Pesca ilegal: China, Malvinas y Uruguay, unidos en un negocio que saquea aguas argentinas
Empresas asiáticas ya controlan el 63% de la flota argentina de calamar. Uruguay albergará la base de datos de pesca regional junto a Malvinas y China
El saqueo de las especies marinas en el Atlántico Sur no ha hecho más que acelerarse en meses recientes y los países con intereses en el área siguen ampliando sus estrategias para controlar comercialmente las aguas cercanas a la Patagonia.
En ese contexto, las intrusiones en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de nuestro país son moneda corriente, por lo que la depredación también afecta de manera directa al Mar Argentino. En un escenario en que las corporaciones chinas ya controlan más del 60% de la flota "potera" argentina para la captura de calamar, ahora una cumbre internacional celebrada en Europa selló un marco de cooperación científica para la explotación de este recurso sin la presencia de las autoridades nacionales.
El acuerdo, que involucra a China, Corea del Sur, Brasil, las autoridades coloniales británicas de las islas Malvinas y a la República Oriental del Uruguay, ratifica la consolidación de un ambicioso bloque pesquero operativo en torno a la milla marítima 201.
Según indicó Milko Schvartzman, investigador clave al momento de abordar el contexto de pesca ilegal que atraviesa el escenario marítimo sobre todo en la zona patagónica, entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre de 2026 se desarrolló en Vigo, España, el "IV Taller Científico Internacional sobre la pota argentina (Illex argentinus)". Del encuentro participaron delegados de China, el gobierno ocupante de Malvinas, Corea del Sur, España, Brasil y Uruguay. La reunión cerró con el compromiso de crear una base de datos compartida y encarar una evaluación regional colaborativa del "recurso".
Uruguay, el centro de datos y base operativa
El nodo de ese entramado estará en Montevideo. La Dirección Nacional de Recursos Acuáticos de Uruguay (DINARA) aceptó albergar el archivo de datos pesqueros y notificará formalmente al resto de las partes para la entrega de información.
Durante el encuentro, Daniel García, representante de la DINARA, fundamentó la decisión: "Uruguay ha aceptado albergar esta base de datos compartida. Creemos que este marco institucional puede contribuir a dar continuidad y confianza al proceso, con reglas de acceso y uso acordadas por los participantes. La cooperación científica y el intercambio de información son pasos importantes para mejorar el conocimiento de una pesquería de gran importancia socioeconómica."
Por su parte, Rubén Roa-Ureta, presidente del grupo científico, se pronunció a favor de un "acuerdo para compartir los datos, definir un formato común y albergar la base bajo la supervisión de las autoridades uruguayas crea una plataforma concreta."
La ausencia argentina generó advertencias inmediatas. "Uruguay albergará una base de datos regional de Illex argentinus con fines científicos. Argentina no participa", destacó Schvartzman en un posteo en la red X.
La decisión de la administración uruguaya refuerza el rol del puerto de Montevideo como la principal terminal logística para las flotas extranjeras —principalmente chinas— que aplican prácticas de pesca depredadoras en la "Milla 201", es decir en el borde externo del Mar Argentino.
La concentración de embarcaciones en esa zona alcanza dimensiones masivas: recientemente se indicó que el resplandor nocturno de las luces de los poteros llegó a ser captado desde cercanías de la Luna por fotos de la misión espacial Artemis II.
La avanzada sobre la flota de pabellón nacional
El fenómeno no se limita al borde externo del mar territorial. La penetración del capital chino se ha ido consolidando en la propia flota con permiso para operar dentro de las 200 millas. Un informe del mismo Schvartzman, basado en observaciones satelitales de Global Fishing Watch y la traducción de documentos del gobierno y provincias chinas, reveló que los capitales de ese país ya controlan 53 de los 84 buques poteros habilitados en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) argentina.
Eso representa el 63,1% de la flota dedicada a esa pesca, mientras que la propiedad estrictamente nacional se redujo al 17,9 por ciento.
"A este ritmo, en menos de 10 años la flota nacional podría estar totalmente bajo control chino", detalló Schvartzman en su espacio en X.
Este dominio corporativo está encabezado por firmas como Shanghai Fisheries Group Co. Ltd., Zhejiang Ocean Family Co. Ltd., Qingdao Haoyang Ocean Fishery Co. Ltd., Dalian Huafeng Aquatic Products Co. Ltd. y China National Fisheries Corporation (CNFC).
El entramado incluye la compra de pesqueras locales, como la adquisición de Patagonia Fishing SA por parte de Bodelong Group, firma que se quedó con el 95% de las acciones para ingresar a las aguas de las 200 millas náuticas.
Asimetría fiscal y un mercado millonario
La estructura societaria les garantiza a las corporaciones asiáticas beneficios arancelarios clave.
Determinados productos obtenidos por compañías pesqueras de ese país en aguas extranjeras pueden ingresar posteriormente a China bajo un tratamiento equivalente al de productos nacionales, obteniendo beneficios fiscales y arancelarios que no poseen las empresas radicadas en nuestro país.
La dimensión económica del recurso es central: durante 2025, la Argentina exportó aproximadamente 193.000 toneladas de calamar por 550 millones de dólares. China fue el principal comprador, con más de 124.000 toneladas por unos 337 millones de dólares.
A este escenario se suma la financiación del proceso científico en Europa por parte de la Organización de Productores de Buques Congeladores de Merlúcidos, Cefalópodos y Especies Varias (OPPC3). Edelmiro Ulloa, Director Gerente de esa entidad, remarcó: "La gestión sostenible de una pesquería compartida requiere una ciencia sólida y la implicación de quienes participan en ella."
Sin embargo, mientras el sector productivo internacional acuerda esquemas de evaluación en el exterior, la flota pesquera local pierde terreno operativo frente al capital chino.