hablamos de los puestos de trabajo, como siempre. Con la situación actual y las políticas neoliberales del gobierno está todo muy complicado. Los compañeros instalaron una carpa en la puerta de la fábrica y están resistiendo", declaró.
La firma anticipó a la representación sindical que abonará los despidos bajo el artículo 245 de la Ley de Contrato de Trabajo, aunque todavía no envió las cartas documento para formalizar las cesantías.
La precisión sobre el marco legal responde al antecedente del conflicto anterior en la misma planta, cuando varios empleados que salieron de la estructura terminaron cobrando según la figura del artículo 247.
"Ahora les comunicaron a los 30 trabajadores que no van a continuar con la actividad y anticiparon que pagarían las indemnizaciones como corresponde, por el artículo 245 y no por el 247. Lo menciono porque hace un año y medio hubo compañeros que se fueron y después nos enteramos de que les terminaron pagando por el 247", explicó Roldán.
La ex Dánica ya había cerrado con anterioridad
El caso de Llavallol registra una secuencia de inestabilidad reciente. La planta había cerrado sus puertas el 26 de diciembre de 2023 y permaneció inactiva hasta febrero de 2025, momento en que logró reanudar su producción tras gestiones gremiales y la incorporación de Dorada al programa PREBA del Gobierno bonaerense para el pago de sueldos.
Apenas un año y medio después de aquella reapertura, la firma resolvió volver a bajar las persianas.
Respecto de las comunicaciones internas, Roldán precisó que "lo único que hay es un papel de Recursos Humanos diciendo que el 30 se bajan las persianas y que van a cobrar el salario hasta esa fecha, aunque durante estos días no estén trabajando. No pueden ingresar y están en la puerta. Todavía no recibieron ninguna carta documento".
Desde el entorno de la firma atribuyen la resolución al estancamiento de las ventas de aderezos y margarinas, sumado a complicaciones operativas internas. Sin embargo, la conducción sindical rechazó que las consecuencias de la administración recaigan sobre el personal de la línea de producción.
Al mismo tiempo, en el ámbito alimenticio dan por descontado que los productos de Dorada dejarán de tener presencia visible en el mercado ya a partir del mes próximo. El destino de la marca, señalan, es una verdadera incógnita.
"Hoy tenemos esta noticia aberrante de que la empresa quiere cerrar nuevamente, echándole la culpa al consumo, echándole la culpa a diferentes cuestiones que ellos tienen operativamente. Parece que siempre el costo lo tienen que pagar los trabajadores", dijo el secretario general del SOEIA.
El gremio endurece su posición
A su vez, Roldán añadió sobre las razones del cierre: "Nos terminamos enterando de que existen otros factores al margen de la baja del consumo. Son cuestiones de la empresa, algunos juicios y otros problemas que no tienen nada que ver con los trabajadores. Si hicieron las cosas mal en algún momento, seguramente deberán pagar los costos, pero eso no puede recaer sobre quienes están trabajando".
El gremio adelantó que esperará a la audiencia para evaluar las justificaciones formales. "Hasta que no lo digan oficialmente, nosotros vamos a esperar. Cuando lo hagan, esa será la discusión que tendremos en el Ministerio de Trabajo. Todo lo que afirmaron se lo van a tener que explicar a los trabajadores y a las autoridades", remarcó el dirigente.
La baja de persianas de Dorada se enmarca el caso en una ola generalizada de retroceso industrial que incluso entre las pyme ya es calificada de "industricidio".
En ese contexto, Roldán planteó un reclamo a la conducción política y gremial: "El mensaje es que dejemos los intereses personales y la mezquindad de lado. Tenemos que unirnos como pueblo argentino y como movimiento obrero para sacar este país adelante. No solamente el movimiento obrero, también la dirigencia política".