Bajo secreto militar, estas son las opciones de submarinos que evalúa el Gobierno
El Ejecutivo avanza con el rearme bajo secreto militar e incluyó u$s3.500M en el presupuesto para la compra de sumergibles y dos fragatas
La apuesta por el rearme que viene llevando adelante el oficialismo que lidera Javier Milei, y que recientemente incorporó otra media docena de cazas F-16 y cerró la compra de helicópteros Black Hawk, está muy cerca de subir otro escalón. Ocurre que el Gobierno nacional viene de establecer bajo secreto militar una nueva adquisición de equipamiento para las Fuerzas Armadas. Y es en ese marco de confidencialidad en el que también ingresaría la compra de submarinos que pretende La Libertad Avanza (LLA) desde hace meses. La decisión de mantener en resguardo la adquisición de tecnología militar quedó formalizada en el decreto 1205/2026, publicado el lunes 19 en el Boletín Oficial y firmado por el presidente Milei y Carlos Presti, actual ministro de Defensa.
El recurso en cuestión impide conocer públicamente las características del material que se comprará, el monto de la operación, el proveedor y la fuerza que recibirá los equipos. Sin embargo, se alinea con la incorporación de tecnología bélica que viene acumulando la Argentina en meses recientes.
Un ejemplo en ese sentido está en el arribo al país de vehículos blindados VCBR 8x8 Stryker para el Ejército, a la par de la reciente llegada de otra flotilla de los cazas F-16 adquiridos por La Libertad Avanza a Dinamarca.
A días de concretado el arribo de otra tanda de cazas F-16, y mientras apura la llegada de helicópteros Black Hawk, el oficialismo sigue profundizando el plan de rearme. En ese marco, el Gobierno nacional mantiene gestiones para recuperar la capacidad submarina de la Armada Argentina, perdida por completo tras la tragedia del ARA San Juan en noviembre de 2017, con la muerte de sus 44 tripulantes.
La operación contempla la adquisición de tres submarinos de ataque de propulsión convencional por un monto de hasta u$s2.300 millones destinados a la base naval de Mar del Plata, y la operación contaría con financiamiento internacional.
La confirmación oficial llegó a través del jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (EMCFFAA), el almirante Marcelo Della Nogare, durante una exposición reciente en el Rotary Club de Buenos Aires. El alto mando reveló que Alemania y Francia ofrecieron financiar el 100% de la operación. Ambas naciones respaldaron formalmente a las empresas competidoras para concretar la transacción.
Las opciones técnicas en carpeta
Las alternativas en evaluación para la fuerza de submarinos se concentran en dos astilleros europeos de primera línea, señala el portal especializado Zona Militar. Por un lado, la firma francesa Naval Group compite con unidades de la clase Scorpène. Por el otro, la alemana ThyssenKrupp Marine Systems (TKMS) presentó sus sumergibles diésel-eléctricos de la clase Tipo 209NG.
El Scorpène es un submarino de quinta generación. Con un desplazamiento que ronda las 2.000 toneladas en sus variantes modernas (Evolved o S-BR), la información técnica disponible señala "un mayor volumen interno que maximiza la habitabilidad y le permite alcanzar hasta 80 días de autonomía". Cuenta con 6 tubos lanzatorpedos y su gran ventaja táctica es la integración nativa de misiles antibuque SM-39 Exocet.
Además, su versión más reciente incorpora baterías de Ion-Litio para prolongar sustancialmente el tiempo de inmersión sin usar el snorkel. Aparece como una gran opción ideal armadas que priorizan la proyección a larga distancia y misiones complejas de larga duración.
Por su parte, el Tipo 209NG (Next Generation) es un sumergible compacto y ágil de unas 1.590 toneladas, lo que se traduce en costos operativos inferiores y una menor firma acústica.
Pese a su menor tamaño, ofrece una buena capacidad de ataque inicial gracias a sus 8 tubos frontales y adopta el sistema de combate ORCCA (empleado en los avanzados Tipo 212CD). Al igual que el modelo francés, permite la transición a baterías de litio, pero con la ventaja de no requerir modificaciones estructurales en el casco.
El almirante Della Nogare calificó a ambos modelos como "excelentes" y confirmó que ambas propuestas cumplen con los requerimientos técnicos del Comando de la Fuerza de Submarinos. El jefe del Estado Mayor Conjunto precisó que los informes técnicos ya fueron elevados al Poder Ejecutivo.
"Estamos ante una decisión de carácter geopolítico y de largo plazo", remarcó Della Nogare. En esa línea, enfatizó que la evaluación militar ya concluyó y que la determinación final recae en el sector político. Ahora, LLA deberá definir qué modelo seleccionar o, eventualmente, si decide postergar la adquisición.
El impacto financiero en el presupuesto
En paralelo a las definiciones técnicas, la gestión de Javier Milei viene de dar el primer paso legislativo para avanzar con la adquisición de los sumergibles. El Gobierno incorporó al proyecto de Presupuesto Nacional 2027 una autorización de crédito público por hasta u$s2.300 millones con destino a la compra de los tres submarinos.
La propuesta figura en la segunda página de la planilla anexa al artículo 42 de la norma. El texto contempla que la operación se instrumentará mediante un préstamo con un plazo mínimo de amortización de tres años.
La planilla presupuestaria, detalló iProfesional en su momento, también suma una autorización por otros u$s1.200 millones para adquirir dos fragatas multimisión destinadas a la base naval de Puerto Belgrano. Entre ambos programas navales, el financiamiento potencial alcanza los 3.500 millones de dólares.
El alcance de la medida es de carácter financiero para habilitar la toma de deuda. La propuesta faculta al Ministerio de Economía a adecuar las condiciones financieras según la disponibilidad del mercado. Y fija la obligación de informar de manera trimestral y fehaciente a ambas cámaras del Congreso sobre el uso de la autorización.