Los "pesos queman" en los bolsillos y la clase media necesita cada vez más dinero para llegar a fin de mes

Una familia tipo necesita un 40% más que hace un año para enfrentar sus compromisos. ¿Cuánto necesita un grupo familiar en Capital?
23/10/2014 - 09:00hs
Los "pesos queman" en los bolsillos y la clase media necesita cada vez más dinero para llegar a fin de mes

Una familia tipo porteña, que además alquila la vivienda donde vive, necesitó en septiembre $11.674 para llegar a fin de mes. El monto es un 37% superior a lo que precisaba en setiembre del año pasado.

El dato surge del relevamiento mensual de la Canasta de Consumos de la Ciudad de Buenos Aires que realiza el instituto porteño de estadísticas.

El incremento de la canasta es una buena aproximación a la inflación real, esa que el INDEC manipula, aún luego de la elaboración del IPCnu.

Las últimas comparaciones entre el indicador nacional y el de la Ciudad señalan que en lo que va del año el INDEC oculta cerca de 10 puntos de inflación.

La canasta porteña se compone de distintas sub-canastas. La alimentaria alcanzó un valor de $4.202 (35% más que un año atrás). La que contempla los gastos de vivienda (alquiler, expensas, servicios públicos, comunicaciones y transporte), alcanzó los 3.774 pesos.

Luego se suman los gastos en educación, artículos de limpieza, esparcimiento y bienes y servicios de cuidado personal, que suman otros $2.017 y finalmente se contemplan los gastos en indumentaria, salud, equipamiento de vivienda, que llegan a los 1.681 pesos. La suma de esas canastas da un valor total de $11.674, equivalentes a $389 por día.

Los valores de estas canastas dan una idea del incremento del costo de vida en la ciudad de Buenos Aires.

La Dirección de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires arma distintas canastas según el tipo de hogar.

Las características y los valores para setiembre pasado son los siguientes:

  • Matrimonio con dos hijos y propietarios de la vivienda: $9.451.
  • Matrimonio de adultos mayores, ambos inactivos y propietarios: $4.749.
  • Hogar unipersonal de un varón de 25 años, activo y propietario: $3.180.
  • Matrimonio de dos adultos activos, sin hijos y propietarios: $5.345.
  • Matrimonio de dos adultos activos, sin hijos e inquilinos:$7.183.
  • Matrimonio de dos adultos, activos, con dos hijos e inquilinos: $11.674.

Esas canastas se diseñaron con "el método de las necesidades básicas generalmente utilizado para estimar las líneas de pobreza" y "siguiendo el criterio de que a igual contribución nutricional se escogió el producto de menor costo".

La plata quema en los bolsillosEl gran interrogante de estos tiempos es: ¿Por qué los precios suben pese a que los comercios venden menos y la recesión no da tregua?

Es un tema que preocupa a analistas y empresarios, porque va en contra de la tendencia habitual: cuando la economía se enfría, el "consuelo" suele ser una moderación del impulso inflacionario.

¿Cómo se explica, entonces, que pese a esta contracción los precios reaccionen al alza? Para los expertos, esto es una clara señal de que se está dando uno de los fenómenos más temidos: la caída en la demanda de dinero.

Es la expresión que usan los economistas para designar el momento en el cual el público pierde la confianza en la moneda local y entonces trata de sacársela de encima lo antes posible, ante el temor de una rápida pérdida de poder adquisitivo.

"Hay, en términos reales, menos pesos que el año pasado. Pero el problema es que ahora circulan mucho más rápido y ese factor resulta suficiente para seguir presionando sobre los precios y el dólar", apunta el consultor Federico Muñoz.

¿Cuánto cayó esa demanda de dinero? Según cálculos del Estudio Broda, esa caída viene siendo de entre el 10% y 15% en lo que va del año, con una inflación proyectada del 42% para 2014.

Desde la consultora Economía&Regiones, el analista Diego Giacomini advierte: "La caída en la demanda de dinero es la principal causa de que se sostenga la inflación y genera altos riesgos de que espiralice".

Lo que viene, lo que viene

De cara a los próximos meses, la perspectiva no luce alentadora. Se espera que el mercado se inunde de pesos, con una maquinita de emitir que imprimirá no menos de $100.000 millones en lo que resta del año.

tres alternativas para una base de monetaria que crecerá cerca un 20%:

1. Demanda de dinero cae 15%: la inflación ascendería al 45% anual.2. Demanda de dinero baja 20%: la inflación treparía al 54% anual.3. Demanda de dinero cae 25%: la inflación subiría al 64% anual.

Claro que no todo está perdido para el bolsillo de los argentinos: si el Banco Central en vez de emitir consigue hacer una colocación de deuda para "bancar" el gasto, la inflación podría estacionarse en un 42% anual, calculan desde el Estudio Broda.

Fin del modelo pro-inflacionario

Esta tendencia a "huir del peso" es lo que explica el porqué los precios continúan hacia arriba -y a velocidades crecientes- pese a que los comercios vendan menos y a que haya caído el nivel de compras.

Lo que están planteando los economistas, en definitiva, es que ese mismo combustible que durante años fogoneó la demanda interna -y, por lo tanto, favoreció al consumo y al empleo- ya dejó de surtir efecto y hasta está jugando en contra.

En los buenos tiempos del modelo K, se generaba el fenómeno que algunos bautizaron como de "reactinflación", que consistía en poner todos los incentivos para que los argentinos vuelquen sus pesos a comprar.

Con alta inflación y bajas tasas de interés, las personas preferían no mantener sus ahorros en el banco y los transformaban en mercaderías.

Incluso, hasta se había instalado la idea de que era un buen "negocio" adelantar consumos.

La suba constante de precios se combinaba con la expansión del crédito, posibilitando el fenómeno de la "licuación de cuotas".

Ahora todo indica que se llegó al final de esa etapa de "tolerancia social" a la constante alza en los precios.

"La devaluación de enero y las turbulencias financieras del verano han provocado un quiebre en el comportamiento del público, que ha tomado mayor conciencia de la virulencia del proceso de subas de precios", argumenta Muñoz.

El dólar, factor clave

Un factor clave para los pronósticos inflacionarios es la actitud que tome el Ejecutivo respecto del tipo de cambio.

Apenas Alejandro Vanoli asumió en el Banco Central, prometió que el dólar se iba a quedar quieto.

Pero lo cierto es que el mercado no cree que pueda mantener por mucho tiempo al billete verde en la cotización actual mientras que el resto de los precios suben al 40% anual.

Sin embargo, ajustar el tipo de cambio -si no se corrige previamente el déficit del Estado y se modera la inflación- no traería mayores beneficios.

Por el contrario, hay sobrados temores de que se pueda agudizar una aceleración de la inflación.

"Hay razones fundadas para temer que, con un nuevo ajuste de la divisa estadounidense, la reacción de las variables nominales será la de una aceleración abrupta", argumenta Muñoz.

En igual sentido opina Fausto Spotorno, del Estudio Ferreres: "Si llegara a ocurrir una devaluación como la de principios de año, entonces el alza de precios será más fuerte".

¿Por qué antes sí y ahora no?Años atrás el Gobierno se jactaba de inyectar pesos a la economía cuando las cosas pintaban mal y con esto lograba una reactivación. Pero lo cierto es que ahora esto ya no resulta.

¿Por qué? Porque en períodos previos, las "cajas" estaban todavía a su disposición, de manera que el Ejecutivo podía expandir el gasto público sin que ello implicara caer en una dependencia absoluta del Banco Central ni "matar" al sector privado.

Hoy, en cambio, no hay forma de incrementar ese gasto sin que esto implique acelerar el ritmo de la "maquinita" de emitir.

Los economistas advierten que ahí es donde está el drama del "modelo contracíclico": la culpa es de la propia política. Cristina defendió el incremento del gasto de 44% en el primer semestre, como elemento reactivante de la economía.

Pero el remedio de inyectar más pesos, ahora, no hace más que empeorar la enfermedad.