Electrolux cerró por completo su planta en Rosario y formalizó 200 despidos
El salto importador y la caída del consumo forzaron el cierre definitivo de las instalaciones. Advierten por el colapso de la línea blanca
En un contexto comercial cada vez más adverso para la industria nacional, se multiplica los casos de compañías que dejan de producir a nivel local para avanzar hacia un modelo de importación. En línea con lo anterior, la multinacional Electrolux formalizó el cese total de producción en su planta de Rosario y selló la desvinculación definitiva de los 200 trabajadores que aún buscaban sostener la operatividad de esas instalaciones. La decisión de la compañía se concretó apenas un día antes del vencimiento de la conciliación obligatoria dispuesta por el Ministerio de Trabajo. Y puso punto final a más de medio siglo de actividad productiva continúa en esa zona de Santa Fe.
El desenlace cerró el proceso de negociación mediante un acuerdo económico que contempló el pago de indemnizaciones calculadas bajo la legislación laboral anterior.
El paquete acordado incluyó el 100% de los haberes, el sueldo correspondiente a octubre y una suma extraordinaria compensatoria de entre cuatro y cinco salarios adicionales.
Con el depósito total de los fondos realizado al finalizar la semana, las partes dieron por canceladas las audiencias pendientes y agotaron la instancia de reclamo formal.
La empresa seguirá en el país pero con productos importados
El cierre definitivo implica que Electrolux dejará de fabricar en forma directa en suelo argentino. La línea de freezers representaba el último producto que la compañía aún ensamblaba en Rosario, luego de un proceso continuo de desmantelamiento operativo que incluyó la cancelación previa de las líneas de cocinas y el fin de la fabricación de heladeras confirmado entre abril y mayo de 2026.
Sin embargo, la multinacional no abandonará el mercado nacional. La firma mantendrá su estructura de comercialización en Argentina pero modificará en un 100% el origen de su catálogo.
El abastecimiento local pasará a depender por completo de mercadería importada desde otras plantas de la red internacional de la compañía, desplazando de manera definitiva la mano de obra santafesina por bienes elaborados en el exterior.
El anuncio inicial del cierre había tomado por sorpresa al personal en septiembre. Tras protestas frente a la cartera laboral de Santa Fe, la instancia oficial de negociación abrió un paréntesis de 20 días que no logró alterar el rumbo. El achique se inscribe en la sangría del predio del barrio Las Delicias, vinculado a la marca Gafa.
Esas instalaciones pasaron de albergar a 750 operarios y tener un plantel general de 900 personas a conservar 400 empleados, aplicar suspensiones a fines de 2025 y abrir retiros voluntarios en marzo de 2026.
Avanzada importadora y reclamo de la UOM
Pese a la firma del acuerdo indemnizatorio, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Rosario ratificó su rechazo al cierre de la planta. El secretario general del gremio, Antonio Donello, aseguró que la organización no se resigna y continuará reclamando la reapertura del establecimiento.
El dirigente cuestionó de manera directa la política de apertura comercial del Gobierno y advirtió que la caída de Electrolux representa un golpe devastador para la línea blanca, un sector de peso histórico en la industria local.
El trasfondo sectorial refleja la severa debilidad de la actividad metalúrgica nacional. De acuerdo con informes de Adimra citados por Rosario3, el sector opera con apenas un 40,2% de utilización de su capacidad instalada, lo que implica que seis de cada diez máquinas permanecen inactivas.
En el caso del personal desplazado, fuentes ligadas a los ahora exempleados señalaron que la masiva aceptación de los retiros respondió al alto endeudamiento familiar, que acumula pagos incumplidos en tarjetas de crédito y préstamos personales. Ante la ausencia de vacantes industriales, los operarios desplazados recurren al "cuentapropismo" mediante emprendimientos del hogar como kioscos y otros comercios, o servicios de remis.
Cambio de reglas oficiales golpeó de lleno a la fabricación local
El panorama para la producción local se volvió inviable tras la reciente Resolución 1544/2026 del Ministerio de Economía, que dio por cerrada la investigación impulsada por Drean contra el ingreso de lavarropas chinos sin aplicar derechos antidumping definitivos.
La medida desestimó la existencia de daño a la fabricación doméstica y eliminó recargos arancelarios para equipos de hasta 13 kilos, lo cual desató una ola importadora.
Datos del sector exponen que las compras externas de lavarropas automáticos saltaron de 90.000 unidades en todo 2024 a la marca de 916.000 equipos en solo diez meses de 2025. Sin freno arancelario ni protección oficial, la producción rosarina terminó cediendo el mercado interno a la mercadería importada.