Un padre de dos hijos con autismo creó una franquicia para emprendedores con discapacidad
Con carros gastronómicos y capacitación, Infinito Food Trucks busca que personas neurodivergentes puedan trabajar y tener su propio negocio
Fabián Sánchez Rojas, dueño de Cono Pizza y padre de dos hijos con autismo, acaba de lanzar Food Trucks Infinito, una franquicia gastronómica creada para que personas neurodivergentes puedan trabajar y ser dueñas de su negocio. La propuesta también está abierta a inversores que quieran adquirir un carro y emplear a personas con discapacidad. La inversión por unidad es de $26 millones, según detalló a iProfesional, y las primeras aperturas están previstas para noviembre.
Ramiro tiene 14 años y Florencia, 10. Todavía están en la escuela, pero su padre empezó a darle respuesta a una pregunta que comparte con otras familias. "¿Qué va a pasar con mis hijos cuando yo no esté? ¿Qué van a hacer cuando terminen el colegio? ¿De qué van a vivir estos chicos?", plantea. La inquietud familiar se vincula con las barreras para la inclusión laboral que persiste en las empresas.
La respuesta empezó a tomar forma en Cono Pizzas, una empresa que fundó hace 17 años. Allí elabora y comercializa pizzas en forma de cono, que distribuye congeladas a sus propias franquicias y otros puntos de venta. El producto llega listo, se calienta en un horno y se entrega al cliente.
Cono Pizzas cuenta con cuatro locales franquiciados en Trelew, General Villegas, Santa Fe y Tucumán y, según Sánchez Rojas, tiene producción local en Colombia, Guatemala, Venezuela, Perú y Chile.
Esa experiencia le dio una base para desarrollar el proyecto. "¿Por qué no hacer desde cero una franquicia en donde puedan estos jóvenes empezar a desarrollarse?", se preguntó. El objetivo que más lo entusiasma va más allá de conseguirles un puesto de trabajo. "¡Van a a ser dueños de su propio negocio!".
Antes de definir el modelo, investigó propuestas gastronómicas de inclusión laboral en Italia y Estados Unidos y tomó como referencia a Alamesa, el restaurante de Buenos Aires donde trabajan personas neurodivergentes.
El esquema admite que una familia compre el carro y luego se incorporen otras con aportes para compartir la propiedad. Sánchez Rojas cuenta que ya están trabajando así en Córdoba, donde una madre adquirió una unidad y después se asoció con otros padres para formar el equipo. Los montos y la manera de integrar ese capital se acuerdan entre los participantes, con alternativas para quienes no pueden aportar todo al comienzo.
Para organizar la actividad convocó a psicólogos y terapeutas ocupacionales. Juntos elaboraron manuales de procedimiento con pictogramas, imágenes que ayudan a identificar las tareas y los pasos necesarios para realizarlas. Estos materiales abarcan tanto la preparación del producto como el trabajo en equipo y el funcionamiento del negocio.
El plan contempla un mes de capacitación. Además de aprender a operar el carro, los participantes podrán conocerse y definir con quiénes compartirán cada turno. "Para que veamos también la afinidad que hay", explica. Cada unidad está pensada para un equipo de entre seis y nueve personas, con tres integrantes por turno y jornadas de cuatro horas. Los cobros se harán mediante QR para evitar el manejo de efectivo.
Qué incluye la inversión y cómo se plantea el negocio
Los $26 millones de inversión inicial, corresponden a un carro equipado de cuatro metros de largo por dos de ancho. Aunque la marca utiliza la denominación food truck, se trata de una unidad remolcable que necesita otro vehículo para trasladarse. Incluye un generador para operar donde no haya conexión eléctrica.
Con cada unidad, el emprendedor entregará 3.000 conos sin cargo. A un precio de venta de referencia de $9.000, ese stock permitiría facturar $27 millones brutos. Sánchez Rojas calcula que podrían comercializarse en alrededor de un mes, según la ubicación y los eventos disponibles. Teniendo en cuenta ingresos adicionales como a venta de bebidas, el empresario estima una facturación mensual total de $30 millones por unidad.
La reposición del producto se apoya en la logística de Cono Pizzas, que ya opera en el mercado de las franquicias de pizzas en Argentina. Su planta de Río Cuarto, Córdoba, y produce unos 7.500 conos diarios, según su fundador. Desde allí distribuye la mercadería congelada a distintos puntos del país. Dependiendo del destino, las entregas se realizan semanalmente o cada quince días.
Para Food Truck Infinito, la ubicación será una parte decisiva del negocio. La intención es combinar un espacio habitual de venta con la participación en eventos. Sánchez Rojas relata que se están gestionando lugares y habilitaciones con autoridades locales como parte de la puesta en marcha.
Los primeros proyectos se preparan en Buenos Aires, Río Cuarto, Córdoba y Tucumán. El creador también recibió consultas de otros países, aunque la prioridad es iniciar la operación local. Para acompañar la expansión, su proveedor puede fabricar tres carros cada 45 días, según explicó.
"Ya no estoy hablando solamente de Ramiro y Florencia, quiero hacer algo por la sociedad", dice sobre el desarrollo de la iniciativa, que comenzó a trabajar en noviembre del año pasado. También quiere que los carros funcionen en lugares visibles, donde el público pueda conocer la propuesta. "Mi segundo objetivo es que se grite la neurodivergencia a través de estos carros", expresa.
Su siguiente paso apunta a que otras empresas reproduzcan la experiencia con productos de operación sencilla. Ofrece compartir, sin cobrar, los manuales desarrollados para que puedan adaptarlos a sus propias actividades. "Yo tuve que armar todo un equipo, desarrollar los manuales", cuenta. "Todo eso está listo. Entonces, yo le puedo ofrecer que adapte todos esos manuales a su producto".