Estado y empresas pueden ofrecer soluciones a la falta de cobertura celular

Estado y empresas pueden ofrecer soluciones a la falta de cobertura celular
Las redes de telefonía móvil están saturadas y la situación empeora, por lo que el Gobierno nacional llamó a licitación. ¿Qué puede pasar con las antenas?
Por Esteban Russell - consultor legal en Regulación de Telecomunicaciones
30.05.2014 08.30hs Legales

Las llamadas se cortan y los mensajes no llegan porque estamos en un escenario de congestión de redes: hay más tráfico que el que las redes pueden soportar. ¿Cómo se llegó a esta situación? Claramente no se trata de un problema que aparece de modo imprevisto, ni tampoco sucede de golpe y porrazo, la relación entre tráfico y redes va empeorando poco a poco, se va notando paulatinamente, hasta que los cortes son muy frecuentes, y hasta que se llega a los cortes masivos de varias horas, como viene sucediendo últimamente. En esta situación, se sale de la misma forma en que se llegó: de a poco. 

Los motivos son tres: inversiones, espectro y antenas. Las primeras son reclamadas desde el Gobierno Nacional. Importantes porciones de espectro serán licitadas en pocos meses, según anunció la Secretaría de Comunicaciones. 

Pero el factor antenas no es menos relevante -aunque sea menos visible- ya que involucra a los cientos de municipios a lo largo y ancho del país. Este tema debe ser abordado tanto desde la regulación como desde la tecnología y el sentido común.

En Argentina, al ser un país federal, son los municipios los que autorizan la instalación de antenas. Por lo tanto, la Nación no puede tomar decisiones sobre este asunto. Puede proponer, pedir, llamar, pero no autorizar. Entonces, si hay municipios restrictivos, las operadoras puede ver complicada la instalación de nuevas redes.

Acá es importante que los municipios comprendan la importancia de las antenas para dar servicio a la comunidad. Y éstas deben instalarse allí donde está la gente, no lejos de ésta.

El problema no es único de Argentina. En Brasil hay un proyecto de ley de antenas que prevé que si el municipio no contesta el pedido de permiso en sesenta días, se considera que ha sido otorgado

Otra idea es el compartimiento de infraestructuras, algo que las empresas están haciendo parcialmente. Esto es importante no sólo porque si las empresas comparten torres generan mayor eficiencia en la cobertura de red, sino también porque se requieren entonces de menos sitios para la instalación de antenas.

Para incentivar esta práctica, la Comisión Nacional de Comunicaciones podría otorgarles algún descuento en la Tasa de Control o en la Tasa del Espectro. También el descuento podría venir por las tasas que cobran los municipios. Si esto no es suficiente, puede hacerse como en el proyecto de ley de antenas brasilero mencionado, en el que la compartición es obligatoria. 

También las empresas deben hacer su aporte. Uno estético y que tiene que ver con la mimetización de antenas. Normalmente se instalan armatostes antiestéticos que bajan el valor de las casas vecinas y las hacen más omnipresentes. Hay que pensar en estructuras amigables, más bajas, menos invasivas, con instalaciones que tienen forma de árboles, luminarias, chimeneas, etcétera. Esto disminuye el impacto ambiental y por tanto el rechazo social de las nuevas antenas, lo que reduce la oposición de las autoridades municipales.  Pero esto requiere de mayor densidad de antenas para que puedan ser más pequeñas.

Una forma de lograrlo, y particularmente en los municipios más restrictivos y en las zonas más pobladas, es que las compañías instalen microceldas o picoceldas, que al no ser obras civiles no necesitan autorización municipal.

Esto modifica el modo de actuar de las empresas, que están acostumbradas a colocar picoceldas en el subte, oficinas grandes y otros lugares, pero no tanto en la vía pública. En la calle colocan mayoritariamente antenas grandes, alquilando azoteas, y pidiendo permiso a los municipios, ya que se trata de obras civiles.

Pero en las calles más concurridas, nada impide que alquilen una porción de un balcón o del frente de una casa, sin pedir ningún permiso al municipio. Puede implicar más trabajo en la administración de alquileres – más cantidad de pagos más pequeños – pero es una forma concreta de solucionar el problema del servicio. 

Como puede deducirse, son varias las acciones a encarar para solucionar el déficit de antenas. Sólo hace falta agregar mayores dosis de voluntad.