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Servicio de mesa: se cobra más que una gaseosa y hay quejas por comercios que no respetan normativa

Servicio de mesa: se cobra más que una gaseosa y hay quejas por comercios que no respetan normativa

Los locales gastronómicos están obligados a brindar una serie de "extras" a sus clientes para cobrar el recargo. Pero varios comercios no respetan la norma

Por Guadalupe Piñeiro Michel
11.01.2014 06.00hs Marketing

En los últimos meses, muchos argentinos se sorprendieron gratamente cuando al solicitar la cuenta, luego de un almuerzo o una cena, no se incluía en ella al clásico "servicio de mesa".

Este recargo suele variar dependiendo del local gastronómico ya que no tiene un valor predeterminado.

En este escenario, no son pocos los casos de quejas de clientes ante distintas entidades de defensa al consumidor porque el importe cobrado llegaba a superar el precio de una bebida o porque no estaba a la vista -en el menú- una leyenda que indicara que se iba a tener que pagar, por lo que los comensales terminaban enterándose de ello a la hora de abonar el ticket.

Y en varias oportunidades las personas se plantean: ¿a cambio de qué se debe pagar? ¿Por la panera, por sentarse a la mesa y ser atendido, por todo ello o algo más? Incluso, hay quienes se preguntan si este concepto sustituye, de alguna manera, a la propina.

Entre dudas y quejas, lo cierto es que el poco amigable "servicio de mesa" ahora está sujeto a determinadas reglas. Al menos, en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires.

En consecuencia, el hecho de que varios establecimientos hayan retirado de las cuentas este concepto no es simplemente por gentileza o para atraer a más clientes sino que, en muchos casos, responde a que dichos negocios no ofrecen una "contraprestación" para poder incluir en la cuenta dicho recargo. Y estas pautas surgen expresamente de una ley.

Así las cosas, pese a ello, expertos consultados por iProfesional aseguran que hay locales que aun sin ajustarse debidamente a esas normas igualmente lo cobran porque "si pasa, pasa".

En la actualidad, señala Fernando Blanco Muiño, titular de la asociación Unión de Consumidores de la Argentina (UCA), puede llegar a encarecerse la factura por un importe por persona que "supera en muchos casos los $20".

Es por ello que el consultor remarca que "en el menú tiene que estar establecido si se cobra este servicio o no, invocando el número de ley que lo reglamenta".

"Frecuentemente recibimos quejas por este tema", comenta a este medio Claudia Collado, titular de la entidad Acción del Consumidor (ADELCO). Y esto es así tanto por el elevado importe correspondiente a este concepto como por el tipo de servicio brindado.

Lo que se puede reclamar
La Ley que reglamenta el cobro del servicio de mesa en Capital Federal es la N°4407. Fue impulsada por el diputado Claudio Presman, junto con su compañero de la UCR, Rubén Campos.

En diálogo con iProfesional, el congresista comenta que entre los motivos que lo llevaron a pensar la propuesta se encuentra el hecho de que, "a veces, uno va a comer con su familia o con amigos y termina pagando mucho". La iniciativa fue aprobada este año.

"Buscamos que ofrezcan un adicional y que uno no abone este importe solamente por el pan", dice y agrega que "más de $10 por una panera es mucha plata".

Es por eso que resulta esencial saber, a la hora de sentarse a la mesa, qué cuestiones los consumidores están en su derecho de exigir si es que abonan ese "extra".

De acuerdo con lo reglamentado en el artículo 2° de la norma, para poder cobrarlo, los establecimientos gastronómicos están obligados a brindar:

Al menos 250 centímetros cúbicos de agua apta para el consumo, por mesa.
• Un producto de panera apto para celíacos o libre de gluten, de acuerdo a la definición del Art. 2° de la Ley 3.373.
Sal modificada, libre de sodio como opción a la sal tradicional.
Pan tradicional y/o dietético a elección del cliente.

La misma norma en su artículo 3° señala, además, que los comercios deben "ofrecer como mínimo la opción de un plato apto para celíacos, de consumo seguro, manipulado exclusivamente con utensilios que no tengan contacto con alimentos con TACC".

En caso de que el local gastronómico pretenda cobrar el recargo sin cumplimentar dichas exigencias, los clientes tendrán derecho a reclamar.

Para hacerlo, dice Collado, "se puede realizar la gestión a través de las asociaciones de defensa al consumidor, o bien, por medio de cualquier Centro de Gestión y Participación (CGP)" de la ciudad de Buenos Aires.

En el interior del país, la presidenta de ADELCO explica que la situación depende de cada provincia en particular. Es así que, indica, "sólo en algunas de ellas se cobra por este servicio y no en la totalidad de la Argentina".

Menores de 12 no pagan
Un aspecto que la mencionada norma también reglamentó es cuál es la edad a partir de la cual se debe abonar por este servicio.

En este sentido, en el artículo 5°, la normativa dice explícitamente que se prohíbe "el cobro de servicio de mesa o equivalente a menores de 12 años de edad".

Allí, se hace referencia a otra de las maneras con las que algunos restaurantes mencionan este recargo: el "cubierto".

Disputa en el sector
La reglamentación de los requisitos generó un debate en el seno del sector gastronómico y las opiniones sobre este tema hoy son divididas.

"Es una situación complicada", admite Fabián Castillo desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

Y explica que "actualmente, algunos están cobrando y otros no. Eso depende de las necesidades y la situación particular de cada restaurante".

En medio de la discusión, quienes sostienen cada postura tienen sus argumentos.

Es así que aquellos que optan por seguir incluyendo este "extra" prefieren afrontar los costos que exige respetar la nueva normativa.

Por ejemplo, la cadena de restaurantes La Parolaccia incluye en la cuenta un servicio de mesa de $22 y cumple con los requisitos legales para hacerlo.

Al ser consultados por este medio sobre si cuentan con comida apta para celíacos, responden que sí y describen una serie de opciones del menú.

Pero, en la vereda opuesta, están aquellos que prefirieron resignar este recargo. Es el caso de Kansas, que no cobra este "extra" en sus locales.

La razón que dan los expertos sobre por qué algunos dejar de incluirlo en el ticket radica en que cumplir con la norma les representa un fuerte encarecimiento en los costos.

Al respecto, Castillo explica que "los productos para celíacos, por lo general, son más caros e implican un incremento en el gasto de los comerciantes".

En tanto, quienes ejerzan su derecho de solicitar el agua que les corresponde por mesa -conforme lo indica la normativa porteña- podrían llegar a comprar menos bebidas, lo que incide en los números de los restaurantes.

Según Collado "en Europa, por ejemplo, se cumple con el ofrecimiento de agua pero acá prefieren no vender una bebida menos".

Y Castillo apunta, en la misma línea, que "en EE.UU. y en algunos otros países dan el agua sin ningún tipo de costo".

Luz verde para el recargo
Así como este año en la Ciudad de Buenos Aires hubo un gran avance en materia legislativa en relación con el cuestionado "servicio de mesa", quienes reciben los reclamos de los consumidores aseguran que aún falta un largo camino por recorrer y que todavía no está todo el trabajo hecho.

En este sentido, ponen la lupa sobre dos aspectos aún no resueltos. Puntualmente:

• La falta de control en los locales, para corroborar el cumplimiento de la Ley.
Ocurre que, si bien está la normativa, "en la práctica no hay inspectores de la ciudad que verifiquen si realmente se pone en marcha", dice Blanco Muiño.

• La desinformación de los consumidores que, en muchos casos, no están al tanto de lo que están en derecho de reclamar si se les cobra por este servicio.

Sobre este punto, el consultor explica que "no hay suficiente difusión sobre el tema y, por eso, varias personas no saben ni siquiera que existe la ley ni qué alcance tiene".

Hecha la ley, hecha la trampa
Otra de las cuestiones que a los ojos de los expertos en consumo resulta evidente es que, a pesar de la existencia de la nueva norma, algunos comerciantes encontraron la manera de no perder esa ganancia, "disfrazándola" al interior del menú.

Es así que las "avivadas criollas" también tienen lugar entre aquellos que retiraron este "extra" de sus tickets.

Según apunta Collado, "es posible que algunos los trasladen al precio y los comensales no se den cuenta".

Y, en el mismo sentido, Blanco Muiño advierte: "Hay quienes dejan de cobrar el servicio de mesa e inmediatamente aumentan el café o las bebidas. De esta manera, no pierden nunca".

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