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La gran incógnita polí­tica brasileña: ¿Lula da Silva podrí­a ser candidato a presidente desde la cárcel?

La gran incógnita brasileña: ¿Lula podrí­a ser candidato a presidente desde la cárcel?

Aunque el ex jefe de Estado de Brasil se encuentra jaquedado por causas de corrupción, su partido todavía lo impulsa y, según encuestas, cuenta con el apoyo del 36% de los votantes. Gustavo Segré, Director de Center Group analiza las perspectivas de esta "novela electoral" 

Por Gustavo Segré - Director de Center Group
13.03.2018 21.38hs Actualidad

En un artí­culo anterior se trató sobre la delicada situación judicial del expresidente de Brasil, Inácio Lula da Silva, quien ya puede ser encarcelado en cualquier momento. La definición de esta situación serí­a, más que nada, una cuestión de tiempo.

Por eso, la pregunta más importante en este momento es si aún yendo preso, Lula puede ser candidato a presidente. Y la respuesta es: sí­.

Lula da Silva, ex mandatario de los brasileños, puede postularse nuevamente a la presidencia de la república aunque su libertad se encuentre legalmente coartada.

Sin embargo, su candidatura debe enfrentar algunas limitaciones evidentes. En el año 2010 el propio Lula promulgó la ley denominada "ficha limpia", que establece que ningún candidato con sentencia confirmada en un tribunal de segunda instancia - por ejemplo, el tribunal regional federal de Porto Alegre- podrá disputar una contienda eleccionaria. Y el inminente pronunciamiento de este cuerpo judicial puede ocurrir en los próximos dí­as.

El ex jefe de Estado tiene, no obstante, la libertad de registrar su candidatura hasta el 15 de agosto de 2018. Se estima que si eso sucede, el ministerio público electoral presentarí­a un pedido de inhabilitación.

Entonces, la cuestión de validar o no la candidatura quedarí­a en manos del Tribunal Superior Electoral.



Incertidumbre para el PT
¿Cuál es el problema tanto para Lula como para su movimiento polí­tico, el Partido de los Trabajadores?: que el Tribunal Superior Electoral no tiene plazo para emitir una definición.

Eso quiere decir que el lí­der de la izquierda brasileña podrí­a anotar su candidatura y que podrí­a participar de la propaganda electoral aún estando preso, donde tendrí­a una cantidad importante de minutos en la televisión y en la radio.

Incluso podrí­a disputar la primera vuelta y obtener una posición muy favorable, dado que, según las encuestas, tiene el 36% de las preferencias electorales.

Pero hay un riesgo elevadí­simo: si entre la primera y la segunda vuelta el Tribunal Superior Electoral lo inhabilita, todos los votos de Lula serí­an nulos.

Así­ las cosas, el hecho puede generar una ventaja importante para el segundo candidato.

¿Por qué? Si se toman los números de los comicios presidenciales de 2014, habí­a 115 millones de votantes en el padrón electoral. De ellos, 104 millones votaron.

Para ganar en primera vuelta, cualquier candidato necesita obtener el 51% de los votos en una jornada eleccionaria. Y, por el momento, ninguno tiene semejante tasa de aprobación.


En el caso de Lula, con el 36% de los votos tendrí­a, en números redondos, 36 millones de votantes.

Si estos 36 millones de votantes fueran anulados por disposición del Tribunal Superior Electoral, el padrón de votos válidos de 100 millones pasarí­a apenas a 66 millones. Y el 51% de 66 millones serí­an 33 millones y "un poquito".

Los 33 millones, sobre los 115 millones de personas del padrón electoral, representan el 23,3%. Esto implica que cualquier postulante con el 23,3% del total del padrón electoral podrí­a ser el próximo presidente de Brasil.

Como se ve, el escenario trae aparejado un peligro enorme para el PT, que busca que Lula gane o que, al menos, se logre colocar a alguien para eventualmente tratar un indulto presidencial.

Los plazos se van acotando. Y para complicar, o mejorar las cosas, en poco tiempo inicia el Mundial de fútbol. Este hecho es de gran importancia social para los brasileño y puede cambiar el panorama electoral si Brasil gana la Copa del Mundo.

En la carrera hacia la presidencia, surgirán nuevas alternativas que deberán ir analizándose. Pero lo más interesante ya se sabe hoy: Brasil puede tener por primera vez en la historia un aspirante al Palácio do Planalto que haga la campaña electoral estando preso.

Algo parecido ocurrió con seis intendentes, que ganaron sus cargos desde la cárcel.

¿Será que Brasil va a darnos una novela electoral tan interesante que incluya un candidato que gane votos y voluntades desde la prisión?

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