Una empresa argentina amplía su presencia en el mercado aeronáutico mundial
La industria aeronáutica argentina tiene una historia que también se escribe lejos de los grandes centros urbanos. Desde Saladillo, en la provincia de Buenos Aires, Cicaré logró llevar sus helicópteros y entrenadores de vuelo a 30 países, con presencia en todos los continentes y aplicaciones que van desde la formación de pilotos hasta el trabajo rural.
La expansión internacional de la compañía refleja la diversidad de usos que tienen sus desarrollos. Sus productos se utilizan para instrucción aeronáutica, tareas vinculadas con la actividad agropecuaria, transporte personal y experiencias de vuelo recreativas, en mercados con necesidades y regulaciones diferentes.
El próximo objetivo de la firma apunta a Estados Unidos, donde prevé iniciar el proceso de certificación del Cicaré 8 ante la Administración Federal de Aviación (FAA). El avance en ese procedimiento podría abrir nuevas oportunidades comerciales en uno de los mercados aeronáuticos más relevantes del mundo.
Cicaré: de la formación de pilotos al trabajo rural
Europa es uno de los mercados en los que la empresa ya tiene experiencia. El modelo C8 cuenta con certificaciones locales en Alemania y Francia, donde se utiliza para la instrucción de vuelo. Esa presencia representa un antecedente para el desarrollo de nuevos negocios vinculados con la formación de pilotos.
En Australia, en cambio, los helicópteros de la compañía encuentran aplicación en las extensas regiones del interior del país, conocidas como outback. Allí se utilizan para tareas rurales, entre ellas el arreo de ganado, una actividad en la que las distancias y las características del terreno plantean desafíos particulares.
La firma también tiene presencia en Medio Oriente, mientras que sus entrenadores de vuelo llegan a Europa, Estados Unidos y Asia. Estos equipos están destinados tanto a la formación aeronáutica como a actividades recreativas relacionadas con la experiencia de pilotear un helicóptero.
En el mercado estadounidense, los entrenadores de Cicaré cuentan con una aprobación de la FAA que permite acreditar las primeras 10 horas de instrucción requeridas para la licencia de piloto privado de helicóptero, según informó la compañía.
Este tipo de desarrollos permite atender un segmento específico del sector aeronáutico: el de quienes buscan iniciarse en el pilotaje mediante equipos diseñados para el entrenamiento, antes de avanzar hacia otras instancias de formación.
El desafío de competir desde Argentina
Llegar a 30 países supone un nuevo hito para una compañía que desarrolla y fabrica sus productos en Saladillo. También plantea el desafío de sostener una operación internacional que requiere adaptarse a las condiciones de cada mercado, tanto en materia de certificaciones como de distribución y asistencia a los clientes.
En la industria aeronáutica, los requisitos regulatorios tienen un peso central para acceder a nuevos destinos. Por eso, el proceso previsto para el Cicaré 8 en Estados Unidos constituye uno de los próximos pasos de la estrategia de expansión de la firma.
La trayectoria de la empresa está ligada al legado de Augusto Cicaré, cuyo trabajo estuvo marcado por la búsqueda de soluciones propias y el desarrollo de máquinas capaces de volar. Esa tradición de innovación continúa en una actividad que exige combinar conocimiento técnico, fabricación especializada y adaptación a las necesidades de quienes utilizan los equipos.
Desde la compañía atribuyen el crecimiento internacional a la confianza de sus clientes, el compromiso de sus distribuidores y el trabajo de su equipo. Son factores que acompañan las distintas etapas del negocio, desde el desarrollo y la fabricación hasta el soporte posterior a la entrega.
Con presencia en 30 países y nuevos desafíos regulatorios por delante, Cicaré busca ampliar el alcance de una producción que tiene su origen en el interior bonaerense y que encontró aplicaciones en mercados de distintos continentes.