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Economía

Los alimentos disparan la inflación: supermercados y fábricas remarcan precios por dólar, tarifas y combustibles

Los alimentos disparan la inflación: súper y fabricas remarcan precios por dólar, tarifas y combustibles

Las grandes cadenas acusan a los fabricantes, que a su vez alegan que los costos no paran de subir. Los ajustes llegan a ser de hasta el 6% en apenas un par de semanas. El Gobierno no interviene, a la espera de que sea la propia demanda la que ponga límites. ¿Qué productos picaron en punta?

Por Claudio Zlotnik
28.02.2018 11.19hs Economía

Las razones pueden ser varias, pero el resultado final, uno solo: el aumento en los precios de los alimentos ya es una constante que se repite mes a mes. Y febrero no ha sido la excepción a esa regla.

Las principales fábricas aplicaron ajustes de hasta 6% en sus productos muchos de los cuales forman parte de la canasta básica.

A la hora de efectuar mediciones y brindar pronósticos, la consultora Elypsis es una de las dos más prestigiosas del mercado, ya que releva cerca de 300.000 artí­culos listados en las góndolas de los supermercados.

Precisamente, esa reputación es la que pone sobre relieve el dato sobre el 2,5% de aumento promedio que detectó en el rubro alimentos sólo en la primera quincena de mes.

Las remarcaciones llegan ví­a e-mail desde las industrias hacia las cadenas de súper e hipermercados, y también a mayoristas. Nadie queda a salvo de los incrementos, ni los que tienen atención directa al público ni aquellos que distribuyen la mercaderí­a.

Las listas de precios, a las que tuvo acceso iProfesional, incluyen a los artí­culos de empresas con fuerte protagonismo en los distintos rubros.

Entre ellas, Molinos (fideos, aceites, arroz, harinas, polvos para la preparación de postres, helados), refinerí­as de Maí­z (mayonesas, puré de tomate, caldos), La Morenita (cafés) y Dos Anclas (sal, vinagres).

Pero hay más, también se registraron fuertes incrementos en fiambres -de entre 5% y 7%- y en conservas de caballa, sardinas y atún.

De acuerdo con la medición de Elypsis, durante los primeros 15 dí­as de febrero también hubo importantes alzas en alimentos frescos.

Las carnes, por caso, registraron ajustes del 2% promedio, por debajo de otros productos de la canasta básica, como las frutas (5%) y verduras (3%).

"Notamos una aceleración en los aumentos de los alimentos durante la primera quincena. En algunos casos, como las frutas, incluso volvieron a subir durante la tercera semana un 2% promedio adicional", afirma Nicolás Abuchar, economista de la consultora.

Los productos panificados fueron los que menos se movieron, al menos en esos primeros 15 dí­as del mes: 0,6% promedio

Estos repuntes, que tanto castigan al bolsillo, se dan en medio de un enfriamiento del consumo popular.

De acuerdo con la última medición del INDEC, las ventas de las grandes cadenas de supermercados se estancaron, en lí­nea con lo que el propio organismo viene midiendo sobre la actividad económica.

La dinámica de los precios preocupa al Gobierno y, para peor, los propios funcionarios admiten que aún no le han encontrado la vuelta.

"Tenemos muy pocas herramientas para derrotar a la inflación". Esta declaración, que pertenece al mismí­simo Nicolás Dujovne, no deja de sorprender a propios y ajenos.

"Va a bajar en los próximos meses y aún trabajamos con la meta del 15%", expresó el funcionario, y aseguró que su colega del Banco Central, Federico Sturzenegger, está realizando una "tarea titánica" para enfrentar la escalada.

El último dato oficial dio cuenta de una inflación núcleo de 1,5% en enero, apenas tres décimas por debajo al IPC (1,8%), que considera los cambios de los precios regulados, que son los que más están subiendo.

La siguiente infografí­a permite distinguir la diferencia entre tres variables clave:

¿Cómo viene dándose esta carrera en los últimos doce meses?

- La "inflación núcleo" marcó 21%

- El IPC se ubicó cuatro puntos por encima (25%)

- En alimentos, el alza interanual fue 24,5%

í‰chale la culpa al Dólar y a los combustibles
La dinámica inflacionaria sigue tan vigente como antes en este comienzo de 2018. En las listas de precios que grandes industrias enviaron a los comercios, a las que tuvo acceso iProfesional, las mayores alzas se evidencian en:

- Fideos (hasta 5% dependiendo de calidades y marcas)

- Arroz (también hasta 5%)

- Condimentos (hasta 6% en sal, azúcar, vinagres)

- Cafés y aceites (hasta 6% según el tipo)

En estos últimos casos, así­ como también en las conservas de pescados, buena parte del aumento se debe al tipo de cambio. Y no es para menos: el dólar, que en Navidad se situaba en $17,50, ya superó los $20, lo que implica un ajuste del 16% en apenas 60 dí­as.

El alza del billete verde no fue lo único que produjo el incremento en el rubro alimentos. El costo de los combustibles también hizo su parte.

En promedio, el valor del litro de gasoil (el más utilizado por los camiones que reparten la mercaderí­a) se incrementó la friolera de 43%. Por cierto, el litro de diésel ya cuesta un 115% más que hace un año.

Desde las cadenas comercializadoras añaden el encarecimiento de los servicios públicos, básicamente del rubro energí­a eléctrica. Si bien los importes que deben enfrentar contemplan menos subsidios respecto a los hogares, lo cierto es que también se han movido por encima de la inflación.

Desde uno de los grandes supermercados, con fuerte presencia en Capital y conurbano, señalaron que la última factura de luz llegó con un alza del 65% en relación a la del año pasado.

Un rápido rastreo por los incrementos registrados ubica a las frutas como el rubro más "impopular" del último año. En promedio, se encarecieron 33%.

Por detrás se ubican las carnes (+27%); verduras (+27%); lácteos (+22%) y aceites (+14%).

Desconfianza y acusaciones mutuas
En el sector supermercadista no lucen optimistas. Tras la incipiente mejora de fines del año pasado, las ventas achataron y los empresarios advierten que los mayores costos de los fabricantes seguirán impulsando los valores en las góndolas.

Ya es una tradición el fuego cruzado entre la industria y la cadena comercial: unos y otros se echan culpas por las remarcaciones. Y este "tiroteo" se acentúa en épocas de ajustes más frecuentes, como el actual.

Algunas de las grandes fábricas han tomado medidas extremas, como la de enviar inspectores propios para que monitoreen los precios de venta al público. Por cierto, varios de estos informes llegaron a los despachos oficiales.

Hasta el presente, el Gobierno tuvo una actitud prescindente respecto de las subas en los precios de los alimentos, salvo a mediados del año pasado.

En ese entonces, la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) inició una investigación sobre el ví­nculo entre comerciantes y proveedores. Hasta el momento, no se observan resultados.

"Nosotros no somos los culpables, tenemos las manos atadas. Subimos los precios porque aumentaron las tarifas y porque el gasoil está más caro", indica a iProfesional una importante fuente de una firma alimenticia.

Pese a que reconocen lo complicado que resulta batallar contra la inflación, sobre todo en el rubro alimentos, los funcionarios se muestran reacios a intervenir y a aplicar medidas. Dejan al Banco Central con su errática estrategia antiinflacionaria.

No lo dicen abiertamente, pero está claro que esa elección de pasividad responde a la crispación que en su momento provocó el accionar de Guillermo Moreno. El macrismo, en cambio, enarbola un modelo opuesto al de la gestión anterior.

A fin de cuentas, para una gestión de simpatí­a liberal y que trata de minimizar las regulaciones, lo mejor es que los "controles" de precios los efectúe el propio mercado, a través de la competencia.

"Si la demanda no avala los aumentos, ni los fabricantes ni las cadenas comerciales podrán hacerlo. O lo harán de manera más moderada", afirma en diálogo con iProfesional un funcionario del equipo económico.

Por ahora, la letra frí­a de los manuales de economí­a choca de frente con la realidad argentina.

Para peor, los supermercadistas que aceptaron dialogar con este medio admitieron que será difí­cil apaciguar la tendencia inflacionaria de cara a las próximas discusiones paritarias en el sector.

Los empleados de comercio accionaron, a comienzos de año, la cláusula gatillo por la inflación del año pasado. Acordaron un incremento salarial del 26%, por encima de lo que dio el IPC durante 2017.

Ahora, las grandes cadenas están atentas a la nueva negociación, que deberí­a cerrarse en las próximas semanas. Los comerciantes alegan que no tienen margen para absorber las nuevas listas de precios que les acaban de enviar sus proveedores.

Por el lado del sector comercial, aseguran que también redujeron al máximo sus márgenes, para así­ no perder market share en manos de los mayoristas.

¿Serán los comerciantes? ¿Acaso los fabricantes? ¿O hay que echarle la culpa a la suba del dólar? En medio de tantos interrogantes sobre porqué suben los precios, hay una sola certeza: la peor parte siempre se la llevan los bolsillos de los consumidores.

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