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Efecto cambio de meta de inflación 2018: las empresas ya "recalibran" los aumentos salariales pautados para los empleados fuera de convenio

Efecto meta de inflación 2018: empresas ya "recalibran" el aumento salarial para los empleados fuera de convenio

¿Las modificaciones de las metas de inflación, la suba del dólar y las incipientes negociaciones paritarias cambiaron la pauta?

Por Paula Krizanovic
08.02.2018 13.10hs Management

Cuando a fines de 2017 las compañí­as que operan en la Argentina cerraron sus presupuestos salariales para este 2018, creyeron que -por primera vez en mucho tiempo- las subas de sueldos le iban a ganar con bastante holgura a la inflación.

En aquel entonces, las principales consultoras relevaron que las alzas promedio que recibieron los empleados fuera de convenio el año pasado habí­an sido de entre 27% y 28%

Las firmas esperaban que en diciembre la inflación mostrara un acumulado de alrededor del 20 por ciento. Así­ las cosas, las empresas aspiraban a redondear subas entre 7 y 8 puntos más elevadas que el í­ndice general de precios, logrando así­ una firme recuperación del poder adquisitivo. 

Sin embargo, el INDEC reveló que el incremento del costo de vida en diciembre terminó siendo el más elevado del año (3,1%).

De modo que la cifra acumulada para el í­ndice no fue finalmente del 20%, como esperaban, sino que terminó tocando el 25%, es decir, muy cerca de empatarle a las mejoras salariales.   

Así­, la ansiada recuperación del poder adquisitivo que apuntaban a lograr los empleados fuera de convenio quedó desdibujada

En este sentido, un informe de la consultora PageGroup confirmó, tras una consulta a 500 firmas, que los salarios ejecutivos mejoraron apenas cuatro puntos en promedio.

De cara a 2018, las empresas pronosticaban que los sueldos crecerí­an entre 21% y 23% en promedio para el personal no agremiado.

Como el Gobierno nacional tení­a pautada una meta de inflación en un rango que iba del 8% al 12%, se esperaba que las remuneraciones finalmente se ubiquen entre 11 y 13 puntos por encima del í­ndice de precios. 

Sin embargo, en diciembre, el macrismo decidió patear el tablero: el Banco Central cambió sus objetivos y pasó a estimar una meta del orden del 15%. 

Claro que, frente al escepticismo entre economistas que genera la nueva pauta fijada por el BCRA, los números cerrados en los presupuestos para 2018 empezaron a resultar menos atractivos.

Las primeras estimaciones que manejan en el mercado respecto del alza de precios para este año marcan un porcentaje más cerca del 20% que del 15% que dice esperar el BCRA.

El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que publica la entidad que conduce Federico Sturzenegger -a partir de la opinión de 61 bancos y consultoras-, develó que se anticipa una inflación del 19,4% a fin de año.

Los empresarios argentinos también son pesimistas: en diciembre, el capí­tulo local de la organización de CEO, Vistage, indicó que éstos proyectaban un í­ndice del 19,5% anual para 2018, con un dólar ubicándose en los $21. 

Frente a este cuadro, las áreas de RRHH volvieron a sacar la calculadora para que una vez más, los números sean más atractivos.

Recalculando
Así­ como el BCRA y el equipo económico que conduce Nicolás Dujovne en el Palacio de Hacienda "recalibraron" las metas de inflación, también en las empresas se encuentran definiendo cómo actuar frente al nuevo escenario. 

Por el momento no necesariamente prevén una solución "lineal"; es decir, subir un par de puntos más las compensaciones que estaban previstas. 

Marcela Angeli, directora de Gestión de Talento y Compensaciones de Willis Towers Watson, afirmó a iProfesional que "las proyecciones de aumentos por ahora se mantienen en 20% y 21%" pero que las empresas podrí­an hacer cambios si se confirma que hay una aceleración de los precios en el primer cuatrimestre.

"Puede suceder que las compañí­as concentren una mayor proporción de la suba planeada en la primera parte del año. La mayorí­a tení­a previsto dar entre un 12% y un 14% en el primer semestre; pero si la inflación es superior a lo planificado en los primeros 3 meses del año, todas estarán más cerca del 15%", concluyó.

En la misma lí­nea, Ignacio Martí­nez Escalas, senior manager Products de Korn Ferry, sostuvo que la estrategia de un creciente número de compañí­as será la de "definir un ajuste importante a lo largo de los primeros seis meses (en torno al 12%-13%) y esperar a los resultados del cierre de la primera mitad a fin de definir si es necesario modificar los porcentajes presupuestados". 

Yael Hansani, Associate Business Manager de Ghidini Rodil, coincide en que las previsiones empresarias de inflación para este año se mueven en un rango de entre 16% y 20%. 

Sin embargo, no es ese el único parámetro a tener en cuenta al analizar el poder adquisitivo de los argentinos, en un escenario en el cual la cotización oficial del dólar pasó de $18,65 la última jornada de diciembre, a tocar los $20 en febrero.

"Respecto al tipo de cambio, hay una gran incertidumbre dada la suba de la moneda estadounidense en este último mes y medio. Teniendo en cuenta la época del año, parece muy difí­cil llegar a las estimaciones que el Gobierno tení­a como objetivo. Para los economistas, el dólar promedio para el 2018 es de $22", adelantó Hansani.

Martí­nez Escalas, de Korn Ferry, consideró que el valor del billete verde "es una variable importante en la redefinición de pautas salariales y que muchas empresas están siguiendo muy de cerca. Es un tema que empieza a verse en las agendas a tratar durante el año".

"La situación cambiaria argentina no es nueva, pero los valores elevados de la divisa afectan el costo promedio por empleado para las firmas. Es importante que las compañí­as sigan este movimiento con mucha atención", sentenció el ejecutivo. 

Apelando al "menú" de herramientas
Al ser consultada por iProfesional sobre el impacto en los salarios, Hansani apuntó que "el desafí­o de las empresas es generar acciones para mitigar, en la medida de lo posible, la pérdida de poder adquisitivo".

En esta dirección, se espera que más compañí­as apelen a diferentes herramientas para compensar una eventual aceleración del í­ndice de precios. 

"Buscarán sostener el nivel de los salarios implementando bonos por cumplimiento de objetivos -asociados a los resultados de las compañí­as- y otorgando otro tipo de beneficios ligados al equilibrio de la vida personal y laboral", recalcó Hansani. 

Desde PageGroup también coincidieron en que este año los aumentos terminarán acompañando a la inflación y que habrá "mayores incrementos reales si se superan objetivos de productividad y competitividad".

"A diferencia de lo que ocurrió hasta ahora, las empresas esperarán mejorar en estas dos variables como fundamento para poder incrementar los salarios por encima del movimiento de precios", afirmaron en ese grupo especializado en Recursos Humanos.

Por el momento, el 75% de 500 ejecutivos locales consultados por esta firma aseguraron que otorgarán alzas en igual porcentaje que la inflación, mientras que un 17% apuntará a dar mejoras superiores a ese í­ndice.

Nicolás Rocha, executive manager en PageGroup, consideró que "el mercado profesional comienza a ajustar su métrica de ajuste salarial en base al crecimiento real de su actividad y al desempeño del personal". 

El ejecutivo de PageGroup consideró que los más perjudicados serán precisamente aquellos casos en los que se preveí­a dar ajustes por mérito, y que ahora serán nuevamente para recuperar poder adquisitivo.

"Esto va en contra de la meritocracia y la productividad", afirmó. 

Paritarias
Otro de los grandes componentes que terminan influenciando en la cifra que finalmente perciben los no convencionados es el aumento que consiguen los gremios en negociaciones paritarias.

Según datos de Korn Ferry, alrededor de un 40% de las empresas que participan de sus relevamientos, menciona el impacto de estas discusiones en su nómina como un tema central en la mesa de conversación de RRHH.

Sin hablar directamente de "techo" para los reclamos salariales, en más de una ocasión, desde el Gobierno se indicó que serí­a positivo que en todas las industrias y sectores se haga un "esfuerzo" y se "acompañe" el objetivo oficial.

Sin ir más lejos, el propio Jefe de Gabinete, Marcos Peña, afirmó que "las paritarias son libres. Lo que sí­ consideramos es que es muy importante que la sociedad se comprometa con esta meta del 15% y de entender que la lucha contra la inflación no es una cuestión solamente por parte del Gobierno".

También se espera que, en este marco, muchas de las negociaciones paritarias incluyan cláusulas de revisión atadas a la evolución del indicador del INDEC.

Sin embargo, hay expertos que ponen en duda el impacto real de esas herramientas en la cifra final que terminarán recibiendo los empleados fuera de convenio. 

"La cláusula de actualización o gatillo, que se utiliza en escenarios en que los supuestos de metas inflacionarias superan las proyecciones del Gobierno, no están siendo actualmente consideradas para el análisis salarial de los ejecutivos, ya que se prevé que el crecimiento incipiente en varios sectores de la economí­a sea la variable de compensación", dijo Rocha, de PageGroup. 

Del otro lado de la mesa están los gremios que ya avanzaron en sus negociaciones. El de Aceiteros de San Lorenzo (Santa Fe) acordó recibir una mejora del 15%, además de un plan de pagos de la remuneración adeudada desde 2017 y un bono de fin de año. Además, se incluyó una cláusula para revisar esta pauta en septiembre.

Los Aeronáuticos, por su parte, en diciembre cerraron con Aerolí­neas Argentinas - Austral un aumento de 17% no remunerativo desde octubre, otras dos sumas no remunerativas (octubre 2017 y julio 2018), dos bonos por única vez (junto al aguinaldo) y "cláusula gatillo".

En los primeros dí­as de febrero, los Tractoristas y Cosecheros sellaron con la Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA) un aumento salarial de casi 38%. Se garantizó un salario mí­nimo mensual de $20.428, además de un aporte no remunerativo mensual de $6.139 entre los meses de enero y marzo de 2018, como pago retroactivo de ajustes pendientes.

Faltan cerrar muchas de las negociaciones de los sindicatos más fuertes, que marcarán la pauta tanto para otras paritarias como para empleados fuera de convenio.

La ejecutiva de Ghidini Rodil recordó que "el desafí­o en esta lí­nea para las compañí­as es mantener la equidad interna y no permitir el solapamiento entre empleados fuera y dentro de convenio".

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