Netflix enfrenta una caída bursátil de u$s300.000 millones y reestructura su negocio
Netflix perdió más de la mitad de su valor bursátil desde el máximo de 2025 y despidió a 1.000 empleados ante la desaceleración de sus ingresos
Netflix conserva una escala que pocas empresas del entretenimiento pueden igualar, pero ya no consigue transformar esa ventaja en el ritmo de crecimiento que esperan sus inversores. La compañía obtuvo u$s11.000 millones de beneficio neto sobre ingresos por u$s45.000 millones en 2025 y cerró ese año con 325 millones de suscriptores pagos.
Sin embargo, el desempeño de sus acciones y la dificultad para generar nuevos éxitos encendieron las alarmas sobre su próximo ciclo de expansión. La cotización perdió más de la mitad de su valor frente al máximo de 2025. Desde el pico bursátil alcanzado el año pasado, la empresa llegó a resignar cerca de u$s300.000 millones de capitalización.
La caída se profundizó después de que fracasara el intento de adquirir Warner Bros. Discovery, una operación que había puesto sobre la mesa una pregunta de fondo: ¿puede Netflix sostener su crecimiento con su propio catálogo?
La respuesta dependerá, en buena medida, de su capacidad para recuperar la atención del público. Aunque la plataforma invierte cerca de u$s20.000 millones anuales en programación, el tiempo que los usuarios dedicaron a ver sus contenidos aumentó apenas un 2% durante el primer semestre de 2026.
Netflix pierde suscriptores en Estados Unidos y cae casi 6% en Wall Street
La frecuencia con la que los suscriptores ingresan al servicio se convirtió en uno de los indicadores que más preocupan a la conducción de Netflix. Durante una revisión interna realizada en primavera, los ejecutivos analizaron que esa medida estaba retrocediendo. Para los equipos de la empresa, la tendencia sugería que la oferta disponible no lograba captar de manera suficiente el interés de los espectadores.
La situación del mercado estadounidense agrega presión. Según información de la firma de análisis Antenna, Netflix no incorporó nuevos suscriptores en ninguno de los primeros nueve meses del año. Un portavoz de la compañía cuestionó esa conclusión y sostuvo que la metodología utilizada por la consultora no refleja de manera representativa la evolución comercial del servicio y que sus resultados son imprecisos.
Los resultados financieros también muestran una desaceleración. El martes, Netflix advirtió que el crecimiento de sus ventas continuará perdiendo velocidad y alcanzará niveles que no se observaban desde 2023. Después de la comunicación, sus acciones cayeron casi un 6%.
Ante los analistas, el codirector ejecutivo Ted Sarandos defendió la estrategia general de la empresa, aunque reconoció que el desempeño en Estados Unidos necesita mejorar.
"Nuestro negocio y su dinámica de crecimiento funcionan. No es necesario un cambio fundamental en la estrategia", afirmó Sarandos ante los analistas durante una conferencia telefónica. "Lo que sí necesitamos es mejorar en el mercado de EE.UU., donde no estamos creciendo tan rápido como nos gustaría".
La compañía todavía cuenta con una ventaja relevante: de acuerdo con Antenna, su tasa de cancelación es la más baja de la industria. Pero retener a quienes ya pagan no resuelve por sí solo el problema de atraer nuevos usuarios ni garantiza que estos encuentren suficientes títulos para seguir utilizando el servicio.
Una reestructuración que alcanza a la cúpula de contenidos
La respuesta de Netflix incluyó una reducción de personal que afectó a cerca de 1.000 empleados, casi el 6% de la plantilla. La semana pasada, Sarandos supervisó una de las reestructuraciones más importantes de la historia de la compañía, que alcanzó también a ejecutivos vinculados con sus series y películas.
En una comunicación al personal, el directivo describió los recortes como un "mal necesario" para poder invertir en áreas de "alto impacto".
Entre las salidas estuvieron Bela Bajaria, directora de contenidos, y Dan Lin, responsable de la división cinematográfica. Bajaria había intervenido en la gestión de los despidos pocas horas antes de ser destituida. Lin, por su parte, coincidió con Sarandos durante el fin de semana en la gala del Academy Museum of Motion Pictures, a la que asistieron también Taylor Swift, Charlize Theron y Teyana Taylor.
La reorganización llega después de que Sarandos manifestara frustración por la dificultad de la plataforma para producir nuevos éxitos y aumentar el tiempo de consumo. El ejecutivo había dirigido el área de contenidos durante años antes de asumir como codirector ejecutivo en 2020.
Un veterano de Hollywood cuestionó que la responsabilidad por los resultados recaiga sobre los responsables creativos: "Ted nunca reconocerá que es un error suyo; por tanto, otros pagarán las consecuencias".
Una persona cercana a Netflix defendió, en cambio, las decisiones adoptadas: "Ted está tomando medidas de liderazgo decisivas para mejorar la oferta de contenidos en EE.UU. y posicionar a Netflix de cara a su próxima fase de crecimiento. Nunca ha sido partidario de mantener el statu quoc y estas decisiones son un reflejo de ello".
La salida de Bajaria plantea un interrogante adicional porque la estrategia que ejecutó también respondía a una orientación impulsada por Sarandos. Ejecutivos de Netflix y especialistas del sector señalan que el objetivo era ampliar el atractivo de la plataforma para el público masivo y acelerar el crecimiento internacional, ante la saturación del mercado estadounidense.
Por eso, el recambio de nombres no despeja una duda central: si el problema está en quienes conducían las áreas creativas o en el modelo de programación que debían llevar adelante.
La búsqueda de grandes éxitos bajo presión presupuestaria
Los equipos creativos trabajaban con dos exigencias simultáneas: producir títulos capaces de convertirse en fenómenos y controlar el gasto. Un empleado despedido relató que también se esperaba de ellos un trato especialmente cuidadoso con los principales ejecutivos de Hollywood, incluso con presupuestos mucho más ajustados.
El catálogo fue cambiando en ese contexto. La empresa, que antes combinaba entretenimiento masivo con propuestas más ambiciosas y experimentales, se volcó cada vez más hacia el rendimiento comercial. Según el exempleado, esa orientación dejó un espacio para producciones de prestigio comparable al de The White Lotus, la exitosa serie de HBO.
"Cuando intentas llegar a todo el mundo, terminas perdiendo a tu público objetivo", señaló el empleado.
Durante la gestión de Bajaria, Netflix también extendió su programación a los reality shows, las transmisiones en directo y los deportes. Para ello, concretó acuerdos vinculados con la NFL, la WWE y la FIFA. La diversificación amplió los tipos de contenidos disponibles, aunque la compañía sigue necesitando producciones que generen suficiente interés como para impulsar el consumo.
La cultura corporativa también influye en la forma en que se procesan los malos resultados. Netflix tiene una política conocida por priorizar el desempeño y por alentar a los directivos a prescindir rápidamente de empleados considerados reemplazables. La reciente reducción de personal vuelve a poner esa práctica bajo la lupa.
Al mismo tiempo, Rice, una veterana de Disney y Fox con numerosos contactos en Hollywood, se incorpora mientras la plataforma reconsidera algunas de las decisiones que la diferenciaban de los estudios tradicionales.
Uno de los cambios se verá en la distribución de películas. El año próximo, Netflix estrenará en cines Narnia, dirigida por Greta Gerwig. Sarandos señaló que la "estrategia de exhibición en salas" de la empresa evolucionó, en una señal de que el modelo de lanzamiento también está abierto a modificaciones.
Los próximos estrenos, la apuesta para recuperar al público
Netflix necesita que sus próximos lanzamientos contribuyan a cambiar la percepción sobre sus perspectivas. Greenfield advirtió que el negocio del entretenimiento es impredecible y recordó el impacto de éxitos inesperados como El juego del calamar. Una programación más fuerte el año próximo podría modificar el ánimo de los inversores.
Entre las producciones que generan expectativas figura La Bola Negra, una película que empieza a perfilarse como posible candidata a los premios Óscar. Greg Peters, también codirector ejecutivo, destacó además las nuevas temporadas de La diplomática y Miércoles como títulos que podrían atraer espectadores.
La presión por acertar con los contenidos no significa que Netflix haya perdido su posición dominante. La empresa sigue siendo la mayor plataforma de streaming del mundo por cantidad de suscriptores y mantiene un negocio rentable. El desafío es que esos números convivan con una oferta capaz de renovar el interés de la audiencia y sostener el crecimiento.