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Fabricante de tractores niega crisis terminal: su estrategia ante la caída en las ventas y ola importadora

La fabricante argentina de tractores Pauny desmintió versiones sobre un concurso de acreedores. Reconoce menor nivel de ventas, pero prepara lanzamientos
24/02/2026 - 18:38hs
Fabricante de tractores niega crisis terminal: su estrategia ante la caída en las ventas y ola importadora

En los últimos días circularon versiones que hablaban de un supuesto proceso concursal y de una crisis estructural en Pauny, uno de los fabricantes nacionales de tractores con mayor arraigo en el interior productivo. Sin embargo, la compañía cordobesa niega ese escenario y, aunque admite un contexto complejo por la caída en las ventas, asegura que no atraviesa una situación financiera terminal ni evalúa un cierre.

La firma, con base en Las Varillas, se encuentra afectada por el mismo enfriamiento que impacta sobre todo el mercado de maquinaria agrícola. El retroceso en la demanda redujo el ritmo de producción en su planta principal, diseñada para fabricar hasta 140 tractores mensuales en condiciones normales. En los meses de menor actividad, ese volumen descendió a niveles cercanos a las 35 unidades, reflejando el freno general del sector.

Ventas en baja y estrategia de contención

El deterioro comercial no es exclusivo de la empresa. Entre 2024 y 2025, la industria de maquinaria agrícola transitó un ciclo de contracción marcado por tasas de financiamiento elevadas, incertidumbre macroeconómica y postergación de decisiones de inversión por parte de los productores. Tras el proceso electoral de 2023, el mercado quedó paralizado a la espera de mayor previsibilidad, pero la normalización no trajo una mejora inmediata en el crédito, elemento clave para este tipo de bienes de capital.

En ese marco, Pauny aplicó medidas de administración interna para sostener la estructura. Durante los meses más débiles se implementaron esquemas de suspensión parcial con el objetivo de preservar el plantel completo. Actualmente, la producción opera con normalidad, aunque con turnos ajustados. La compañía mantiene unos 450 empleos directos y sostiene una red de proveedores pymes que dependen en buena medida de su actividad.

En Las Varillas estiman que entre empleos directos e indirectos, unas 900 familias dependen de Pauny.

Desde el entorno laboral aseguran que no hubo anuncios de despidos ni planes de reducción estructural y que la prioridad es conservar la dotación. También remarcan que los salarios se vienen abonando con regularidad, pese a las dificultades propias del contexto.

Lejos de un repliegue, la empresa prepara una estrategia comercial agresiva para las próximas semanas. Las expectativas están puestas en Expoagro, la principal muestra agroindustrial del país, donde prevé una presencia destacada, con inversión en marketing y el lanzamiento de nuevos modelos de tractores.

La apuesta busca recuperar visibilidad y captar demanda en un mercado que muestra signos de estabilización, aunque todavía lejos de los niveles históricos. El repunte parcial de la actividad agrícola y la necesidad de renovación de un parque envejecido aparecen como factores que podrían jugar a favor en el mediano plazo.

Competencia importada y presión sobre márgenes

El escenario competitivo también cambió. En los últimos dos años se incrementó el ingreso de maquinaria importada, tanto de origen asiático como equipos usados provenientes de Estados Unidos. Si bien esa oferta aún enfrenta limitaciones en materia de repuestos y servicio posventa, introduce presión sobre precios y obliga a los fabricantes nacionales a ajustar márgenes y fortalecer su propuesta de valor.

Pauny compite en el mercado local con jugadores internacionales como John Deere, Massey Ferguson, Valtra y New Holland, en un segmento donde el financiamiento y la red de concesionarios resultan determinantes para cerrar operaciones.

La historia de la compañía explica parte de su identidad. Nació en 2002, tras la quiebra de Zanello en plena crisis económica, cuando un grupo integrado por ex directivos, trabajadores y actores locales impulsó la reactivación de la planta. En lugar de constituirse como cooperativa, se organizó como sociedad anónima y retomó la producción, consolidándose con el tiempo como uno de los principales fabricantes nacionales de tractores, con una producción anual cercana a las 2.000 unidades y presencia industrial también en Santiago del Estero.

Hoy, más de dos décadas después de aquel origen marcado por la adversidad, la firma vuelve a enfrentar un ciclo desafiante. La caída en las ventas es un dato concreto, pero la empresa descarta un escenario de insolvencia y apuesta a sostener su estructura hasta que el mercado recupere dinamismo. En un sector donde la inversión depende del crédito y de las expectativas productivas, el próximo trimestre será clave para medir si la estrategia comercial logra revertir la tendencia y devolverle volumen a la fábrica cordobesa.

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