Tras el arribo de otra flotilla de F-16, el Gobierno adelantará el arribo de más cazas

Con 12 de 24 aviones adquiridos ya en el país, Defensa agiliza la adaptación de pilotos e infraestructura en Córdoba y Tandil. Llegarán más cazas en breve
Tras el arribo de otra flotilla de F-16, el Gobierno adelantará el arribo de más cazas

La apuesta por el reequipamiento militar que viene llevando a cabo la gestión presidencial de Javier Milei mantiene una agenda que no parece tomarse respiro. La última novedad de envergadura corresponde al reciente aterrizaje en la provincia de Córdoba de un segundo lote integrado por seis aviones de combate F-16 Fighting Falcon procedentes de Dinamarca. De esa forma, la Fuerza Aérea Argentina (FAA) alcanzó la cifra de 12 aeronaves operativas en suelo nacional, marcando exactamente la mitad de la flota total adquirida al país europeo. La llegada de la flotilla a las instalaciones del Área Material Río Cuarto concretó un adelanto de tres meses sobre el cronograma original. Dicho escenario llevó a las autoridades a reconfigurar la agenda de entregas para adelantar el arribo de más cazas, que estaría previsto ya para la primera parte de 2027.

El programa denominado Peace Cóndor, respaldado por una inversión global superior a los u$s300 millones, contemplaba en su diseño inicial incorporar de manera escalonada las 24 unidades de origen estadounidense hacia fines de 2028.

Sin embargo, fuentes ligadas a la FAA confirmaron que la tercera tanda de seis cazas arribará a Río Cuarto durante los primeros meses de 2027, con la meta castrense y gubernamental fijada en completar la recepción del sistema de armas en el transcurso de ese mismo año.

"Estamos muy contentos con la incorporación de estos seis, los próximos vienen muy muy rápido", confiaron desde la conducción del programa F-16 respecto del ritmo de rotación.

La última formación cumplió una travesía de 14.000 kilómetros con origen en la Base Aérea de Skrydstrup, Dinamarca, e incluyó una escala técnica en Natal, Brasil, antes de su arribo al país.

El cruce en cuestión requirió diez maniobras de reabastecimiento en vuelo provistas por aeronaves norteamericanas, en un operativo coordinado que integró un C-130 Hércules, un Boeing de la FAA y unidades de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.

El grupo recién ingresado al inventario nacional se compone de cuatro aeronaves monoplaza F-16AM (identificadas como E-005, E-107, E-018 y E-609) y dos variantes biplaza F-16BM (ET-612 y ET-613), a las que se suma una unidad adicional destinada en forma exclusiva a la instrucción técnica de mecánicos en tierra.

Mantenimiento garantizado por el Pentágono

En paralelo a la llegada de las unidades, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos oficializó la inclusión de la flota argentina dentro de un contrato marco internacional de soporte logístico por un monto de 2.400 millones de dólares.

La adjudicación, difundida a través de las nóminas de contrataciones del Pentágono finalizadas al 30 de septiembre, tiene como objeto ejecutar tareas de revisión, reparación, remanufactura y provisión de repuestos para los motores Pratt & Whitney F100 que equipan a los cazas.

El programa de sostenimiento se extenderá hasta el 30 de septiembre de 2036 y será gestionado desde el Centro de Sostenimiento de la Fuerza Aérea norteamericana en la Base Aérea Tinker, situada en Oklahoma.

La operatoria abarca a un lote de 18 empresas proveedoras e involucra a una nómina global de países usuarios del sistema, entre los que figuran Argentina, Chile —en relación a sus unidades F-16 MLU equipadas con la misma planta motriz—, Brasil, Países Bajos, Polonia, Taiwán, Japón e Israel, entre otros.

Durante el acto de recepción oficial llevado a cabo en suelo cordobés, el ministro de Defensa, Carlos Presti, encabezó la comitiva junto al embajador de los Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas, representantes de la cúpula militar y personal de la firma norteamericana Top Aces.

Al evaluar el despliegue del sistema de armas, Presti enfatizó que la llegada de las unidades implica desarrollar una capacidad militar integral.

En esa línea, el titular de la cartera puso el foco en el factor humano como eje de sustentabilidad operacional.

"Preservar el talento es preservar una capacidad estratégica de la Nación. Lo que quede de esta jornada dependerá menos de las máquinas que de la generación que las recibe", subrayó el funcionario al ratificar la vigencia de incentivos económicos y bonos de estudio destinados a retener al personal técnico y militar especializado.

Instrucción intensiva y secreto operativo

La incorporación del sistema de armas demandó la apertura de un esquema de adiestramiento que compromete a casi 200 profesionales, entre ingenieros, mecánicos, arquitectos y especialistas.

Aunque la base operativa definitiva del sistema F-16 será la VI Brigada Aérea con asiento en Tandil, el Área Material Río Cuarto funciona como núcleo provisorio para la recepción, el mantenimiento de primer nivel y la formación de personal.

En Tandil ya quedó montado el Centro de Simulación Táctica, un complejo equipado con herramientas de alta fidelidad que reproducen la cabina del avión para adiestrar a los aviadores sin incurrir en costos de hora de vuelo. Las herramientas permiten ejercitar procedimientos de emergencia, maniobras complejas y tácticas de combate BVR (Beyond Visual Range o más allá del alcance visual), modalidad donde el piloto detecta e interactúa con objetivos ubicados fuera de su campo de visión directa.

La exigencia física y cognitiva del entrenamiento fue calificada por los instructores como siete veces superior a la preparación que demanda la competencia en Fórmula 1, debido a la multiplicidad de mandos dentro de la cabina. "Una palanca puede llegar a tener 84 funciones de acuerdo a cómo se toque", explicaron los técnicos encargados del área.

Por estos días, las misiones de vuelo en Río Cuarto se ejecutan bajo la modalidad de cabina compartida entre un piloto argentino y un instructor estadounidense. El acuerdo comercial cerrado con Dinamarca y Estados Unidos garantiza la asistencia en tierra de instructores fijos y rotativos por un plazo inicial de dos años, en un esquema que se combina con el apoyo de la firma Top Aces.

En cuanto a la nómina de pilotos seleccionados para volar los cazas, la Fuerza Aérea mantiene los nombres bajo reserva y mantiene el listado en categoría de información clasificada por razones de seguridad operacional.

El centro donde opera el Escuadrón F-16 cuenta con protocolos de acceso estricto, cámaras con reconocimiento facial y restricción absoluta de dispositivos electrónicos personales, mientras que la documentación técnica de las aeronaves solo se encuentra accesible a través de terminales informáticas encriptadas montadas dentro de los hangares.