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Las 10 razones que hacen que los nuevos talentos prefieran trabajar en las start-up

Para José Abuchaem, cofundador y CMO de Tienda Nube, sumarse a una nueva compañía tiene mucho de emprender, es un buen entrenamiento y no sigue uan rutina

15.07.2016 12.22hs Management

Generalmente la vida en un startup está asociada a conceptos como "horarios flexibles", "la mesa de ping-pong" o "una oficina más relajada".

Pero estos son aspectos que no reflejan lo que realmente sucede, ni se acercan al espíritu que se respira en un ámbito donde se inicia un emprendimiento.

Si bien no existe una definición única de startup, se la puede considerar como una compañía nueva que tiene un alto potencial de crecimiento a un ritmo muy acelerado y que, además, sostiene una misión ambiciosa para resolver algún problema o necesidad que impacta a muchas personas y organizaciones.

El fenómeno de las compañías modernas trae un cambio de paradigma con respecto a diversos aspectos tradicionales del lugar de trabajo.

Por ejemplo, Google se hizo mundialmente conocido como un buen lugar para trabajar por los innovadores cambios que generó en el ambiente laboral: flexibilidad horaria, un entorno que empodera la imaginación, comedores libres, oficinas dinámicas, etc.

Pero el "gigante de Internet" representa además un modelo de éxito de negocios y el liderazgo en materia de innovación.

Entonces ¿cuál es la motivación para formar parte de una startup? ¿por qué los jóvenes se inclinan al desafío de ingresar en ellas?

Un reciente estudio global de la consultora de talento Randstad, indica que los chicos se preocupan más por obtener un buen entrenamiento, por el contenido del trabajo que realizan, y por la oportunidad de crecimiento profesional. 

Por su parte, José Abuchaem, cofundador y CMO de Tienda Nube, resume las respuestas a este fenómeno en 10 claves:

1- Adiós a la estabilidad y la rutina
Ingresar al mundo startup supone cambiar de actividades en el día a día, ser parte de cambios constantes en la organización de los equipos de trabajo. También tener que probar, errar y mejorar constantemente, teniendo la sensación de que la casa está siempre desordenada o que es un caos.

Una startup necesita la agilidad para itinerar constantemente; si no, muere. Por eso no es un campo apto para quienes desean previsibilidad y una agenda estable.

2- Evolución personal
En una startup no es posible hablar en términos de plan de carrera, sino de evolución y desafío personal. El aprendizaje es continúo, se basa en el hacer y la realidad cambiante hace que los retos se renueven a cada paso.

En definitiva, no hay techo para el crecimiento, todo depende de las propias acciones, resultados y expectativas.

3- ¿Horarios fijos?
En una startup desaparece la noción de "cumplir" un horario. Los plazos de trabajo, por supuesto tienen un orden pero están asociados a la actitud y a las capacidades.

Dentro de una startup todos son parte; cada día cuenta y puede hacer la diferencia entre el éxito y el fracaso.

4- El dinero no es todo
Por supuesto que existe un salario competitivo, pero pasa a tener otro orden de prioridad dentro de las aspiraciones.

5- "Perks" o beneficios
La dinámica de trabajo permite ofrecer ciertos beneficios o "perks" que las personas valoran mucho, como horarios flexibles, la posibilidad de trabajar desde casa o una oficina con un ambiente más relajado.

Las corporaciones, por su parte, ofrecen otro tipo de beneficios. Desde ya, que la valoración de estas cuestiones es subjetiva y acorde a los anhelos personales y profesionales de cada individuo.

6- Generar un impacto real
Una startup nace con la idea de resolver un problema o necesidad que muchas personas u organizaciones tienen. Esa termina siendo la misión de la compañía.

7- Nombre propio
Al formar parte de un equipo pequeño, de menos de 100 personas, lo que cada persona haga o deje de hacer hace la diferencia.

Bajo este contexto, todos tienen un nombre y apellido y un rol protagónico a desarrollar.

8- Emprender "in company"
Muchos de los que se suman a un startup lo hacen porque quieren emprender algún día o incluso ya lo hicieron.

Sumarse a un startup es emprender, porque el día a día exige llevar a cabo nuevos proyectos y pensar ideas para mejorar procesos, desarrollar un mejor producto, hacer más eficiente el servicio o llevar adelante cualquier otro desafío que la compañía tenga de cara al futuro.

Implica también innovar. Todas las compañías tienen recursos finitos para ejecutar y alcanzar su plan, pero en un startup es particularmente más notorio y por eso hay que pensar en ideas diferentes.

9- ¡Hay equipo!
En una compañía nueva se respira un aire de compromiso y entusiasmo. Al tratarse de equipos más pequeños la unión y la cohesión se dan naturalmente.

Se trabaja en un ambiente de superación continua en el que hay que dar el 110%. Y, bajo esta dinámica, todos aprenden de todos.

Esto hace que exista un sentido de pertenencia muy fuerte en la compañía. Todos sienten el compromiso porque es algo que se construye en conjunto.

10- Forjar la cultura
La cultura se forja en equipo. No resulta de una bajada vertical, sino que las acciones y costumbres del equipo y especialmente de los primeros integrantes marcan el rumbo del estilo de trabajo y los valores de la empresa.

Es una oportunidad espectacular para tomar un rol activo en el diseño del lugar donde uno pasa más de un tercio de su vida (o al menos de muchos años de tu vida).

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