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iProfesional | Negocios

Cerró fábrica de maquinaria agrícola Plantium y dejó sin trabajo a más de 100 personas

La fabricante de pilotos automáticos para maquinaria agrícola cerró sus puertas. Los trabajadores se enteraron al llegar a la planta

30/10/2026
Actualizado 16:01hs

La empresa de agricultura de precisión Plantium cerró sus puertas en la mañana de este viernes en Villa Constitución, Santa Fe, y dejó sin su puesto de trabajo a más de 100 personas, entre los 84 empleados de la planta y los más de 30 que trabajaban en otras ciudades, como Rosario. Los trabajadores llegaron a su horario habitual y se encontraron con candados en la puerta

Los telegramas de despido se habían enviado la noche anterior, pero la mayoría se enteró recién al llegar. Desde el sector atribuyen el colapso a la competencia de productos de origen chino, al efecto dominó que provocó la caída de dos grandes compradores, Pauny y Metalfor, y a un tipo de cambio atrasado. La noticia se conoce en la misma semana en que trascendió un nuevo episodio de la crisis de Pauny, la fabricante de tractores de Las Varillas, Córdoba.

Despidos en medio de una negociación

Según relató Fulvio Monti, dirigente del Sindicato de Empleados de Comercio de Villa Constitución, el gremio se enteró de que la empresa había enviado 84 telegramas cuando todavía se discutían salidas para la crisis. Para los delegados, esa decisión cambió por completo el escenario. "Si la empresa estaba negociando con nosotros retiros voluntarios para seguir adelante y mandó despidos, era evidente que no nos podía pagar", sostuvo.

La situación se tensó durante una reunión que la empresa convocó con sus empleados. De acuerdo con el relato de Monti, el propietario planteó que intentaría continuar con la actividad, aunque necesitaba achicar la estructura, y apostaba a que el escenario económico mejorara el año próximo. La convocatoria había circulado de manera informal y el gremio recomendó que los empleados se presentaran igualmente en sus horarios habituales. Allí encontraron las puertas cerradas con candado.

El problema, para el sindicato, es que la continuidad de la firma quedaba planteada sin una solución para los despedidos. Monti dijo entender las dificultades de la compañía, pero cuestionó el procedimiento. "No podés dejar a 84 empleados afuera, pretender seguir trabajando normalmente y decirles que, si te va bien, les vas a pagar", afirmó.

Una crisis que se arrastraba desde hace dos años

La situación de Plantium se profundizó en julio, aunque los problemas empezaron unos dos años antes, cuando el atraso cambiario y la apertura de las importaciones comenzaron a complicar la competitividad de la empresa, dedicada al desarrollo de tecnología para el agro y especialmente a sistemas de piloto automático para maquinaria agrícola.

El caso se vincula con las dificultades de los fabricantes nacionales de maquinaria y con el ingreso de equipos y tecnología importados desde China a precios muy inferiores. En el caso de los pilotos automáticos, según explicó Monti, la diferencia de costos con los productos de la competencia asiática llega a una relación de cinco a uno. Trabajadores de la empresa confirmaron que los equipos que llegan de Asia pueden valer hasta cinco veces menos que los fabricados en Villa Constitución.

"El campo la está pasando mal, la maquinaria está pasando mal, con un dólar que no sirve", describió Monti, que sumó a ese cuadro "la apertura indiscriminada de los productos chinos". Al repasar la trayectoria reciente de la firma, la definió como una empresa sólida hasta hace poco.

"Hasta hace dos años era una empresa que funcionaba perfectamente con su cantidad de empleados. Desarrollaba y presentaba modelos innovadores de robots, de tecnología. Era un faro que tenía la ciudad", recordó. Y resumió que "el dólar atrasado, la importación de maquinaria y de tecnología china y lo que está pasando con Pauny y Metalfor terminaron de acelerar este proceso".

Los rescates que se fueron cayendo

En los últimos meses la empresa exploró distintas alternativas para sostener la actividad. Según Monti, se analizó un eventual interés de New Holland y una opción vinculada con Agricultores Federados Argentinos (AFA). También hubo conversaciones con capitales chinos que evaluaban comprar la compañía o asociarse.

Mientras esas gestiones avanzaban, el sindicato y los trabajadores aceptaron acompañar un período de espera. La empresa ofreció entregar $200.000 semanales a los empleados y el gremio, a través de su proveeduría, aportó otros $500.000 mensuales por familia para garantizar la compra de alimentos. "La empresa venía en una situación muy compleja. Estábamos entre el gremio, la gente, que había aguantado tanto, y la empresa, buscando alternativas que fueran laboral, social y moralmente aceptables", explicó Monti.

Las propuestas se fueron cayendo una tras otra. La última, que involucraba a los capitales chinos interesados en comprar la firma, se frustró hace aproximadamente dos semanas.

Retiros voluntarios y una quita del 50% de las indemnizaciones

Con ese panorama se abrió una negociación para reducir la estructura. La intención, según el dirigente, era pasar de una plantilla de alrededor de 200 trabajadores a otra de unos 70, lo que implicaba la salida de más de la mitad del personal. Un grupo de empleados se mostró dispuesto a aceptar retiros voluntarios e incluso a resignar parte de lo que les correspondía, con la expectativa de que la empresa siguiera funcionando.

"El dolor es que había empleados de tantos años que entendían la situación y estaban dispuestos a tomar el retiro y dejar el 50% de su indemnización sin cobrar. Aceptaban esa quita porque entendían que, si seguíamos todos juntos, el barco se hundía", contó Monti. En declaraciones a iProfesional, el dirigente agregó que más de 30 trabajadores ya habían aceptado retirarse de manera voluntaria.

El gremio, sin embargo, pedía garantías. "Nosotros pedíamos garantías porque decíamos que ese retiro voluntario se podía caer y que la empresa podía terminar en una convocatoria", explicó.

El pago en cuotas era otro punto sensible. Una indemnización de alguien con pocos años de antigüedad puede abonarse en una o dos cuotas, pero una persona con 20 años en la planta "seguramente necesita seis u ocho cuotas".

El sindicato trasladó el conflicto al Ministerio de Trabajo, donde pidió la intervención de las autoridades, la reincorporación de los despedidos y la reapertura de las negociaciones para habilitar los retiros voluntarios. El gremio también convocó a sus abogados y avisó que no abandonará las instalaciones. "No nos vamos a ir de acá hasta no tener una solución", afirmó Monti, que describió entre los trabajadores "una desilusión total, una traición".

El dirigente se mostró pesimista sobre el futuro de la firma en las condiciones planteadas. "Un triste final va a tener. No va a poder trabajar la empresa con 70 empleados, habiendo echado a más de la mitad sin indemnizarlos", advirtió. Y fijó la prioridad del gremio. "Ahora estamos en una cuestión legal. Lo que nos importa es que esos compañeros y compañeras que fueron echados arbitrariamente de esta forma cobren su indemnización. Es lo mínimo que pedimos".

Qué es Plantium

Plantium es una fabricante de equipos de agricultura de precisión con sede en Villa Constitución. Surgió en 1996 con actividades de ingeniería mecatrónica y desde 2002 se orientó a esta especialidad, con monitores de siembra y pilotos automáticos entre sus productos. En 2022 inauguró en Rosario un centro de Investigación y Desarrollo, donde trabajan más de 50 profesionales en proyectos de inteligencia artificial y robótica.

La firma había tenido protagonismo en el sector. Se asoció con Giorgi para desarrollar una sembradora de precisión capaz de trabajar a 18 kilómetros por hora, en una propuesta que se presentó como la unión de dos empresas argentinas para enfrentar a las multinacionales.

Monti remarcó el impacto que tiene el cierre sobre una ciudad que ya venía acumulando dificultades. Según señaló, Villa Constitución sufrió más de 2.000 despidos en la industria, en un contexto en el que además se resiente el consumo. Más allá de las razones económicas, insistió en que la discusión inmediata pasa por las familias que quedaron sin trabajo y sin certezas sobre el cobro de sus indemnizaciones. "Podés tener todos los problemas y pueden estar justificados, pero no podés dejar a la gente en la calle sin indemnizarla", concluyó.