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Por los cazas F-16 argentinos hay alarma militar en Chile, que hará más bases en el sur

El avance militar argentino y los roces en el Estrecho de Magallanes impulsaron al gobierno de Kast a lanzar un plan de equipamiento a mediano plazo

01/10/2026
Actualizado 13:50hs

La apuesta de rearme que viene llevando a cabo la gestión de gobierno que lidera Javier Milei comienza a elevar la temperatura fronteras hacia afuera. Así, las recientes adquisiciones de equipamiento bélico por parte de la Argentina, encabezadas por la compra de aviones de combate F-16 anunciada en su momento por Luis Petri cuando se encontraba al frente del Ministerio de Defensa, encendieron las alarmas al otro lado de los Andes. En respuesta a ese quiebre en la tendencia de inversión militar en la región y a los roces diplomáticos vinculados con la soberanía sobre el Estrecho de Magallanes, el gobierno de Chile impulsará un paquete de inversiones estratégicas para sus fuerzas armadas y prevé el despliegue de nuevas instalaciones en el extremo austral de su territorio.

El anuncio formal corrió por cuenta del ministro de Defensa chileno, Fernando Barros Tocornal, durante un acto celebrado recientemente en la base aérea de Chabunco, en la Región de Magallanes. Flanqueado por los altos mandos de las fuerzas armadas, el funcionario comunicó la construcción de nuevas bases militares en sectores no cubiertos de la zona sur y un plan de modernización con un horizonte proyectado hasta el año 2043.

El plan de rearme chileno

"La defensa nacional no se improvisa, se planifica y se construye con años de antelación y visión de Estado", declaró a medios trasandinos.

La medida del gobierno presidencial de José Antonio Kast implica excluir a la cartera de Defensa del recorte presupuestario del 3% aplicado originalmente a todo el gabinete. Por el contrario, se concretará la ejecución íntegra del aporte a la Ley de Financiamiento de las Capacidades Estratégicas de la Defensa Nacional. Se trata de un mecanismo que reemplazó a la antigua Ley Reservada del Cobre y que hasta la fecha no había volcado la totalidad de sus fondos asignados para la compra de equipamiento militar.

El paquete contempla la sustitución de la flota de cazas F-5 de la Fuerza Aérea de Chile, unidades que ya alcanzaron los 50 años de servicio, por aeronaves de cuarta o quinta generación. Asimismo, se dispondrá el reemplazo de los helicópteros Bell UH-1H y de los aviones C-130 Hércules dedicados al transporte estratégico.

Para 2027 se prevé incorporar cuatro aeronaves de patrullaje aéreo de largo alcance para vigilancia naval y otras cinco dedicadas al servicio antártico, además de sumar sistemas de guerra electrónica, comunicaciones seguras, sistemas no tripulados y capacidades de observación.

En tierra, el programa contempla la actualización tecnológica de los tanques blindados Leopard 1 y la renovación de la flota de transporte de tropas. En el terreno naval y submarino -donde la Armada chilena busca mantener margen frente a las intenciones de compra formuladas por la Argentina y Perú-, fuentes oficiales señalaron que el plan de inversiones mantendrá un criterio de gradualidad. Tras la etapa inicial enfocada en la capacidad aérea, el cronograma avanzará en la evaluación para la incorporación de nuevas embarcaciones.

Hipótesis de conflicto y desequilibrio regional

El movimiento defensivo de Santiago responde tanto al escenario geopolítico global como al contexto fronterizo directo. La incorporación por parte de la Argentina de 24 aviones F-16 y la compra paralela de cazas de última generación por parte de Perú generaron una fuerte preocupación entre los analistas militares de la región, quienes advierten por el riesgo de un cambio en el balance de poder.

Si bien Chile mantiene la delantera en medios terrestres con entre 150 y 200 tanques Leopard 1 y 2, y dispone de una flota de 46 cazas F-16 adquiridos desde la década del 2000, los expertos locales remarcan la obsolescencia de diversos materiales y la falta de inversión mantenida desde 2009.

En línea con eso, Marcelo Masalleras, director de estudios de AthenaLab, sostuvo que "si bien hoy estamos en mejores condiciones, si lo estamos proyectando para el futuro, podría haber un cambio en la tendencia y cambiar el balance estratégico de la región".

A su turno, el académico y experto en estrategias militares Alfonso Kaiser señaló ante el diario La Tercera que las medidas anunciadas por el ministerio resultan atenuantes frente a compromisos que se omitieron durante años.

Además, Kaiser enfatizó la necesidad de no analizar las compras de los países vecinos de forma aislada, al recordar que históricamente han actuado en bloque en situaciones de tensión, por lo que ante este nuevo esquema "estamos en problemas".

Desde el ámbito legislativo chileno, el senador Cristián Vial, integrante de la Comisión de Defensa, valoró la decisión del Poder Ejecutivo: "Con las compras que ha hecho Perú y Argentina, si nosotros mantenemos y no hacemos nada, esto en el corto plazo va a ser distinto, nos van a superar en potenciales y comienza un período de vulnerabilidad para Chile".

Por su parte, el senador Gastón Saavedra respaldó el destino de partidas presupuestarias en función de la "planificación estratégica que tengan nuestras Fuerzas Armadas".

Presión diplomática sobre Magallanes

El despliegue de las autoridades en la zona austral no fue casual. La presentación de Barros coincidió con una serie de visitas a Magallanes por parte del presidente Kast, la titular del Senado, Paulina Núñez, y un contingente de congresistas.

La presencia institucional en la zona se produjo inmediatamente después de un cruce diplomático con la Argentina, luego de que declaraciones de mandos militares y dirigentes políticos nacionales relativizaran la jurisdicción chilena sobre el Estrecho de Magallanes antes de ser rectificadas.