Paradoja: la Argentina pasó del combustible barato a tener una de las naftas más caras

Es en comparación con los valores que hoy se barajan en la región. La situación en Chile, Uruguay y Estados Unidos, y el increí­ble caso venezolano
Paradoja: la Argentina pasó del combustible barato a tener una de las naftas más caras

El clima de inestabilidad que se evidencia en los principales motores de la economí­a mundial alteró el orden de variables que, hasta hace pocos meses, parecí­an inamovibles.

Una muestra de esta realidad cambiante se observa en la cotización de los combustibles, que hasta julio mostraba a la Argentina como uno de los territorios más baratos de la región para llenar el tanque, y ahora coloca al paí­s entre los más caros del continente.

Son dos las razones que explican este cambio de posición en el ranking: en primer lugar, el estrepitoso derrumbe en el precio internacional del crudo, que llegó a rozar los u$s150 por barril (julio 2008) y ahora su cotización se ubica cerca de un tercio de ese valor.

En segundo término, el tipo de acuerdo fijado entre el Gobierno y las petroleras, por el que se estableció un "precio techo" de u$s42 (cifra que reciben las compañí­as por cada barril exportado) mientras que el Estado se queda con la diferencia (si es que el oro negro cotiza por encima de ese nivel).

Las caracterí­sticas de este tipo de acuerdo hacen que el precio del litro, en el mercado local, no se mueva al compás del contexto externo, algo que sí­ ocurre en naciones como Brasil, Chile, Uruguay y Estados Unidos que, de un modo u otro, mantienen una polí­tica de precios que está sujeta a las oscilaciones del mercado.

En el plano interno esto no sucede, y el ingreso tope de u$s42 por barril hace que los precios del litro se mantengan inmunes a la baja, como ocurre actualmente. El corset resulta positivo cuando el valor internacional está por encima de ese escalón, pero deviene en negativo si la relación se hace inversa: fuera de la Argentina la nafta se abarata mientras que en el mercado local los valores no caen.

Así­, mientras que a nivel doméstico el litro de nafta súper de 95 octanos cuesta en promedio $3,10 (tomando valores del interior del paí­s como referencia), el mismo producto se cotiza –en valores argentinos– a $2,381 en Chile (u$s0,691) y también se mantiene por encima de los $3 en Uruguay.

La nafta de 97 octanos marca otra diferencia. A nivel local, y tomando como referencia los valores de YPF, el producto Fangio XXI cuesta en la provincia de Buenos Aires $3,626 el litro. En Chile, un combustible similar alcanza los $2,550 (u$s0,738), y en Uruguay merodea los $4.

¿Qué sucede con Brasil? En ese paí­s el litro vale $3,66 (2,5250 reales) en la zona de Rí­o de Janeiro. Pero desciende en áreas como Belo Horizonte, donde alcanza los $3,294 (2,30 reales).

Las asimetrí­as cobran mayor relevancia si se establece una comparación entre los valores de la nafta argentina y los combustibles que se comercializan en los Estados Unidos.

En la nación norteamericana, aterrizaje del crudo mediante, el galón (3,8 litros) ahora vale u$s2,30. La marca establece, de esta forma, un parámetro de –en moneda argentina– $2,10 el litro.

El extremo de la diferencia se da en Venezuela, donde la nafta cuesta desde hace 10 años entre 3 y 4 centavos de dólar (poco más de 10 centavos argentinos). En la tierra de Hugo Chávez una botella de agua cuesta 25 veces más que un litro de combustible.