Chile eleva la polémica con Argentina por Magallanes y va por más aviones de guerra
Puntos importantes
La disputa en torno al control del estrecho de Magallanes sigue ganando temperatura y el malestar del otro lado de la cordillera de los Andes comienza a expresarse ya en el ámbito militar. En una sesión especial convocada para abordar los cuestionamientos formulados por altos mandos de las Fuerzas Armadas argentinas respecto de la zona austral, parlamentarios chilenos aprobaron siete solicitudes de resolución dirigidas al presidente José Antonio Kast demandando acciones diplomáticas y la reactivación de compras de armamento. La preocupación en Santiago no se limita únicamente a la disputa por los límites: el proceso de compra argentina de aviones de combate F-16 encendió de inmediato las alarmas en el ámbito político y militar trasandino, que entiende que los cazas en cuestión pueden generar un "desbalance" de fuerzas.
La instancia de la tomaron parte los diputados chilenos contó con la presencia de los ministros de Defensa, Fernando Barros, y de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna. Según medios trasandinos, el debate tuvo como antecedente las declaraciones realizadas en agosto por el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, el brigadier general Gustavo Javier Valverde.
En una entrevista difundida por el podcast La Fábrica, Valverde incluyó al estrecho de Magallanes, la zona austral y el Pasaje Drake dentro de una referencia a la soberanía argentina. Y aludió a la necesidad de mantener presencia argentina en ese sector por su relevancia como conexión entre los océanos Atlántico y Pacífico.
A ello se sumó la declaración formulada en abril por el jefe del Servicio de Hidrografía Naval de la Armada Argentina, el contralmirante Hernán Montero, quien planteó que la boca del estrecho de Magallanes correspondía a la Argentina.
Asimismo, los legisladores chilenos expusieron su preocupación por la Directiva de Política de Defensa Nacional aprobada en nuestro país mediante el decreto 457 en 2021, que describe al estrecho como un espacio compartido, calificación que motivó una protesta formal de Chile y cuya modificación continúa gestionando el gobierno trasandino.
Ante estos episodios, la Cámara de Diputados solicitó al gobierno de Kast que "anteponga los intereses de Chile por sobre su afinidad política con la administración de Javier Milei". Entre los pedidos, los parlamentarios exigieron revertir los recortes presupuestarios en la Región de Magallanes y acelerar el proceso de renovación de aviones de la Fuerza Aérea de Chile (FACh) para fortalecer el control en el extremo sur.
Respuesta de Santiago: rearme e inversión estratégica
La apuesta de equipamiento bélico de la Argentina —encabezada por la compra de 24 aviones de combate F-16— encendió las alarmas al otro lado de los Andes. En respuesta a ese quiebre en la tendencia de inversión militar y a los roces diplomáticos por el estrecho, el gobierno chileno impulsará un paquete de inversiones estratégicas para sus Fuerzas Armadas y prevé el despliegue de nuevas instalaciones en el extremo austral de su territorio.
El anuncio formal corrió por cuenta del ministro de Defensa, Fernando Barros Tocornal, durante un acto en la base aérea de Chabunco, en la Región de Magallanes. El funcionario comunicó la construcción de nuevas bases militares en sectores no cubiertos del sur y un plan de modernización proyectado hasta el año 2043.
"La defensa nacional no se improvisa, se planifica y se construye con años de antelación y visión de Estado", declaró Barros. La medida implica excluir a la cartera de Defensa del recorte presupuestario del 3% aplicado a todo el gabinete, garantizando la ejecución íntegra del aporte a la Ley de Financiamiento de las Capacidades Estratégicas de la Defensa Nacional.
El paquete contempla la sustitución de los cazas F-5 de la FACh —unidades que alcanzaron los 50 años de servicio— por aeronaves de cuarta o quinta generación. También se dispondrá el reemplazo de los helicópteros Bell UH-1H y de los aviones C-130 Hércules.
Para 2027 se prevé incorporar cuatro aeronaves de patrullaje aéreo de largo alcance, cinco unidades para el servicio antártico, sistemas de guerra electrónica, comunicaciones seguras y capacidades de observación. En tierra, el programa contempla la actualización de los tanques Leopard 1 y la renovación de la flota de transporte de tropas.
Hipótesis de conflicto y recambio en la fuerza aérea chilena
La incorporación argentina de 24 aviones F-16 y la compra paralela de cazas por parte de Perú generaron preocupación entre los analistas militares por un eventual cambio en el balance de poder. Si bien Chile mantiene la delantera en medios terrestres con entre 150 y 200 tanques Leopard 1 y 2, y dispone de 46 cazas F-16, los expertos remarcan la obsolescencia de diversos materiales y la falta de inversión desde 2009.
En esa línea, Marcelo Masalleras, director de estudios de AthenaLab, sostuvo que "si bien hoy estamos en mejores condiciones, si lo estamos proyectando para el futuro, podría haber un cambio en la tendencia y cambiar el balance estratégico de la región".
Por su parte, el académico Alfonso Kaiser señaló ante el diario La Tercera que las medidas resultan atenuantes frente a compromisos omitidos durante años, al tiempo que recordó que históricamente los países vecinos han actuado en bloque en situaciones de tensión.
Desde el ámbito legislativo, el senador Cristián Vial, integrante de la Comisión de Defensa, advirtió: "Con las compras que ha hecho Perú y Argentina, si nosotros mantenemos y no hacemos nada, esto en el corto plazo va a ser distinto, nos van a superar en potenciales y comienza un período de vulnerabilidad para Chile". En tanto, el senador Gastón Saavedra respaldó el destino de partidas en función de la planificación estratégica militar.
El comandante en jefe de la FACh, Hugo Rodríguez González, valoró el arranque del recambio de los F-5E/F Tiger III que operan desde el Grupo de Aviación N°12 en Punta Arenas. "La planificación de la incorporación de un modelo de cuarta o de quinta generación, como lo dijo el ministro, es vital para mantener la soberanía del espacio aéreo en todo el territorio nacional", afirmó al diario La Segunda.
Rodríguez precisó que la institución mantiene "en carpeta tres o cuatro modelos" sin preferencia previa. Sobre las alternativas, el horizonte de retiro gradual de los F-5 se ubica entre 2030 y 2035, mientras circulan opciones como el F-35 Lightning II estadounidense, ampliar la línea F-16 o considerar plataformas europeas.
Respecto al escenario regional y la incorporación de cazas F-16 que viene haciendo Argentina, Rodríguez remarcó la necesidad de mantener la disuasión: "Nuestros vecinos están en la recomposición de sus capacidades militares (…). Nosotros debemos mantener la capacidad que hemos definido para mantener la paz en nuestro país. El tener defensa en un país significa tener paz", concluyó.