Medicina estética en Argentina, el negocio detrás de las redes y la reconversión médica
Puntos importantes
Argentina registró unos 549.047 procedimientos estéticos en 2025, según las estimaciones de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAPS). La demanda convive con campañas de laboratorios y redes sociales y, según el cirujano plástico Fernando Felice (MN 108.614), con profesionales que buscan mejores ingresos fuera del sistema tradicional de salud.
El informe estima 266.789 intervenciones quirúrgicas y 282.258 no quirúrgicas en el país, frente a las poco más de 430.000 de 2024. Publicado en septiembre de 2026, el estudio releva procedimientos realizados por cirujanos plásticos. Ante la ausencia de estadísticas de sociedades locales señalada en el material de base, el relevamiento internacional aporta una referencia sobre Argentina.
En 2025, según la ISAPS, se realizaron más de 35 millones de procedimientos en el mundo, con la toxina botulínica liderando la demanda no quirúrgica desde los 18 años de hombres y mujeres, aunque el grupo de mayor participación en ese tratamiento es el de 35 a 50 años.
Ahora bien, estos números por sí solos no hablan de crecimiento. ¿Pero qué pasa si revisamos los datos de la misma fuente en la prepandemia? Según datos del informe global de ISAPS 2019, se registraron unos 25 millones de procedimientos estéticos, lo cual en ese momento ya representaba un aumento del 7,4% respecto del año anterior.
El informe de mercado de Grand View Research estimó el sector en u$s23.200 millones en 2025. La expansión de las prácticas ayuda a dimensionar un consumo que dejó de asociarse exclusivamente con un nicho o con sectores de altos ingresos, aunque no alcanza para describirlo como un crecimiento exponencial.
"Sin dudas, las redes sociales como Instagram y TikTok han redefinido la percepción de la imagen corporal. La cultura del filtro y la exposición constante frente a la cámara no sólo acortan los ciclos de tendencia estética, sino que democratizaron y bajaron drásticamente la edad de acceso a los consultorios", sostiene Felice, docente de la Universidad de Buenos Aires y director del Congreso Internacional Masterhub.
Sin embargo, según el especialista, la nueva conversación en medicina estética está muy lejos de las campañas de marketing que parece seguir mandatos de belleza y los tratamientos como medio para alcanzarla. "Se trata de quitar el velo a todo lo que se viene diciendo en redes sociales: que para ser lindo o linda hay que hacerse tratamientos, que para mejorar la piel hay que aplicarse tecnología. Considero que es una gran mentira, todo un gran comercio".
En su primer libro, "El secreto mejor guardado de la belleza", publicado en septiembre por la editorial Hojas del Sur, propone prestar más atención a los hábitos y menos a las intervenciones.
"El verdadero secreto de la belleza es tener hábitos de vida saludables. En la segunda parte del libro hablo sobre la importancia de una alimentación sana, del movimiento diario, de dormir la suficiente cantidad de horas, de gestionar el estrés y, también, de procurar vínculos sanos. Lo que muchos colegas no dicen es que si logramos una muy buena biología seguramente no necesitemos ningún tratamiento estético. Las personas deben saber que lograr una buena salud celular, mejorar la biología, permite que la piel, la energía y el organismo completo cambie. La verdadera belleza viene desde adentro", explica.
¿Por qué algunos profesionales buscan ingresos en la medicina estética?
Felice vincula esa búsqueda con los salarios de la salud. "Ahí tenemos hoy otro problema real y en la Argentina se ve incluso más claramente que en otros países: los malos sueldos de los profesionales de la salud. Esto genera que muchos de ellos busquen en la medicina estética una salida laboral más rentable. Y no está mal que lo hagan, basta con ver el recibo de sueldo de un dermatólogo de un hospital público para darse cuenta de que es más que válido que intenten buscar nuevos ingresos".
Su diagnóstico incluye el deterioro de las condiciones laborales, los ingresos golpeados y la saturación del sistema tradicional. Describe una reconversión que alcanza a clínicos, ginecólogos, dermatólogos y odontólogos, con exigencias de formación específica y riesgos cuando esa preparación falta.
Según Felice, otro pilar clave para el boom de la belleza tiene que ver con la industria biotecnológica y farmacéutica que participa del negocio con toxinas, rellenos dérmicos y bioestimuladores de colágeno. Sus estrategias comerciales apuntan tanto al público como a los profesionales. Las campañas digitales y los influencers de salud en redes, explica, participan en la promoción de tratamientos estéticos y naturalizan el uso de inyectables entre los consumidores. Mientras que para la red profesional, cuenta que ofrecen programas de fidelización, patrocinio de eventos, capacitaciones exclusivas y ventas a gran escala, garantizando márgenes de ganancia atractivos para la cadena de distribución.
"La medicina estética no puede abordarse de manera intuitiva ni puramente comercial. La necesidad de capacitación en los profesionales es urgente. La formación adecuada es lo único que garantiza minimizar los riesgos para los pacientes que llegan a nuestras prácticas, logrando avanzar hacia una belleza natural y sin complicaciones", afirma Felice, quien dirigirá por quinta vez el Congreso Médico Masterhub los días 15 y 16 de octubre con más de 750 profesionales de la salud de Latinoamérica y otras regiones.
Su participación en la formación de colegas atraviesa también su advertencia sobre la idoneidad y los riesgos de la mala praxis en cirugía estética.
"Esta reconversión exige mucho más que adquirir destreza con una jeringa: demanda un entrenamiento anatómico profundo, comprensión vascular y un criterio estético riguroso. En una disciplina donde el intrusismo y la improvisación pueden derivar en serias complicaciones para la salud, la preparación médica basada en el conocimiento científico, la anatomía aplicada y la práctica supervisada sobre casos reales marca la frontera entre un negocio fugaz y una práctica médica ética, rentable y de excelencia", concluye.