La estrategia de Bersa para ampliar el público de un negocio que construyó durante 70 años

La empresa de armas prepara un evento masivo mientras sostiene ventas al Estado, producción internacional y un negocio de dispositivos menos letales
Fabricante de armas Bersa organiza nuevo evento

Puntos importantes

Checkbox Checked Bersa organiza su sexta feria de seguridad y defensa en Campo de Mayo, buscando vincular a la comunidad con fuerzas y empresas del sector.
Checkbox Checked El evento ofrecerá entrenamientos, exhibiciones y pruebas de armas, destacando el rol de la empresa como proveedora estatal.
Checkbox Checked La firma expande su producción de armas letales y no letales hacia mercados internacionales con plantas en Argentina y EE.UU.

Bersa prepara para fines de octubre una nueva edición del encuentro con el que busca acercar al público el funcionamiento de las fuerzas armadas y de seguridad y de las empresas que las abastecen.

Se trata de una iniciativa que la principal fabricante de armas de la Argentina comenzó en 2019 y que en su edición anterior reunió, según datos de la compañía, a más de 9.000 personas.

Ahora, la sexta edición del Encuentro de Seguridad y Defensa se realizará el sábado 31 de octubre y el domingo 1 de noviembre próximos en el Polígono de Tiro de Campo de Mayo, provincia de Buenos Aires.

Durante dos jornadas concentrará entrenamientos de fuerzas, demostraciones, charlas, empresas del sector, tecnología y la posibilidad de probar modelos de la fabricante argentina.

Al respecto, Manuel Pizarro, presidente de Bersa, explicó el objetivo de la convocatoria en la presentación de esta edición.

"Hace seis ediciones que abrimos este espacio para acercar a la comunidad el trabajo de las fuerzas armadas y de seguridad, y de la industria que las acompaña. Queremos que cada visitante viva desde adentro un mundo que normalmente se ve desde afuera", sostuvo.

La definición de Pizarro establece que Bersa pretende utilizar el encuentro como un espacio de contacto entre la comunidad, las fuerzas y las empresas vinculadas con seguridad y defensa.

La empresa convoca a visitantes, expositores e instituciones y define el encuentro como un espacio donde las marcas pueden interactuar directamente con el público.

Habrá entrenamientos en vivo, zonas de testeo, exhibiciones de tiro, clínicas, cursos, talleres, demostraciones con vehículos y sistemas y actividades de capacitación.

Funcionarán dos auditorios con charlas, clínicas y capacitaciones, además de una presentación vinculada con Interpol y otra dedicada a la experiencia de argentinos que realizaron su formación en la FBI National Academy.

La Policía de la Ciudad expondrá además la arquitectura operativa de su División Anillo Digital, que integra lectura automática de patentes, videovigilancia y respuesta policial.

La agenda se completa con demostraciones de vehículos y sistemas, entrenamientos, cursos, talleres y exhibiciones de tiro.

Bersa reservará un espacio específico para el negocio con el que construyó históricamente su marca con un Test Gun que permitirá a los asistentes probar diferentes modelos de la compañía dentro del polígono.

La feria funciona así como punto de partida para mirar qué empresa está detrás de la convocatoria, cómo construyó su negocio y cuál es actualmente su relación con el mercado institucional y el internacional.

Bersa, una empresa que fue ganando escala

La convocatoria llega, además, en un momento en el que la compañía combina su histórico negocio de armas de fuego con ventas al Estado, producción internacional y una participación en el mercado de dispositivos menos letales.

Bersa fue creada en 1958 por los inmigrantes italianos Benso Bonadimani, Savino Caselli y Ercole Montini, quienes comenzaron trabajando en un galpón y ninguno provenía originalmente de la industria armera.

Según el archivo histórico publicado por la propia empresa, el ingreso al sector se produjo después de que uno de los socios recibiera el encargo de fabricar un repuesto para una pistola Ballester Molina que más tarde dio paso al desarrollo de un producto propio.

El primer modelo de Bersa fue la Modelo 60, cuya fabricación demandaba alrededor de seis horas por unidad.

Con el crecimiento llegaron nueva maquinaria, automatización, especialización de procesos y una ampliación progresiva de la producción en Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires.

La empresa comenzó a exportar en 1973 y llegó posteriormente a colocar sus productos en decenas de mercados y llegando a tener capacidad para fabricar 288 armas por día, 12 por hora, unas 8.600 por mes y más de 100.000 por año.

La escala internacional fue ganando terreno

La composición del negocio también estaba claramente inclinada hacia el exterior ya que el 70% de la producción se exportaba, en especial a los Estados Unidos, aunque actualmente la compañía informa que vende a más de 30 países.

En el caso del país que preside Donald Trump y según la información institucional proporcionada por la compañía, desde 2022 Bersa cuenta con una planta de fabricación propia en Georgia, lo que agregó producción estadounidense al esquema industrial que históricamente había tenido como centro la Argentina.

La compañía asegura que, después de más de seis décadas de actividad, mantiene producción tanto en la Argentina como en Estados Unidos y presencia comercial internacional.

El Estado como comprador

En el caso del mercado argentino, tiene otra particularidad que es que los organismos públicos y las fuerzas de seguridad forman parte de la cartera de compradores de Bersa.

A modo de ejemplo, se puede recordar que en julio de 2024, el gobierno nacional adjudicó a Bersa los renglones correspondientes a pistolas semiautomáticas doble acción calibre 9x19 mm y versiones compactas destinadas a las Fuerzas Policiales y de Seguridad Federales, con un contrato que alcanzó exactamente u$s6.144.800.

Ese vínculo volvió a aparecer este año, más precisamente a partir del 5 de agosto, cuando el Ministerio de Seguridad Nacional publicó la Licitación Pública 0018/2026 para comprar pistolas semiautomáticas calibre 9x19 mm destinadas a las Fuerzas Federales de Seguridad.

Otra línea de negocio comprobada

Pero la empresa también amplió su core business sumando nuevos negocios como el que la vincula con la empresa norteamericana Byrna Technologies para desarrollar ese mercado en América Latina.

La relación terminó dando origen a Byrna LATAM, de la cual Byrna Technologies posee el 51% del capital y Bersa el resto, y se dedica a expandir las operaciones en los mercados sudamericanos.

Pero el 19 de agosto de 2024. Byrna vendió su participación a la empresa argentina por un valor nominal de u$s1 y simultáneamente firmó un acuerdo exclusivo de distribución, fabricación y licencia con Byrna LATAM.

Ese contrato habilitó a la sociedad a fabricar de manera exclusiva el lanzador Byrna SD y municiones en determinados países sudamericanos, a cambio del pago de regalías.

El negocio consiguió además contratos con fuerzas argentinas desde marzo de 2024, cuando Byrna informó que la Policía de Córdoba había comprometido la compra de 10.000 lanzadores, adicionales a otros 5.000 adquiridos previamente a través de Bersa.

A fines de ese año, la compañía informó que la fuerza cordobesa había desplegado 15.000 unidades y colocado una nueva orden por otras 10.000 para 2025.

Byrna LATAM anunció entonces planes para ampliar su capacidad industrial en la Argentina hasta 3.000 lanzadores mensuales y sumar nuevos modelos a la producción local.

También comunicó un proyecto para instalar en Córdoba una planta dedicada a municiones menos letales.

Estas operaciones, le permitieron a Bersa participar de un segmento distinto del de las pistolas tradicionales y mantener un vínculo comercial con compradores institucionales.

Una habilitación más amplia

En septiembre de 2025, la empresa realizó además una modificación societaria que amplió las actividades que jurídicamente puede desarrollar.

Una Asamblea General Extraordinaria unánime celebrada el 1° de septiembre de ese año reformó el artículo tercero de su estatuto y extendió el objeto social que desde entonces contempla la posibilidad de fabricar, ensamblar, reparar, comercializar y desarrollar armas letales y no letales, municiones, chalecos antibalas, blindajes, elementos de protección y otros productos vinculados con seguridad y defensa.

También incluye vehículos y robots terrestres, aéreos, acuáticos y subacuáticos, tripulados o no tripulados; cámaras; sensores; sistemas electrónicos; software y hardware, entre otras actividades.

La estructura accionaria de Bersa aporta un último dato sobre una compañía que no cotiza en Bolsa y cuya propiedad no aparece detallada en su página institucional.

La información surge de documentación presentada por Byrna Technologies ante la Securities and Exchange Commission de Estados Unidos.

Según el Form 10-K correspondiente al ejercicio terminado en noviembre de 2025, Bersa pertenece en partes iguales a cuatro inversores individuales que poseen cada una el 25% de la sociedad, aunque sus nombres no son conocidos.