Lácteos Verónica negocia la reactivación de dos fábricas con la dueña de La Paulina
Puntos importantes
La recuperación de Lácteos Verónica se negocia sobre un cambio en el uso de sus fábricas para volver a producir por encargo de otra compañía.
Se trata de una propuesta realizada por Molfino Hermanos, la empresa detrás de La Paulina y controlada desde junio por el grupo peruano Gloria, para recuperar parcialmente la actividad de las plantas ubicadas en las localidades santafesinas de Lehmann y Clason.
El planteo fue incorporado al concurso preventivo que la láctea se encuentra atravesando ante el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N 17, interinamente a cargo del juez Horacio Robledo, bajo la carátula "Verónica S.A.C.I.A.F.E.I s/Concurso Preventivo", abierto el pasado 20 de octubre.
Este 3 de noviembre, el juzgado publicó un edicto en donde fijó hasta el 17 de febrero de 2027 la presentación de los pedidos de verificación ante los síndicos del proceso, mientras que las impugnaciones podrán formularse hasta el 10 de marzo y la resolución judicial sobre los créditos está prevista para el 6 de agosto.
Además, informó que Verónica deberá hacer pública su propuesta de acuerdo hasta el 21 de marzo de 2028, mientras que la audiencia informativa se celebrará el 12 de abril y el período de exclusividad concluirá el 21 de abril de ese año.
El expediente también debe abordar operaciones sobre los activos industriales debido a que, antes de solicitar el concurso, Verónica había firmado boletos de compraventa para transferir Clason y Suardi, según los antecedentes publicados por iProfesional.
Los contratos se celebraron el 2 de julio y Clason fue pactada con Lacterra por u$s9 millones y Suardi con Copalac por u$s6,5 millones.
Las operaciones contemplaban pagos en tres cuotas, a 18, 30 y 42 meses, con garantías hipotecarias, y estaban vinculadas con contratos de elaboración para terceros, pero su ejecución quedó sujeta a autorización judicial.
En cuanto al acuerdo ahora presentado por Molfino, de acuerdo a información suministrada por el gremio lácteo Atilra mediante un comunicado, contempla contratos de elaboración a fasón, una modalidad por la cual las instalaciones de Verónica procesarían productos destinados a Molfino. Su ejecución todavía requiere aprobación judicial.
Para la firma de la familia Espiñeira, dueña de Verónica, la negociación abre una alternativa de ingresos mediante su infraestructura industrial, después de un deterioro financiero que afectó el abastecimiento de materia prima, el pago de salarios y la continuidad productiva.
Del otro lado aparece una compañía que cambió de accionista mayoritario hace menos de cinco meses y cuya propuesta vincula la crisis de una marca centenaria con la reorganización de un competidor que este año pasó mayoritariamente a manos de capitales peruanos.
Capacidad instalada como fuente de ingresos
El esquema prevé comenzar por Lehmann y dejar la incorporación de Clason para una instancia posterior mediante un proceso de recuperación gradual y que dependerá de los contratos que se concreten dentro del proceso judicial.
El uso de la modalidad a fasón permite contratar capacidad industrial existente y le ofrece a la empresa que recibe el encargo obtener una retribución por elaborar, mientras que la contratante utiliza esas instalaciones para abastecer su negocio.
Atilra anunció que solicitará la aprobación de la propuesta por considerarla favorable para preservar puestos de trabajo, además de dejar abierta la evaluación de otras alternativas que resulten superadoras.
De hecho, el planteo amplía el alcance de las conversaciones difundidas durante octubre con la láctea Santa Clara, orientadas a elaborar leche en polvo en Lehmann.
El cambio de manos de Molfino y La Paulina
En el caso de La Paulina, atravesó una modificación accionaria que se terminó de concretar el pasado 18 de junio cuando se completó la adquisición del 80% de Molfino por parte de sociedades vinculadas con la sociedad peruana Gloria Foods, propiedad del Grupo Gloria.
Si bien la canadiense Saputo conservó el 20% restante, la operación comprendió una estructura industrial con establecimientos en Rafaela, Santa Fe, y Tío Pujio, Córdoba, además de marcas como La Paulina, Ricrem y Molfino.
En el caso de la propuesta sobre Verónica, el mecanismo propuesto permitiría utilizar capacidad de procesamiento adicional mediante contratos comerciales, sin que el planteo informado implique la adquisición de las fábricas.
Una estructura en retroceso
Cabe recordar que Verónica nació en 1923 como una pequeña empresa familiar en la localidad bonaerense de la que tomó su nombre.
Según su historia institucional, posteriormente fue adquirida por una familia de inmigrantes gallegos y se radicó en la cuenca lechera del centro de Santa Fe durante la década de 1960.
Desde esa base amplió su producción y su distribución nacional con un catálogo actual que incluye leches, quesos, manteca, crema y dulce de leche.
La compañía describe en su presentación institucional una estructura de tres plantas que transformaba más de 360 millones de litros anuales.
Su expansión comercial incluyó mercados del Mercosur, otros destinos latinoamericanos, Estados Unidos, Rusia y países de Europa, África y Medio Oriente.
Sin embargo, su posterior deterioro alcanzó tanto a las fábricas como a la estructura comercial y laboral a tal punto que el 12 de marzo pasado se presentó en la Cámara de Diputados de la Nación el proyecto de resolución 0467-D-2026, encabezado por Caren Tepp, para expresar preocupación por la paralización de las plantas y solidaridad con los trabajadores afectados.
Los fundamentos describieron la paralización casi total de los establecimientos de Clason, Lehmann y Suardi y el cierre de depósitos en Rosario, Boulogne y Cipolletti.
También recogieron reclamos por salarios, aguinaldos y aportes, además de incumplimientos con tamberos y proveedores.
El documento señaló que en septiembre de 2025 se había promovido un esquema de elaboración a fasón con empresas cordobesas para sostener la actividad.
El desequilibrio condiciona la recuperación
La situación patrimonial descripta en ese pedido de informes parlamentario explica el marco en el que se discute el futuro industrial de la empresa.
Según informó iProfesional sobre los antecedentes de la presentación, al 30 de junio Verónica registraba activos por $109.234 millones frente a pasivos por $118.496 millones, lo cual arroja un patrimonio neto negativo de $9.262 millones.
La misma información consignaba que la dotación se había reducido desde más de 700 empleados hasta 362, en distintas etapas de la crisis.
En ese momento, la conducción de la empresa atribuyó sus dificultades a la caída del consumo, el aumento de los costos fijos, el encarecimiento del crédito y la falta de capital de trabajo para adquirir leche cruda.
Por lo tanto, la recuperación productiva y la negociación del pasivo transcurren dentro del marco concursal y con la obligación de que cualquier acuerdo industrial deba ser evaluado mientras se determina qué obligaciones serán reconocidas y bajo qué propuesta buscará reorganizarlas la compañía.