Peabody cerró su café de Palermo mientras avanza el ajuste en medio del concurso
El proyecto gastronómico había nacido en 2025 como una apuesta de diversificación. La compañía también dejó otro inmueble y redujo personal
Peabody se sigue achicando en medio de su concurso de acreedores. Goldmund S.A., la empresa dueña de la marca de electrodomésticos, cerró COPHI by Peabody, el café de especialidad que había inaugurado hace apenas un año en Palermo con una inversión de u$s300.000 y que formaba parte de un ambicioso proyecto para desembarcar en el negocio gastronómico.
El local de Gorriti y Malabia ya bajó la persiana y fue completamente desarmado. La salida se produjo en medio del proceso de ajuste que atraviesa la compañía y quedó además documentada en el expediente concursal. Goldmund rescindió anticipadamente el alquiler del inmueble ubicado en Palermo, puso fin al contrato el 31 de julio y entregó formalmente las llaves el 3 de agosto. Al momento de la restitución, la empresa se encontraba al día con el canon locativo, las expensas, los impuestos y los servicios.
Los últimos movimientos judiciales permiten también reconstruir qué ocurrió con el equipamiento. Goldmund retiró los bienes de su propiedad que estaban dentro de COPHI y los trasladó a un depósito ubicado en el partido de San Martín. Allí permanecerán resguardados hasta que la empresa defina su reasignación o el destino que considere más conveniente.
El cierre se produce mientras la fabricante intenta reordenar una deuda que, al momento de solicitar el concurso, ascendía a alrededor de $40.000 millones y alcanzaba a más de 350 acreedores. Pero también pone fin, al menos por ahora, a uno de los proyectos con los que Peabody buscaba diversificar su negocio antes de que estallara su crisis financiera.
De una inversión de u$s300.000 al cierre en menos de un año
COPHI había abierto sus puertas en agosto del año pasado como una apuesta de Peabody por ingresar al negocio del café de especialidad y, al mismo tiempo, generar una nueva vidriera para sus electrodomésticos. El proyecto demandó una inversión inicial de u$s300.000 y combinaba gastronomía con la exhibición y prueba de los productos de la marca.
Por entonces, los planes iban bastante más allá de ese primer establecimiento de Palermo. La compañía anunciaba dos nuevas aperturas propias durante 2026 y proyectaba desarrollar posteriormente un esquema de franquicias para alcanzar 10 locales hacia 2029. Incluso evaluaba que clientes del canal retail de Peabody pudieran convertirse en franquiciados de COPHI.
Esos planes finalmente no avanzaron. En aquel momento, además, la fotografía que mostraba Goldmund era muy diferente de la actual. La empresa informaba que Peabody contaba con más de 350 productos, empleaba a más de 250 personas en su planta de La Tablada, tenía operaciones en Uruguay y Paraguay y facturaba alrededor de u$s80 millones anuales. Su objetivo era alcanzar ventas por u$s200 millones hacia 2030.
Pocos meses después comenzó el deterioro que terminaría llevando a la compañía a los tribunales. Goldmund ubicó el inicio de su cesación de pagos el 27 de febrero de 2026, cuando no pudo afrontar un vencimiento por $290 millones. En marzo solicitó su concurso preventivo y en abril la Justicia dispuso su apertura.
La documentación presentada entonces mostró un pasivo de $39.234 millones, más de 350 acreedores y una estructura financiera bajo fuerte presión. La crisis también aceleró una transformación que ya estaba en marcha dentro del negocio: la producción nacional perdió participación frente a los productos importados y la compañía avanzó con un esquema de maquila en Paraguay.
Peabody se achica mientras atraviesa el concurso
El cierre de COPHI no aparece como un movimiento aislado. Los últimos informes de la sindicatura muestran que Goldmund continúa reduciendo su estructura mientras intenta sostener la operación y avanzar con el concurso preventivo.
La compañía también dejó otro inmueble que utilizaba en el Polo Industrial de Ezeiza. El 31 de julio se concretó su restitución luego de que la empresa comunicara la rescisión anticipada del contrato de alquiler.
El ajuste alcanzó además a la dotación de personal. Durante julio se produjeron siete bajas mediante retiros voluntarios y la sindicatura señaló que no se registran altas de personal desde octubre de 2025. En tanto, en agosto se sumaron otras siete bajas. La declaración de cargas sociales correspondiente a ese mes registró 91 empleados, incluyendo las desvinculaciones del período.
La evolución de las ventas también refleja las dificultades para sostener una recuperación. En mayo, Goldmund registró ventas por $2.814 millones, mientras que en junio cayeron a $1.336 millones, una baja de más del 52% en un mes. Julio mostró una mejora, con ventas por $2.244 millones, un 40% más que el mes anterior, aunque todavía por debajo del nivel alcanzado en mayo.
El rebote duró poco. En agosto las ventas volvieron a caer hasta $1.107 millones, un nivel incluso inferior al de junio y aproximadamente 51% por debajo de julio. El total facturado pasó de $2.683 millones en julio a $1.363 millones en agosto.
El último informe de la sindicatura también expone las dificultades de caja. Durante agosto, Goldmund registró ingresos por ventas por $939 millones frente a egresos por $2.072 millones, lo que dejó un déficit mensual de aproximadamente $1.133 millones. En paralelo, la compañía continuó recurriendo al descuento de cheques y otras fuentes de financiamiento para sostener la operatoria.
Con una operación más reducida y ventas que todavía no logran estabilizarse, los planes de expansión que Peabody tenía antes de la crisis fueron quedando atrás. COPHI es quizás la muestra más fiel de ese giro: hace apenas un año la compañía proyectaba convertirlo en una nueva unidad de negocios y llevarlo a 10 locales; hoy, el único que llegó a abrir ya está cerrado y desarmado.