Éxodo de empresas: autopartista alemana se va del país y otra italiana evalúa retirarse
Kromberg & Schubert bajará la persiana a fin de año, mientras que Pelzer System opera con solo trece empleados y busca negocios para sostenerse
A tono con la merma que atraviesa la producción industrial hecha en la Argentina, otras dos compañías de capitales internacionales padecen los cambios generados por el modelo económico actual y tambalean cientos de empleos. En concreto, la decisión de la alemana Volkswagen de reemplazar la actual pick up Amarok, fabricada en su planta de General Pacheco, por un nuevo modelo ensamblado con piezas en su mayoría de origen chino, disparó una profunda crisis en una decena de proveedores locales. Aunque la compañía comunicó oficialmente la novedad en abril del año pasado, los impactos en toda la cadena de valor comenzaron a sentirse a pocos meses de que la emblemática camioneta deje de producirse con partes generadas en el país. La alemana Kromberg & Schubert y la italiana Pelzer System se encuentran entre las firmas complicadas por lo dispuesto por la automotriz y preparan las valijas para salir del mercado nacional.
El golpe se concentra con dureza en el Parque Industrial de Pilar, donde estos dos proveedores que fabricaban de forma exclusiva autopartes para la camioneta atraviesan una situación crítica. Kromberg & Schubert ya resolvió cerrar sus puertas a fin de año, poniendo en riesgo más de 200 puestos de trabajo.
La retirada del grupo alemán
Fuentes gremiales y empresariales del complejo en cuestión confirmaron que Kromberg & Schubert definió su salida de la Argentina en meses recientes. Se trata de un grupo alemán especializado en sistemas eléctricos y cableado para la industria automotriz, cuyo producto principal son los mazos de cables como proveedora exclusiva de la Amarok.
La compañía desembarcó en la Argentina en septiembre de 2009 justamente para encarar ese proyecto, un año antes de que la camioneta comenzara a fabricarse en Pacheco. "Ellos ya informaron que se van a fin de año. Los trabajadores están al tanto de la situación", informaron, con relación a qué ocurrirá con los 200 empleados de la empresa, sendas fuentes del parque industrial de Pilar.
El caso de Pelzer System, perteneciente al grupo internacional de origen italiano Adler Pelzer Group, muestra un deterioro similar. La empresa se instaló en el complejo bonaerense en 2009 para abastecer a la Amarok de insonorizantes y alfombras para pisos. Eso le permitió generar unos 100 puestos de trabajo.
Al no haber sido elegida para continuar con la producción del nuevo modelo, la firma entró en agonía productiva. Su operación dependía exclusivamente de la pick up y del SUV Taos, un vehículo que ya dejó de fabricarse en la planta de Pacheco. Hoy su plantel de empleados se encuentra reducido a sólo 13 trabajadores.
Fuentes del ámbito automotriz precisaron que el personal supo entre febrero y marzo que Pelzer no continuaría con el nuevo desarrollo. A partir de esa novedad se desencadenaron conflictos y paradas de planta en reclamo de retiros voluntarios.
En medio de ese proceso, la empresa canceló el contrato y la planta permaneció dos meses sin actividad, abasteciendo pedidos únicamente con el stock remanente.
Con posterioridad, la firma cerró un negocio de producción acotada con Stellantis, mientras los trabajadores que quedan hoy intentan conseguir nuevos clientes para evitar la salida definitiva del grupo.
Alerta por cierres en el parque industrial de Pilar
El impacto de las decisiones automotrices se suma a un escenario general de deterioro en el predio industrial de Pilar.
El presidente de la Cámara Empresaria del Parque Industrial de Pilar (CEPIP), Néstor Dolera, alertó a principios de septiembre que hay unas 50 empresas del complejo en riesgo de continuidad. Y advirtió que, si no hay un cambio de políticas para el sector, muchas podrían cerrar antes de fin de año.
Respecto del empleo, el dirigente recordó que según "la última estadística, casi un 20% de los 35.000 puestos del parque se perdieron, casi 7.000 personas". Dentro del predio, solo la industria farmacéutica y las empresas alimenticias logran sostenerse. "Esto no significa que esa industria funcione bien, sino que se mantiene respecto de la de las demás", aclaró.
En la actualidad, el uso de la capacidad instalada en el parque industrial ronda el 40%, lo que implica que de cada diez máquinas disponibles solo cuatro están operando.
Dolera destacó que el diagnóstico es compartido por la totalidad de las compañías del sector: "En una reunión de comisión con los industriales, llegamos todos a un consenso: la industria está en decadencia producto de todas estas políticas que se vienen dando últimamente".
En esa línea, el titular de la CEPIP remarcó que el 20% de las 220 empresas radicadas en el complejo están al límite operativo.
"De seguir con estas políticas donde no se protege a nuestra industria, las tarifas que aumentan prácticamente todos los meses, el consumo cayendo, sin crédito, estas compañías pueden llegar a cerrar para fin de año", alertó.