Se paraliza la fábrica de tractores Pauny: acumula $1.000 millones en cheques rechazados
La empresa atraviesa graves problemas financieros y parálisis productiva, mientras negocia con acreedores para sostener salarios y evitar cierres
La fabricante de tractores Pauny atraviesa una grave crisis financiera y productiva que mantiene en conflicto a unos 500 trabajadores de su planta de Las Varillas, Córdoba. La empresa adeuda dos quincenas salariales y decidió suspender temporalmente las actividades hasta el próximo lunes, pero los operarios, respaldados por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), resolvieron presentarse igualmente a trabajar para sostener sus reclamos.
Los problemas de la histórica compañía también se reflejan en sus cuentas. Según los registros del Banco Central, Pauny acumuló 146 cheques rechazados por falta de fondos por un total de $1.028,4 millones. Todos esos rechazos se produjeron entre el 13 y el 23 de octubre, apenas ocho jornadas hábiles.
A esto se suma una importante exposición con el sistema financiero. De acuerdo con la Central de Deudores del BCRA, la empresa registraba a agosto de 2026 deudas por $30.817 millones, distribuidas entre bancos y otras entidades. El principal acreedor es el Banco Nación, con $21.587,9 millones, una cifra que representa alrededor del 70% del total informado.
La deuda con el Nación aparece clasificada en situación 2, correspondiente a una categoría de seguimiento especial, mientras que los restantes compromisos figuran mayoritariamente en situación normal. Entre los principales acreedores también se encuentran:
- El Banco de Córdoba, con $4.233,9 millones
- BBVA, con $3.210,6 millones
- Banco Provincia, con $1.486,4 millones
Pauny suspendió las actividades, pero los trabajadores fueron a la fábrica
El conflicto laboral llegó a un punto crítico esta semana. El martes 27 de octubre, la dirección de Pauny comunicó a sus empleados que quedaban dispensados de concurrir a sus puestos de trabajo durante los días 28, 29 y 30, debido a la disminución de la actividad productiva y a la imposibilidad transitoria de desarrollar normalmente las tareas.
La compañía aclaró que durante esas jornadas se mantendrían las condiciones salariales acordadas previamente en el ámbito del Ministerio de Trabajo y que continuaría realizando gestiones para normalizar el funcionamiento de la planta. Según lo previsto en la comunicación, los operarios deberían retomar sus tareas el lunes 2 de noviembre.
Sin embargo, los delegados de la UOM rechazaron la medida y recomendaron a los trabajadores concurrir en sus horarios habituales, para mantener la retención de tareas y evitar que la dispensa interrumpiera el reclamo por los haberes adeudados.
El gremio denuncia que la empresa todavía no pagó la segunda quincena de septiembre ni la primera de octubre. También reclama la regularización de obligaciones vinculadas con aportes jubilatorios, obra social y otras cargas laborales.
Ante la falta de respuestas, la organización sindical solicitó una audiencia urgente ante la Secretaría de Trabajo de Córdoba para exigir que la compañía presente una propuesta concreta de pago.
La situación afecta a unos 500 trabajadores y genera preocupación en Las Varillas, donde la fábrica tiene una larga trayectoria y constituye una fuente importante de empleo industrial.
Los inconvenientes, de todos modos, no comenzaron con la suspensión anunciada esta semana. Pauny ya venía atravesando dificultades para sostener el abastecimiento de insumos y el ritmo de fabricación, mientras se acumulaban los compromisos financieros y las demoras en los pagos de salarios y a proveedores.
Buscan inversores para sostener la fábrica que nació de la quiebra de Zanello
En este marco, recientemente, la dirección de Pauny reconoció que está realizando gestiones para conseguir nuevos inversores que aporten fondos y permitan recuperar la actividad. Por el momento, no se conoce un acuerdo cerrado ni se informó oficialmente cuánto capital necesitaría la compañía para normalizar sus operaciones. Sin embargo, fuentes del sector consideran muy difícil que aparezca un inversor dispuesto a desembolsar fondos, debido al deterioro financiero de la empresa.
En medio de esas dificultades, la empresa recurrió incluso al respaldo de su propia red comercial. Según una comunicación interna difundida durante octubre, los concesionarios adquirieron 60 tractores para aportar recursos y ayudar a sostener la producción, aunque la fábrica solamente consiguió entregar algo más de la mitad de las unidades comprometidas y fuera de los plazos acordados.
El incumplimiento de esas entregas refleja otro de los problemas que enfrenta Pauny. La falta de capital de trabajo no solo complica el pago de salarios y las obligaciones financieras, sino también la compra de insumos necesarios para completar los equipos y abastecer a sus distribuidores.
La situación resulta particularmente significativa por la historia de la empresa. Pauny nació en 2002, después de la quiebra de Zanello, una de las fabricantes de tractores más conocidas del país. La continuidad de la actividad fue posible a partir de un esquema en el que participaron trabajadores, exdirectivos y concesionarios, con una participación minoritaria del municipio de Las Varillas.
La compañía consiguió recuperar la producción, desarrollar nuevos modelos y consolidarse dentro del mercado argentino de maquinaria agrícola. En sus mejores años llegó a fabricar alrededor de 2.000 tractores anuales y a ocupar una posición destacada entre los productores nacionales.
Sin embargo, más de dos décadas después de aquella recuperación, la fábrica vuelve a enfrentar problemas para sostener su funcionamiento. Esta vez, con una deuda financiera millonaria, una importante cantidad de cheques rechazados y un conflicto salarial que mantiene a sus trabajadores en estado de alerta.