Una joven creó una app para resolver qué comer y ya vende más de 4.000 viandas al mes

Karen Dutik creó Yafu sin saber cocinar. Hoy vende a particulares y empresas y desarrolla tecnología para organizar las comidas de cada mes
Karen Dutik, fundadora de Yafu, sonriendo junto a bolsas rojas con su marca y recipientes con comida envasada

Karen Dutik tiene 29 años y es la fundadora de Yafu, una plataforma que combina cocina propia, pedidos online y suscripciones para organizar las comidas de particulares y equipos de trabajo. Arrancó a mediados de 2025 con $40.000 y 20 viandas hechas en su departamento. Hoy produce más de 4.000 platos por mes y factura alrededor de u$s30.000 mensuales, según contó en exclusiva a iProfesional.

Desde yafu.app, los usuarios eligen los platos y pueden hacer una compra puntual o suscribirse para ordenar sus comidas semana a semana. No hay pedido mínimo obligatorio y los precios parten de $14.500. Para las empresas, cada empleado administra sus propias comidas y la compañía maneja los equipos y sus consumos, con entregas programadas según los días de presencialidad.

La apuesta de Dutik es que el servicio resuelva algo más que la compra de una vianda. "La mayoría se enfocaba en vender comida preparada, mientras que yo quería resolver toda la experiencia: qué comer, cuándo recibirlo, cómo organizar la semana y cómo adaptarlo a las preferencias de cada persona", explica.

Lo que viene es automatizar parte de ese trabajo. Yafu desarrolla una función llamada "Armame el mes", en la que el usuario indicará sus gustos, preferencias alimentarias, objetivos y los días que quiere cubrir para recibir una selección de platos. Después podrá revisar la propuesta y modificarla.

"Queremos que la tecnología haga el trabajo de organización para que la persona tenga que tomar cada vez menos decisiones", señala Dutik. La idea nació de un problema propio y de muchos: "¿Qué hay para comer?". "YAFU nació de algo muy simple: estaba cansada de tener que pensar todos los días qué comer". Investigó servicios de viandas y notó una diferencia entre comprar comida y dejar resuelta la semana.

La emprendedora es de Adrogué, estudió las licenciaturas en Comercio Internacional y Marketing y trabajó como directora de Marketing en YONT. Allí participó en estrategias de crecimiento, adquisición de usuarios, desarrollo de producto y posicionamiento de marca. De cocina, en cambio, sabía poco y nada.

"Lo curioso es que terminé creando una empresa de gastronomía sin venir de ese mundo y, de hecho, sin saber cocinar", cuenta. "Nunca lo pensé como un negocio tradicional de viandas, sino como una plataforma tecnológica que pudiera transformar la manera en que las personas organizan su alimentación".

El nombre sale de la expresión "ya fue". Para largarse, usó lo que tenía a mano. "Aprendí mirando videos en YouTube y preguntándole muchísimo a ChatGPT. Literalmente". Probó recetas, combinaciones y técnicas, y cuando algo salía mal, empezaba de nuevo. De ese modo fue aprendiendo sobre temperaturas, conservación, proporciones y tiempos de cocción. "Mi objetivo era bastante claro: quería crear comidas que yo misma tuviera ganas de comer todos los días", recuerda. Más adelante, cuando tuvo que producir cientos de porciones, debió sumar conocimientos gastronómicos y nutricionales.

Con los primeros $40.000 compró pollo, carne, verduras y envases. Preparó y vendió 20 comidas. "No tenía inversores, una cocina profesional ni una estructura detrás. Era yo intentando validar una idea con los recursos que tenía disponibles".

Cocinaba en su departamento de dos ambientes y repartía con su auto. Compraba, preparaba, envasaba y salía a entregar. Ese recorrido le permitió conocer a sus primeros clientes y escuchar sus devoluciones. "Lo más importante de esas primeras 20 viandas no fue cuánto facturé, sino descubrir que había personas dispuestas a pagar por una solución que hasta ese momento solamente existía en mi cabeza".

Karen Dutik, fundadora de Yafu, empacando recipientes de comida en bolsas rojas de la marca
Karen Dutik creó Yafu con $40.000 y vendió las primeras veinte comidas preparadas en su departamento (Gentileza Yafu)

Los pedidos llegaron a través de amigos, publicaciones en X y recomendaciones. "Todo el crecimiento fue orgánico, impulsado por recomendaciones y redes sociales, pero sin pagar publicidad". Ahora empieza a trabajar en estrategias comerciales más estructuradas para llegar a las empresas.

Hace unos meses trasladó la operación a un centro de producción de unos 300 m² en el Microcentro porteño, para el que invirtió cerca de u$s30.000, detalla. Ahí concentra la recepción de materias primas, el almacenamiento, la preparación, el armado de pedidos y el despacho. El equipo interno lo integran tres cocineros, un desarrollador de software y la propia Dutik, a cargo de la dirección y del crecimiento comercial. Nutrición y logística las resuelven profesionales externos y proveedores especializados.

Cuánto cuesta comprar en Yafu y cómo crece el negocio con empresas

Según los precios que informó Dutik en octubre, cinco almuerzos cuestan desde $72.500 y veinte, desde $290.000, antes de descuentos, promociones o envío. Como referencia, menciona un ticket de unos $120.000 por aproximadamente ocho comidas, según lo que se elija.

"No trabajamos con las típicas viandas de porciones pequeñas. La mayoría supera los 400 gramos y algunas preparaciones incluso pasan el medio kilo", afirma. El menú reúne más de 40 opciones y rota periódicamente, con carnes, pollo, pescado, pastas, tartas, wraps, burritos, ensaladas y alternativas vegetarianas.

En el mercado también hay propuestas enfocadas en públicos específicos, como las viandas de nutrición deportiva de Kino, el emprendimiento de Francisco Virga.

Hay clientes que compran para resolver algunos días y otros que consumen entre veinte y treinta platos mensuales. "No queremos que el usuario tenga que ajustarse a un esquema rígido, sino que pueda decidir cuánto, cuándo y cómo utilizar YAFU", sostiene.

La cobertura alcanza CABA y distintas zonas del Gran Buenos Aires. Los pedidos pueden recibirse dentro de las siguientes 24 a 48 horas, según ubicación y disponibilidad. El costo del envío varía por zona y condiciones de compra; puede bonificarse a partir de determinados montos o cantidades.

Karen Dutik, fundadora de Yafu, sonriendo en una cocina frente a waffles, una medialuna y un café
El rubro corporativo aporta el 60% de los ingresos de Yafu y los clientes particulares suman el 40% (Gentileza Yafu(

Los particulares pueden conservar las comidas refrigeradas o congeladas, según el producto. Las empresas, además, cuentan con almuerzos calientes, listos para consumir. "Uno de los desafíos más importantes de nuestro negocio es que un plato mantenga su calidad incluso después de pasar por procesos de conservación y calentamiento", explica Dutik. Por eso trabajan con recetas, técnicas de cocción y procedimientos pensados para cada preparación.

Según su fundadora, la empresa tiene más de cien clientes particulares y más de diez compañías, entre ellas Complif, Wallbit y Endless. El segmento corporativo aporta aproximadamente el 60% de los ingresos y los particulares, el 40%. La propuesta abarca desde equipos pequeños hasta organizaciones de más de cien integrantes, incluidas oficinas con presencialidad híbrida, y la logística se acuerda según la ubicación, la cantidad de empleados y la frecuencia. También ofrecen desayunos, comidas para reuniones y eventos corporativos.

Yafu abastece además a cafeterías con marca blanca, un modelo que llama "Cocina invisible", y hace catering con sus viandas o con propuestas específicas. Según la emprendedora, la empresa registra una tasa de "recompra o permanencia" del 90% entre particulares y empresas.

Según precisa la fundadora, Yafu acumuló aproximadamente u$s500.000 de facturación desde mediados de 2025 hasta septiembre de 2026. Durante esa primera etapa, explica, reinvirtió en infraestructura, tecnología y desarrollo de producto.

Para los próximos doce meses, se propone alcanzar u$s1 millón de facturación anual. "Para alcanzar esa meta necesitamos llegar a un ritmo de facturación cercano a los u$s83.000 mensuales, casi triplicando nuestro nivel actual", calcula.

Personas comiendo viandas de Yafu en una mesa con palillos, junto a una bolsa roja de la marca
Las empresas pueden programar entregas de comidas según los días de presencialidad de sus empleados (Gentileza Yafu)

Su plan de crecimiento también tiene un capítulo internacional. Quiere llevar Yafu primero a otros mercados de Latinoamérica y, más adelante, a Estados Unidos, aunque todavía no definió cuánto deberá invertir ni cómo financiará esos pasos. Por ahora trabaja para que la operación que armó en Buenos Aires pueda replicarse en otras ciudades. "No alcanza con llevar una marca a otro país. Hay que desarrollar infraestructura, logística, proveedores, equipos locales y procesos que permitan mantener la calidad del producto", reconoce. Antes de avanzar, necesita resolver cómo aumentar la producción, sumar clientes y sostener el servicio con una estructura que todavía cuenta con cinco personas en el equipo interno.

La pregunta que dio origen al negocio es la misma, aunque Dutik ya no busca responderla solo para ella. "Nuestra apuesta está en la recurrencia: que el cliente encuentre una solución tan cómoda que quiera seguir utilizándola todos los meses", concluye.