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Con dólar fijo, "seguro de cambio" y el canje de la deuda, Kicillof completa su proceso de "cavallización"

Con dólar fijo, "seguro de cambio" y el canje de la deuda, Kicillof completa su proceso de "cavallización"
El ministro de Economía se juega en estas horas la consecución de dólares frescos que le permitan su gran objetivo: consolidar la estabilidad financiera
Por Fernando Gutierrez
11.12.2014 10.15hs Economía

"Nosotros no tenemos metas de inflación, tenemos metas de crecimiento", se jactaba Cristina Kirchner al asumir su segundo mandato presidencial, como forma de marcar lo que ella percibía como la esencia del "modelo".

Tres años después, haría bien en no recordar aquella frase en su festejo de aniversario: todas las acciones de su ministro de Economía, Axel Kicillof, dejan en claro que si hay algo sobre lo que el Gobierno no se fija metas prioritarias es, justamente, en el crecimiento.

La estimación de los principales economistas -según el promedio de la encuesta que difunde LatinFocus- es que el año termine con una caída superior al 2% del PBI y que durante 2015 la tónica siga siendo recesiva.

El brusco "cierre de la canilla" de dólares que reclaman los industriales para comprar insumos deja en claro que el "modelo" ha decidido pasar la producción a un segundo plano.

Y la nueva consigna parece ser la de fijar "metas de reservas en el Banco Central, de manera de sostener al dólar lo más estable posible".

Como conductor de esta política, Kicillof ha decidido una batería de medidas -si se estuviera en los años '80, se llamaría "un paquete"- que, en conjunto, dan señales al mercado sobre cuáles son las prioridades y el rumbo.

La última medida -el ofrecimiento del canje de corto plazo, del Boden 2015, por otro de largo plazo, el Bonar 2024- vino a derribar el último tabú del kirchnerismo: el del "desendeudamiento" como cuestión irrenunciable de principios.

En definitiva, lo que percibe el mercado es que esta movida consolida la estrategia de "patear" pagos hacia adelante, recurriendo al trillado camino de emitir deuda que pagará la administración futura o que incrementará el déficit "para-fiscal" del Banco Central.

"No quiere poner los dólares ahora para pagar el Boden 2015 sino sólo mandar la señal de que los va a pagar", indicó el economista Nicolás Dujovne.

Y acaso por primera vez hay una mayoría de economistas críticos que califican la iniciativa como sensata, en la medida en que mejora el perfil de deuda y suaviza la presión sobre las reservas del Banco Central.

"El ‘desendeudamiento' implicaba pagar con emisión o con reservas los compromisos, violando una sabia máxima de Pellegrini que se practica en todas las latitudes: las deudas se pagan con deudas", apunta Lucas Llach, de la universidad Di Tella.

Canje de deuda, dólar fijo y recesión
Puede parecer extraño a primera vista, pero lo que los analistas están comentando con insistencia en estos días es un parecido cada vez mayor entre las políticas de Kicillof y las de... Domingo Cavallo.

La comparación como el economista más emblemático de los años '90 siempre es irritante para el kirchnerismo, que proclama llevar a cabo una política diametralmente opuesta. Sin embargo, a medida que avanza la actual gestión, los parecidos se hacen inocultables.

"Yo percibo que estamos viviendo una situación muy parecida a la convertibilidad de Cavallo: para mantener la estabilidad del dólar se recurre al endeudamiento externo", argumenta Mario Brodersohn.

"La divisa estadounidense hace de ancla inflacionaria ante la imposibilidad de bajar el déficit fiscal", completa.

En la misma línea, el consultor Salvador Di Stefano afirma: "Kicillof declama el desendeudamiento pero, por detrás, paga todo lo que aparece y aplica un plan económico sumamente ortodoxo, recurriendo a endeudamiento para financiar el déficit del Gobierno".

A la hora de marcar otras semejanzas, lo que los analistas destacan es el gusto por tener un billete verde controlado, casi en términos de una tasa fija.

"La estrategia de Kicillof es clara: se aferra al dólar quieto, aun a costa de agudizar el atraso cambiario, para evitar volver a exponerse al mal trance que vivió en enero", señala el consultor Federico Muñoz.

El analista cree que la política cambiara actual no es sostenible, si bien admite que el ministro podría conseguir postergar la aparición de una crisis en lo económico para cuando él y Cristina no estén en la Casa Rosada.

En tanto, un informe de la consultora Economía & Regiones observa que "todas las energías del Gobierno estarán aplicadas a lograr que las reservas caigan lo menos posible, a conseguir el tipo de cambio nominal permanezca lo más fijo que se pueda y a que la inflación baje algo o que aumente lo mínimo posible".

En definitiva, apunta que para Kicillof "el nivel de actividad importa menos que las reservas, el dólar y la inflación en 2015".

También Dujovne observa cómo "el Gobierno está mostrando una enorme preferencia por fijar el tipo de cambio, aun al costo de matar las importaciones y el nivel de actividad".

Y destaca que, en aras de lograr esa estabilidad económica, el ministro está exacerbando el endeudamiento: "Este es el año en el que el consolidado Banco Central y el Tesoro han emitido más deuda en la última década. La Argentina ha colocado más de 20.000 millones de dólares", expresa.

Canje de deuda para poder seguir gastando y mantener el dólar estable; supeditar el crecimiento a la estabilidad cambiaria... las coincidencias con Cavallo no terminan allí.

Porque incluyen, por ejemplo, la tendencia a forzar a los inversores institucionales a comprar los nuevos bonos si el mercado no está demasiado entusiasmado.

Así, en su momento Cavallo le dio la primera gran herida al sistema de jubilación privada, y ahora el mercado percibe que Kicillof presiona a los bancos y está dispuesto a utilizar la "caja" de la Anses.

"Un inversor tampoco tiene mucho incentivo a entrar al canje por el Bonar 2014, ya que tampoco se le paga ningún ‘premio' por hacerlo. En este marco, se puede presumir que habrá un canje de deuda que, si bien será voluntario, tendrá probablemente ciertos rasgos compulsivos", observa Economía & Regiones.

Más coincidencias: así como Cavallo dependía de la asistencia permanente del FMI para poder mostrar un nivel de reservas aceptable e infundir confianza en el sostenimiento de su plan, Kicillof también tiene su banquero de última instancia.

Claro que el contexto histórico es diferente y hoy el FMI no es una opción posible ni deseable para el Gobierno. En cambio, aparece la providencial ayuda del gobierno chino, que permitió de un plumazo incrementar las reservas en u$s1.300 millones, con posibilidad de otro tramo del "swap" en los próximos meses.

Naturalmente, ni los "dólares chinos" ni la emisión de Bonar serán gratuitos: de la misma manera que en 2001 Cavallo convalidaba el pago de tasas que representaban el riesgo país más alto del mundo, hoy Kicillof también paga intereses que duplican las de los países vecinos.

Pero acaso el parecido más difícil de asimilar para el propio kirchnerismo sea el del "seguro de cambio" que el ministro les ofreció a los bancos y a los productores de soja.

Los bonos "dólar linked" son una admisión tácita de que el mercado no confía en la capacidad del Gobierno para sostener la estabilidad del peso y que, en consecuencia, la única manera de que estén dispuestos a recibir la moneda nacional será la garantía estatal de que ese dinero será convertible al valor del dólar.

La iniciativa de Kicillof -que el Gobierno intenta justificar con el argumento de que incentiva a que los sojeros liquiden sus cosechas- remite a dos "hitos cavallistas": el primero, el seguro de cambio que convirtió a pesos la deuda de grandes empresas luego de una devaluación en 1982. El segundo, la introducción de la convertibilidad, en 1991.

Obsesión común: el dólar
Esta preferencia de Kicillof por ofrecer al dólar como respaldo de valor ya había sido insinuada en el fracasado plan Cedin, del cual el ministro fue co-autor junto a Guillermo Moreno.

En aquella oportunidad, lo que en definitiva se admitía era que se había perdido la "batalla cultural por la pesificación" y que no habría forma de reactivar el mercado inmobiliario si no se ofrecía un papel cuyo respaldo fuera un dólar depositado en el Banco Central.

Lo cierto es que, desde que emergió a la vida política como viceministro, Kicillof ha dejado bien en claro que no comparte en absoluto el "culto" al "dólar competitivo" que había caracterizado la primera etapa del kirchnerismo, esa en la cual la economía crecía a tasas chinas.

Por el contrario: el funcionario fue quien marcó el punto de inflexión al argumentar que el dólar barato era un instrumento idóneo para industrializar al país.

Varias veces, tanto en el Congreso como en otros foros, Kicillof desestimó de plano la posibilidad de que el país tuviera que recuperar competitividad atenuando el nivel de atraso cambiario. Cualquier devaluación sería, desde su punto de vista, la puerta a una recesión.

Idéntico argumento repetía Cavallo en los 90 cuando se le echaba en cara el desmesurado aumento de las importaciones y las crecientes dificultades de las empresas argentinas para exportar. Las importaciones aumentaban, sostenía el entonces titular del Palacio de Hacienda, porque las empresas compraban maquinaria

Kicillof, a pesar de su esfuerzo retórico, no puede ocultar que con su dólar barato aumentó cuatro veces más la compra de autos que la de maquinaria.

Ironías de la Argentina, Kicillof y Cavallo se muestran igualmente críticos sobre la devaluación de 2002, a la que califican como un mega ajuste, y un intento de reactivar la economía sobre la base de una pauperización del salario.

Sintonía
¿Aprueba Cavallo las medidas que está tomando Kicillof en este momento? Todavía no se ha expresado públicamente al respecto.

Pero hubo momentos en los cuales Cavallo elogió a Kicillof y hasta pareció percibir en el ministro algunas cualidades que él mismo tenía en sus comienzos

"Parece tener ideas y saber exponerlas. Yo no coincido con ellas, pero es la primera vez que uno ve que explican qué es lo que entienden que pasa en el país", dijo el ex funcionario cuando Kicillof saltó a la notoriedad durante el debate por YPF.

En aquel momento, había hecho una predicción que hoy parece cerca de cumplirse: que Kicillof "evolucionaría" hasta coincidir con sus posturas.

No en vano le dedicó esta frase: "Kicillof me hacer acordar a Vargas Llosa. Cuando yo era estudiante en los 60, Vargas Llosa era un convencido marxista, vamos a ver cómo piensa Kicillof dentro de 10 o 15 años".

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