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Moyano lleva conflicto a Ginebra para frenar "intervención" del gremio

El camionero presentará una denuncia el 22 de febrero. Teme que intervengan la obra social y denuncia presiones para resignar beneficios laborales

Por Juan Manuel Barca
09.02.2018 20.12hs Política

Hugo Moyano abrirá otro frente de conflicto. En paralelo a las causas que enfrenta en la Justicia y a la demostración de fuerza callejera que anunció para el 21 de febrero, el camionero presentará una denuncia ante la oficina en Buenos Aires de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para contener los "ataques" del Gobierno, en particular una posible intervención de su gremio y las presiones para modificar el convenio colectivo.

El sindicalista apuntará contra diferentes organismos estatales, entre ellos el Ministerio de Trabajo, a los que responsabiliza de violar derechos y garantí­as constitucionales, y los propios convenios de la OIT. Lo hará el 22 de febrero a las 16, al dí­a siguiente de la protesta convocada por él y su hijo Pablo Moyano con la que esperan movilizar "un piso de 200 mil personas".

Moyano ve un avance del oficialismo en múltiples frentes en una dirección similar a otros casos en los que la Justicia intervino la obra social a partir de una denuncia de corrupción (marí­timos) o bien el sindicato cuestionado por las autoridades terminó aceptando una negociación a la baja, con la inclusión de cláusulas de productividad y la pérdida de beneficios (lecheros). 

"Estamos denunciando todo lo que nos hace el Ministerio de Trabajo como la quita de antigí¼edad en el convenio colectivo y la denuncia que nos hace Ocaña para intervenir la obra social", reconocieron fuentes de Camioneros.

La reacción del sindicalista llega en medio de una intensificación de las causas judiciales en su contra por presunto lavado de dinero, evasión impositiva y el traspaso de fondos millonarios a favor de empresas de su familia. El último de estos embates ocurrió el miércoles con la ampliación de una denuncia del 2011 de la diputada Ocaña, por el presunto desví­os de fondos del gremio y la obra social hacia su familia. La presentación incluye el pedido de intervención de la obra social.

Por otra parte, los empresarios incrementaron en las últimas semanas la presión sobre el lí­der sindical para que acceda a revisar su convenio y reducir de 1 a 0,5% el adicional por antigí¼edad, un í­tem que representa unos $1.500 en un salario promedio de $30.000. En momentos que el Gobierno busca bajar el costo logí­stico, la Federación de Empresas de Autotransporte de Carga puso ese punto como condición para negociar paritarias. La próxima reunión tendrá lugar el 19 de febrero, a dos dí­as de la movilización.

En ese marco, el camionero busca llamar la atención de los funcionarios de la OIT de Ginebra. La idea es que la comisión de normas del organismo emita una advertencia en su próxima conferencia "para que el Estado cese la conducta persecutoria" y además que enví­e una misión de expertos internacionales para verificar el cumplimiento del convenio 87 y 89, que según el sindicalista fueron violados por las autoridades. Estos garantizan la libertad sindical y prohí­ben la suspensión administrativa o de autoridades como la injerencia de los empleadores.

La OIT se convirtió en un receptáculo de denuncias sindicales en el último tiempo. Las CTA y gremios de la CGT, como aceiteros y azucareros, ya recurrieron al organismo ante lo que perciben como un mayor intervencionismo del Estado en las paritarias, la negociación de los convenios y el derecho de huelga. Los abogados de Moyano apuestan a lograr un golpe de efecto, convencidos de que sus recomendaciones son sensibles para el macrismo.

El equipo legal del camionero cuenta a favor con el antecedente del 2012, cuando la oficina de Ginebra falló a su favor en medio de la ruptura de la CGT en tres pedazos y su enfrentamiento con Cristina Kirchner. En aquella ocasión, la entonces Presidenta salió a reconocer a la fracción "Balcarce", encabezada por el metalúrgico Antonio Caló, como la representación oficial de los trabajadores. Pero la OIT le dio la razón a la CGT Azopardo, liderada por Moyano.

Al igual que en aquel entonces, el camionero reflotó en estos dí­as su alianza hí­brida con los gremios duros peronistas, las dos CTA y los movimientos sociales. Su decisión de recostarse en sectores opositores es un reflejo de la ruptura de la CGT, donde el ala dialoguista juega a hacerle el vací­o y el gastronómico Luis Barrionuevo empezó a tomar distancia de la protesta.

Pero también revela la influencia que aún conser

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