Un empresario argentino vendió su unicornio de biotecnología por casi u$s1.400 millones
Desarrolló una solución que reduce el uso de hormonas en reproducción asistida, revolucionando alternativas de salud femenina y biotecnología
Martín Varsavsky acaba de alcanzar su sexto unicornio. Esta vez, el empresario argentino convirtió un homenaje a su padre fallecido en una empresa valuada en casi u$s1.400 millones.
La historia arranca con un científico argentino que murió joven. Sigue en uno de los laboratorios más prestigiosos de Harvard. Y termina con una multinacional farmacéutica suiza comprando una tecnología que promete cambiar la vida de millones de mujeres.
Este martes, Ferring Pharmaceuticals anunció un acuerdo para adquirir Gameto, la startup de biotecnología cofundada por Varsavsky. El monto puede llegar a u$s1.382,5 millones, según informó Bloomberg.
El pago total está sujeto al cumplimiento de objetivos científicos, regulatorios y comerciales. Pero la cifra ya consolida a Varsavsky como uno de los emprendedores argentinos con mayor proyección internacional.
Su carrera incluye negocios en telecomunicaciones, internet, energías renovables y medicina reproductiva. También se convirtió en una figura conocida por sus posiciones políticas: defiende a Javier Milei, critica al gobierno socialista español de Pedro Sánchez y promueve lo que considera los valores de Occidente.
Esta vez, sin embargo, el protagonista de su relato no fue Milei, ni la política, ni siquiera el dinero: fue su padre.
Una beca en Harvard, un padre que murió joven y una obsesión científica
En 2020, cuando el mundo comenzaba a atravesar la pandemia, Varsavsky decidió financiar una beca de investigación en la Universidad de Harvard.
La bautizó con el nombre de Carlos M. Varsavsky. Su padre. Un destacado astrofísico argentino que contribuyó a la creación del Instituto Argentino de Radioastronomía.
El objetivo científico parecía inalcanzable: desarrollar óvulos humanos en un laboratorio.
Detrás de aquella inversión había algo profundamente personal. "Mi padre era astrofísico y construyó el Instituto Argentino de Radioastronomía, el instituto de radioastronomía de Argentina", recordó Varsavsky en X.
"Fue un gran profesor, en la universidad y en casa. En una época sin inteligencia artificial, él era la inteligencia artificial para mí: lo sabía todo. Murió joven. La beca lleva su nombre", agregó.
La investigación se desarrolló en el laboratorio de George Church, uno de los genetistas más reconocidos del mundo. Allí, el investigador Christian Kramme logró un avance inesperado.
Consiguió desarrollar células capaces de reproducir algunas funciones de las células que rodean a los óvulos dentro del ovario. Esas células facilitan la maduración de los óvulos.
No habían logrado fabricar óvulos humanos desde cero, como buscaban originalmente. Pero habían descubierto algo potencialmente más cercano a una aplicación comercial: una manera diferente de ayudar a madurar óvulos fuera del cuerpo humano, reduciendo drásticamente la necesidad de estimulación hormonal.
Ese descubrimiento terminó convirtiéndose en Gameto.
De 28 inyecciones a solo unas pocas: qué promete la tecnología de Gameto
Para entender el potencial de la compañía hay que retroceder a 2016. Ese año, Varsavsky fundó Prelude Fertility, una red de clínicas de fertilidad en Estados Unidos que posteriormente se integró a Inception.
Allí descubrió un problema que lo obsesionó durante años.
Los tratamientos tradicionales de fertilización in vitro pueden exigir aproximadamente dos semanas de estimulación hormonal. Con inyecciones frecuentes, ecografías, análisis de sangre y efectos físicos y emocionales que muchas pacientes encuentran difíciles de sobrellevar.
"Muchas mujeres pasan por ello una vez y nunca más. Cada una que lo deja es un embarazo que nunca ocurre", escribió el empresario.
Entonces apareció la pregunta que terminaría transformándose en un negocio multimillonario: ¿Y si el tratamiento durara tres días en lugar de dos semanas?
La respuesta fue Fertilo. Una tecnología desarrollada por Gameto que utiliza células de soporte ovárico obtenidas mediante ingeniería celular para ayudar a madurar óvulos fuera del organismo.
Según Varsavsky, el procedimiento permitiría reducir alrededor de 80% las inyecciones hormonales necesarias.
La diferencia podría ser enorme: menos medicación, un tratamiento potencialmente menos invasivo y una experiencia más llevadera para las pacientes.
Sin embargo, todavía existe una barrera decisiva. Fertilo sigue en ensayos clínicos de fase 3 y necesita la aprobación de la FDA estadounidense. Su eficacia y seguridad deberán terminar de demostrarse en los estudios correspondientes.
La médica de 26 años que construyó un unicornio
Varsavsky también quiso destacar a otra protagonista: Dina Radenkovic Turner. La médica formada en University College London que se incorporó como cofundadora y CEO de Gameto.
Tenía apenas 26 años cuando recibió una responsabilidad extraordinaria.
"Muchos cuestionaron la apuesta por alguien tan joven. El tiempo nos dio la razón", recordó Varsavsky.
Y agregó: "Yo tenía un moonshot y una beca. Dina los convirtió en una empresa".
Bajo su conducción, Gameto consiguió atraer a inversores importantes del mundo de la tecnología, las finanzas y la biotecnología. Entre ellos Insight Partners, RA Capital, Two Sigma Ventures y Anne Wojcicki, cofundadora de 23andMe.
Pero el momento más emocionante no ocurrió en una reunión con inversores.
El 16 de diciembre de 2024 nació en Lima, Perú, el primer bebé concebido mediante la tecnología de Gameto: la primera demostración humana de aquello que había comenzado como una investigación financiada en homenaje a un científico argentino.
Según el relato de Varsavsky, para agosto de 2026 ya habían nacido cinco bebés mediante este procedimiento. Y se habían registrado más de veinte embarazos.
Son resultados iniciales prometedores. Aunque todavía insuficientes para establecer conclusiones definitivas sobre la eficacia clínica de Fertilo frente a los tratamientos convencionales.
Qué significa la venta a Ferring Pharmaceuticals
La compradora, Ferring Pharmaceuticals, es una farmacéutica suiza especializada, entre otras áreas, en medicina reproductiva.
Su apuesta es que la infraestructura comercial, las relaciones con clínicas y la experiencia regulatoria de la compañía puedan acelerar la expansión de Fertilo si obtiene las autorizaciones correspondientes.
La operación que Bloomberg informó este martes puede alcanzar los u$s1.382,5 millones. Pero no significa que toda esa suma se pague inmediatamente: parte depende de hitos futuros de desarrollo, regulación y comercialización.
Gameto entra así en una nueva etapa. Dina Turner permanecerá como asesora tras el cierre de la adquisición.
Otras líneas de investigación de la startup, incluidas aplicaciones vinculadas con la menopausia, podrían continuar desarrollándose dentro del ecosistema de inversiones de Ferring.
El atractivo comercial es evidente. La demanda de tratamientos reproductivos tiene margen para crecer en Estados Unidos y en otros mercados. Aunque todavía habrá que comprobar en qué medida Fertilo puede mejorar el acceso y los resultados médicos.
Seis unicornios y una trayectoria poco común
Con Gameto, Varsavsky afirma haber construido su sexto unicornio. Después de Viatel, Ya.com, Jazztel, Eolia Renovables e Inception/Prelude Fertility.
Un unicornio es una compañía privada que alcanza una valoración de al menos u$s1.000 millones. En este caso, la operación anunciada se acerca a u$s1.400 millones en su valor potencial total.
Su trayectoria resulta poco habitual incluso dentro del competitivo universo de los emprendedores tecnológicos y las startups.
Pasó de las telecomunicaciones a internet. De las energías renovables a las clínicas de fertilidad. Y finalmente a la biotecnología.
En paralelo, Varsavsky construyó una identidad pública que trasciende sus negocios. Desde España, donde reside, participa intensamente en las discusiones sobre política, inmigración, tecnología y geopolítica.
Se presenta como un defensor de Occidente y de sus instituciones. Y suele cuestionar las políticas de la izquierda europea.
En Argentina, su cercanía con Milei es conocida. En 2025, incluso cenó a solas con el Presidente en la Quinta de Olivos. Y ha respaldado públicamente distintas reformas de su gobierno.
También protagonizó controversias por sus posiciones sobre la seguridad y el futuro de Europa. Manifestó preocupación por el escenario geopolítico mundial. Y participó reiteradamente del debate sobre la caída de la natalidad y la crisis demográfica en las sociedades desarrolladas.
Esa última preocupación encontró en Gameto una expresión empresarial concreta.
La frase con la que Varsavsky resumió su sexto unicornio
La operación podría representar uno de los mayores éxitos comerciales de su carrera. Pero Varsavsky eligió cerrar su relato con una reflexión sobre las personas que hicieron posible cada proyecto.
"Telecomunicaciones, internet, energía limpia, clínicas, biotecnología: nada en común, y en cada una el equipo importó más que yo".
Es una frase significativa en boca de un empresario acostumbrado a lanzar compañías, asumir riesgos y defender sus convicciones en público.
También permite entender por qué esta historia es diferente.
Gameto nació de una beca dedicada a su padre. Creció gracias a un descubrimiento científico que nadie había previsto. Y terminó protagonizando una adquisición multimillonaria.
No se consiguió el objetivo original de fabricar óvulos humanos desde cero. Pero en el camino el equipo encontró una tecnología que podría modificar los tratamientos de reproducción asistida.
Todavía faltan ensayos, autorizaciones y años de trabajo para saber hasta dónde llegará esa promesa.
Lo que ya ocurrió es extraordinario: el nombre de Carlos M. Varsavsky, el científico argentino al que su hijo recuerda como su primera inteligencia artificial, quedó ligado al origen de una innovación que despertó el interés de una de las grandes farmacéuticas del mundo.
Y acaso ese sea el éxito más personal de los seis que Martín Varsavsky celebra haber construido.