Argentinos hacen ropa de diseño con paracaídas reciclados y conquistan el mercado asiático
Puntos importantes
¿Qué destino le espera a un paracaídas o un parapente cuando cumple su ciclo de vida en el aire? Para la mayoría de las escuelas de vuelo y pilotos, la respuesta solía ser el archivo o el descarte. Sin embargo, para BAUMM, ese fin de ciclo es apenas el punto de partida. La marca argentina de diseño sustentable creada por Lucas Desimone y Rodrigo Chapero transforma estos textiles de alta resistencia en una propuesta de indumentaria, mochilas y accesorios que conquista tanto al público local como a exigentes mercados internacionales.
Por su enfoque de economía circular y calidad de diseño, el emprendimiento resultó este año finalista del programa DAE (Diseño Argentino Exponencial) organizado por la Fundación Bunge y Born y el British Council.
Pero el camino de BAUMM no se inició en las alturas, sino en la calle. Hace 15 años, Lucas Desimone —fotógrafo formado en la FADU-UBA— y Rodrigo Chapero —diseñador industrial— decidieron emprender juntos. En aquel momento, el concepto de diseño sustentable era casi desconocido en Argentina. Comenzaron rescatando vinilos publicitarios de la cartelería en autopistas que las agencias dejaban arrumbados.
"Hacíamos morrales corporativos, pero el producto se rompía con el roce urbano cotidiano", recuerda Desimone. La iniciativa se pausó y cada uno regresó a su actividad profesional: Lucas a la fotografía y Rodrigo al diseño en una empresa de anteojos.
El giro decisivo llegó de forma inesperada. Durante un vuelo en parapente, el piloto le comentó a Rodrigo que tenía varios equipos fuera de uso acumulados. Y se lo comentó a su socio, quien, con un taller a disposición para experimentar, probó confeccionar una primera mochila. El resultado fue revelador: el material no solo era liviano y colorido, sino que venía acompañado de tensores e hilos de alta resistencia. Poco después sumaron los paracaídas, cuya tela más sedosa y liviana se convirtió en la materia prima ideal para desarrollar camperas y prendas de vestir de uso diario.
Cómo funciona el negocio de rescatar equipos de vuelo
Los equipos de parapente y paracaidismo tienen una vida útil reglamentaria de unas 300 horas de vuelo. Cumplido ese tiempo, quedan inhabilitados para volar, pero conservan sus propiedades intactas para la confección textil. "Nos hicimos amigos de la comunidad de parapentistas. El boca en boca creció tanto que hoy pilotos y escuelas nos proveen constantemente; nunca tuvimos problemas de escalabilidad de materia prima", señala Desimone. De un solo paracaídas, la marca logra extraer entre 40 y 100 piezas, dependiendo del tamaño de los productos.
El corazón creativo de BAUMM reside en el momento del corte. Lejos de la producción en serie industrial, cada pieza es tratada como una obra artesanal única. "Con el equipo de diseñadores y cortadores, decidimos si incluir una letra, una costura original o una mancha propia del uso de la vela. Confiamos en ellos porque es mano de obra calificada y con criterio", explica el emprendedor.
Por otro lado, la marca esquiva deliberadamente el modelo de "temporadas" de la moda tradicional: "No trabajamos por temporada porque genera una rueda de deseo y descarte que no compartimos. Desarrollamos cápsulas y ediciones limitadas —desde riñoneras hasta abrigos— para aprovechar el material al máximo".
La apuesta por la producción local en plena crisis textil
A nivel productivo, la firma mantiene un taller propio para la elaboración de muestras y prototipos, mientras que terceriza la confección con talleres y costureras locales a quienes conoce de primera mano.
Esta decisión es un compromiso ético y productivo fundamental: "Estamos convencidos de que hay que priorizar la mano de obra local. No le vamos a dar la espalda a los talleres para ganar un margen extra. La tragedia de los años 90 fue que, con el cierre de fábricas textiles, se perdieron oficios que luego es muy difícil recuperar. Eso es lo que queremos evitar en este momento muy duro para la industria textil local", reflexiona Desimone.
Actualmente la marca comercializa sus productos en su propio local ubicado en el Patio del Liceo (en el barrio de Recoleta, sobre la avenida Santa Fe y Anchorena), en la tienda del Museo de Arte Latinoamericano (MALBA) y a través de su tienda online. Sin embargo, el canal corporativo representa el mayor volumen de ingresos de la marca.
Empresas de tecnología y grandes compañías como Globant, Vista Energy (fundada por el ex CEO de YPF, Miguel Galuccio) —para quien confeccionaron 700 camperas— y Coca-Cola Brasil —con un pedido de 400 mochilas— eligen sus productos para obsequios empresariales con impacto positivo.
Asia, el mercado que mejor entiende el concepto sustentable
A nivel internacional, Asia se convirtió en el escenario donde el concepto de BAUMM resonó con mayor fuerza. Tras participar en la feria Argentina Fashion Week junto a marcas como Juana de Arco y Tramando de Martín Churba, fueron contactados por empresarios japoneses, que les propusieron vender sus productos en tiendas de Japón y Hong Kong.
"Es la zona del mundo que mejor entiende el producto. Les atrae lo único, lo artesanal, el uso del color y buscan la sustentabilidad para diferenciarse", comenta Desimone. Actualmente, trabajan en una alianza con una marca de tecnología china, con la idea de desembarcar en aquel gigante asiático. Como primer paso, presentaron una edición limitada de merchandising durante el Consumer Electronic Show de Las Vegas, la mayor feria tecnológica del mundo.
"Exportar nuestros diseños es una decisión estratégica, aunque se nos hace cada vez más difícil. Nuestros costos, entre logística, mano de obra, energía, servicios e impuestos, son altos. A esto se suma el flete hacia mercados lejanos, por lo que tenemos que juntar un buen volumen para que sea rentable la exportación. Sinceramente, hace dos años y medio que venimos sobreviviendo, pero aunque podríamos tercerizar nuestra producción en cualquier lugar del mundo, apostamos a seguir diseñando y produciendo en Argentina", afirma el emprendedor.
Con todo, su reciente paso por el premio DAE (Diseño Argentino Exponencial) marcó un hito en la consolidación del proyecto. Para la marca, significó un espacio de contención, ordenamiento estratégico y vinculación con una comunidad de marcas enfocadas en la internacionalización.
Además, la obtención de un fondo de Capital Semilla de u$s5.000 por parte de la Fundación Banco Ciudad, le permitirá al fundador de BAUMM diseñar una plataforma web enfocada en el comercio internacional.
Pese al difícil contexto para la industria textil y de indumentaria en el país, BAUMM demuestra que la sostenibilidad, el diseño de autor y el compromiso con la producción nacional pueden combinarse para transformar lo que antes era desecho en productos de alto valor que se exportan a mercados no convencionales.