Seguinos en las redes
iProfesional | Negocios

Leonardo DiCaprio compró una isla por u$s1,75 millones y planeó un negocio de lujo

Se trata de una isla en Belice y proyectó un resort ecológico con 68 villas y 48 residencias privadas que llegaron a cotizarse en hasta u$s15 millones

26/10/2026
Actualizado 07:47hs

Leonardo DiCaprio compró Blackadore Caye, una isla de unas 42 hectáreas frente a las costas de Belice, por u$s1,75 millones en 2005. Detrás de esa compra había un proyecto que combinaba turismo de lujo, desarrollo inmobiliario y recuperación ambiental, con una propuesta dirigida a viajeros de alto poder adquisitivo.

El plan, presentado una década después de la compra, contemplaba 68 villas turísticas, 48 residencias privadas y una reserva natural. Los precios difundidos en 2015 para las viviendas particulares oscilaban entre u$s5 millones y u$s15 millones. La iniciativa buscaba combinar alojamiento exclusivo y venta de propiedades con medidas de protección de la biodiversidad.

Un desarrollo inmobiliario con residencias millonarias

Blackadore Caye está ubicada en el Caribe, cerca de San Pedro, uno de los principales centros turísticos de Belice. Su entorno natural fue uno de los atractivos para proyectar un complejo orientado al segmento de lujo, con villas, restaurantes, espacios de bienestar y servicios para visitantes internacionales.

El modelo comercial tenía dos componentes. El primero era la actividad hotelera, con 68 villas y servicios de gastronomía y bienestar. El segundo era el segmento residencial, con 48 propiedades cuyos precios anunciados podían alcanzar los u$s15 millones.

Esta combinación abría la posibilidad de obtener ingresos tanto por alojamiento y servicios como por la comercialización de inmuebles.

DiCaprio no impulsó la iniciativa en soledad. La compra original estuvo vinculada con Jeff Gram, empresario relacionado con el resort Cayo Espanto. Para desarrollar el proyecto, el actor se asoció luego con Paul Scialla, fundador de Delos, una firma especializada en diseño y desarrollo inmobiliario orientado al bienestar. La iniciativa se canalizó a través de Restorative Islands LLC.

La sustentabilidad como parte del negocio

El proyecto se presentó bajo el nombre Blackadore Caye, a Restorative Island. Su propuesta buscaba diferenciarse de otros complejos turísticos mediante la recuperación del ecosistema y la incorporación de criterios ambientales al diseño y funcionamiento de las instalaciones.

Los planes incluían recuperar manglares, proteger hábitats marinos, utilizar energías renovables y mejorar la gestión del agua y los residuos. Cerca de la mitad de la superficie de la isla quedaría destinada a conservación natural. El diseño estuvo a cargo del arquitecto Jason F. McLennan, vinculado con proyectos de construcción sustentable.

El eje del negocio estaba puesto en la sustentabilidad

Sin embargo, la propuesta recibió cuestionamientos de organizaciones ambientalistas, científicos y referentes vinculados con la pesca local. Entre las preocupaciones se encontraban los posibles efectos de las construcciones, el dragado, el movimiento de embarcaciones y la alteración de hábitats marinos sobre un ecosistema especialmente sensible.

Uno de los puntos de conflicto fue la posible incidencia del emprendimiento sobre la pesca deportiva y otras actividades turísticas que dependen de la biodiversidad marina de Belice. Algunos referentes cuestionaron que un desarrollo privado pudiera alterar recursos naturales que también sostienen la economía de las comunidades locales.

El cronograma original apuntaba a una apertura en 2018, pero esa fecha no se cumplió. Asimismo, en 2020 una fuente cercana a los desarrolladores señaló a The Sun que en ese momento no había obras en ejecución ni una fecha prevista para iniciar la construcción, aunque aclaró que el proyecto no estaba cancelado.

El medio citó un informe de Top Hotel News el cual situaba la eventual finalización de las obras en el último trimestre de 2023, después de una pausa atribuida a las restricciones por la pandemia de COVID-19.

El desarrollo contemplaba 116 unidades entre 68 villas y 48 residencias privadas, además de un club exclusivo. Las viviendas debían funcionar sin conexión a las redes convencionales de servicios, en línea con la propuesta de sustentabilidad del emprendimiento.