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Economía

Dólar, tasa, inflación y el crecimiento de la economí­a: por qué el plan del Banco Central no convence al "ala polí­tica" del Gobierno

Inflación, dólar, tasas y crecimiento: por qué el plan del Banco Central no convence al "ala polí­tica"

Los funcionarios del equipo económico están nerviosos. Creen que si diciembre cierra con un elevado índice de precios, a raíz del alza de tarifas, el Banco Central seguirá manteniendo muy alto el costo del dinero. A esta altura, ya se teme por el repunte del PBI

Por Claudio Zlotnik
06.12.2017 11.00hs Economía

La inflación de diciembre se encamina a cerrar en torno del 2,5%, de acuerdo con las primeras estimaciones de las consultoras de la City.

Incluso, algunas deslizan que trepará unas décimas más, de modo tal que hasta podrí­a ubicarse en un rango similar al de los primeros meses de este año. 

Por cierto, el í­ndice de precios se está moviendo en un nivel que Federico Sturzenegger creyó que ya habí­a quedado atrás. Muy lejos está del tope del 1% que el propio banquero central habí­a prometido.

Es cierto que el recalentamiento inflacionario se produjo por decisiones ajenas a él. Las fuertes subas en las tarifas de luz, gas y las remarcaciones de combustibles fueron diagramadas entre los ministerios de Hacienda y Energí­a.

Aun así­, las miradas del "ala polí­tica" del Gobierno se enfocan en Sturzenegger. ¿Qué hará el funcionario frente a este escenario que, por donde se lo mire, agrava el incumplimiento de las metas inflacionarias

A juzgar por sus dichos, ahora tendrá un mayor incentivo a reforzar la "mano dura", ya que este verano se juega gran parte de la suerte en lo que hace al cumplimiento de la meta inflacionaria (y también su credibilidad en el mercado). 

Además, en marzo comenzarán las paritarias. Y Sturzenegger sabe que si se extiende el escepticismo sobre su plan para combatir el alza de precios, los sindicatos pedirán aumentos que se alejarán bastante de la pauta y echarán más leña a la inflación.

Hoy dí­a, la pregunta del millón es si el banquero central volverá a elevar la tasa de interés de referencia, que se ubica en el 28,75% anual. El último retoque, del 7 de noviembre pasado, fue decidido tras el alza de los combustibles.

Por lo pronto, las decisiones que viene tomando vienen generando un nerviosismo indisimulado en el "ala polí­tica" del Gobierno

La preocupación en Casa Rosada, y también del Palacio de Hacienda, es que si "Sturze" aplica la misma lógica que el mes pasado pondrá en peligro el crecimiento de la economí­a.

Ninguno de los funcionarios consultados por iProfesional quiere hablar de una posible recesión, pero la preocupación da vueltas por casi todos los despachos oficiales.

Duro de bajar
Las luces de alarma en esas oficinas están encendidas: la hipótesis refiere a que, en un contexto de restricción fiscal, sumarle un mayor "apriete monetario" significará un duro golpe para la actividad económica.

La clave de la pulseada tiene que ver con el doble objetivo que persigue el Gobierno: reducir el déficit y bajar la inflación de manera brusca.

Sobre el primer punto, Hacienda se enfoca en dos cuestiones: la quita gradual de subsidios a los servicios públicos y la poda en los gastos de jubilaciones y pensiones.

Los aumentos en las tarifas de luz y gas rigen desde diciembre y trepan hasta un 70%. Como si esto fuese poco, luego vendrán incrementos para el agua y el transporte público. 

De acuerdo con las estimaciones de las consultoras, los aumentos en la energí­a sumarán presión a la inflación de este mes. ¿Cuánto? Según Eco Go (Bein-Dal Poggetto), adicionarán 1,6 puntos. 

En este marco, para la firma Elypsis el IPC de diciembre se acercará a un impactante 2,4%.

Sturzenegger ya avisó de su negativa a desdoblar sus proyecciones inflacionarias. No quiere quitar los ajustes tarifarios de la meta para 2018, que mantiene en el 10% (más menos 2 puntos). 

"A mí­, (el Gobierno) me prometió que en mayo del año que viene se terminará la recomposición de los precios relativos", afirma el banquero central.

En otro orden, descarta una modificación de las metas, aunque hoy tenga nula credibilidad por parte del mercado. "Cambiarlas es como no tener ninguna", asegura. 

"Yo quiero dar una señal contundente del camino a seguir. La clave es que me crean que yo quiero, y además estoy dispuesto, a cumplirlas", subraya una y otra vez.

El temor al freno abrupto de la economí­a
Sturzenegger está convencido de que la única forma de bajar el í­ndice de precios es acercándose al cumplimiento de la meta que él se autoimpuso

A lo sumo, admite, se topa con un único inconveniente: desconocer el techo al que podrí­an llegar las tasas de interés. 

Así­ como van las cosas, de algo está seguro: la tendencia deberí­a ser al alza, como en los últimos meses. Y precisamente, sobre este punto es que cruje la relación con el ala polí­tica del Gobierno. 

Las cuentas que sacan a pocas cuadras de Reconquista 266 advierten sobre el efecto negativo de un nuevo apretón, en medio del ajuste de las cuentas públicas.

En dialogo con iProfesional, un integrante del gabinete económico afirma: "El incremento de las tarifas fue más fuerte de lo planeado. Se apuró la reducción de los subsidios para aprovechar el espaldarazo electoral".

Además, confí­a que con los cambios en el sistema previsional, el Gobierno ha seguido la misma lógica. 

En cuanto al recorte del gasto público, sostiene que se ha extendido a la ANSES, "que viene reduciendo, por ejemplo, los créditos subsidiados con la tarjeta Argenta".

"En igual sentido, se está trabajando en bancos públicos: desaparecieron las lí­neas productivas para las Pymes (subsidiadas). Y se elevaron los costos de los hipotecarios 10% en promedio", especifica el funcionario.

Para este integrante del gabinete económico, la conclusión es clara: "Si estamos en medio de un esfuerzo fiscal, que incluye créditos más caros, lo mejor serí­a posponer cualquier restricción monetaria adicional".

La lectura polí­tica inmediata es que el Gobierno "jugó" con el timing de las urnas: las designaciones de Javier González Fraga (de fuerte arraigo en la escuela keynesiana) en Banco Nación, y de Emilio Basavilbaso en ANSES tuvieron esa intención. 

Ambas entidades fueron procí­clicas, propiciando el crecimiento de la economí­a en la previa electoral. 

Sin embargo, el encarecimiento de los créditos da cuenta de que ese enfoque quedó suspendido hasta nuevo aviso.

Algo similar se observa en el rubro obras públicas que fue, sin dudas, uno de los pilares sobre los que se apoyó el rotundo triunfo de Cambiemos.

De acuerdo con datos de ASAP, vení­a creciendo a un impactante 51,6% interanual. Pero eso ocurrió hasta septiembre, ya que al mes siguiente a los comicios, el frenazo fue notorio: los fondos para obras en todo el paí­s apenas subieron 5% en comparación con octubre del año pasado.

También este cambio se observa en las transferencias de capital desde la Nación a distritos del interior, que están por fuera de la coparticipación. De una expansión interanual del 41% a septiembre, retrocedieron al 22% al mes siguiente.

Desde el Ejecutivo ensayan una explicación: parte de las inversiones que financiaba el Tesoro nacional, van a ser repartidas entre la caja central, el sector privado y los organismos multilaterales, a través del sistema PPP (participación pública-privada).

De todas formas, aclaran, este programa aún se encuentra en etapa embrionaria y recién llegará a su plenitud el próximo año. 

Lo que está claro es que, al menos por ahora, existe la clara decisión de aplanar la expansión en obras públicas, tal cual figura en el Presupuesto 2018.

Crí­ticas por doquier
En los últimos dí­as, la estrategia de Sturzenegger volvió a ser objeto de crí­ticas por parte de los economistas.

Por su cercaní­a al Gobierno, Alfonso Prat Gay es el que se muestra más duro: "El Central persigue una meta de inflación que nadie cree. Y para intentar cumplir algo incumplible, pone tasas de interés demasiado altas, que generan atraso cambiario y pérdida de competitividad".

Prat Gay "desengancha" a Dujovne de los inconvenientes de la macro, como el desequilibrio en el comercio exterior, y elige arremeter contra su colega en el BCRA.

"Cuando el Banco Central asume una polí­tica como la actual, le complica la vida al Tesoro, porque la economí­a crece menos, dificulta el comercio exterior y, fundamentalmente, porque buena parte del gasto público está indexado", expresa.

Domingo Cavallo también le apunta a Sturzenegger. "El precio del dólar contenido por altas tasas no ayuda a bajar la inflación", dispara.

En el mismo sentido, Daniel Artana, economista jefe de FIEL, considera que "los objetivos muy ambiciosos en materia inflacionaria junto con la gradualidad fiscal agravan los problemas de credibilidad y de atraso cambiario".

Artana también da su opinión sobre si sirve (o no) la utilización del sistema de metas de inflación en paí­ses como Argentina. Cita como ejemplo a Israel, cuya historia económica es seguida de cerca por Sturzenegger.

"En paí­ses con tradición indexatoria, dominancia fiscal y alta inflación como Israel, las metas se anunciaban cada año en base a la inflación reciente. De este modo, facilita que los errores de pronóstico no se acumulen en el tiempo", expresa. 

Ricardo Arriazu es otro de los que cuestiona al jefe del BCRA: "No es el sistema ideal para Argentina. En una economí­a abierta en la que el dólar es la unidad de cuenta. Si se sube la tasa de interés lo único que se logra es que ingresen más capitales improductivos", advierte.

Por ahora, Sturzenegger absorbe los cuestionamientos internos y externos. La gran cuestión es si redoblará la apuesta y apretará el torniquete monetario todaví­a más.

Quienes lo conocen saben que es capaz de hacerlo. Aun cuando varios de sus colegas en el gabinete nacional lo tomen como una provocación. Y crean que el banquero central está jugando con fuego.

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