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Autos, servicios, calzado, ropa, frutas, vinos y más: sectores celebran el impulso exportador y el freno de importaciones por "súper dólar"

Ganadores de la devaluación: ya se notan los efectos positivos en autos, servicios, calzado, ropa, frutas y vinos

El salto de la divisa estadounidense llegó para darles más oxígeno a aquellas ramas de actividad con presencia en mercados internacionales. Pese a las devaluaciones de las monedas de la región, la competitividad cambiaria de la Argentina está en el mejor nivel de los últimos dos años

Por Juan Diego Wasilevsky
29.05.2018 05.00hs Comex

La llegada del "súper dólar" dividió las aguas en la Argentina. Con un avance del 40% en apenas cinco meses, el impacto sobre la economí­a es múltiple, dependiendo de qué rama de actividad se analice. 

A primera vista, una de las conclusiones que deja esta devaluación es que permitió volver a engrosar el colchón de la competitividad cambiaria, que vení­a desinflándose por la presión creciente de los costos internos. 

Si bien el fortalecimiento del dólar es un evento a escala mundial –y esto repercutió en muchos signos monetarios de paí­ses emergentes-, lo cierto es que el tipo de cambio en términos reales –es decir, restando inflación-, mejoró notablemente para la Argentina. 

Si se considera la canasta de monedas de los principales mercados con los que se comercia, entonces la foto hoy muestra que la competitividad está en el mejor nivel de los últimos 24 meses, poco después de que el macrismo llegara al poder y avanzara con la unificación del mercado cambiario. 

En la medición paí­s por paí­s, hay diferencias: con Chile, por ejemplo, este indicador está en su pico desde enero de 2014, mientras que en el caso de Brasil, la devaluación no fue tan crucial: la relación actual es la mejor desde agosto de 2017, básicamente porque el real también se debilitó.

En este contexto, muchos economistas dan como un hecho que este nuevo escenario ayudará a propiciar exportaciones

Desde Ecolatina, de hecho, revisaron a la baja su proyección de déficit comercial, realizada en abril, que planteaba un rojo récord de u$s11.000 millones para este año, lo que hubiese implicado un salto de más del 30% respecto de 2017. 

Ahora, la consultora recortó en casi u$s3.000 millones esa cifra, estimando un déficit de u$s8.200 millones, levemente menor al del año pasado. 

La gran duda está en saber cuánto de este deslizamiento del dólar pasará a los precios internos y cuánto de esa competitividad terminará esfumándose. 

"Argentina es el único paí­s de Latinoamérica en donde las devaluaciones impactan en la tasa de inflación", advirtió Miguel íngel Arrigoni, socio de la consultora First Capital Group. 

Según el analista, el tipo de cambio en la Argentina está siempre "en una delgada lí­nea entre ser un ancla de precios o un generador de inestabilidad económica". 

Más allá de este debate, ya hay numerosos sectores que están comenzando a beneficiarse con el nuevo "súper dólar"

Sector frutí­cola 
Manzanas y peras son los dos principales productos. En el primer caso, el 41% queda en el mercado interno. El resto se exporta o se procesa, mientras que en el caso de las peras, sólo el 16% se consume fresco en el paí­s. 

En diálogo con iProfesional, Marcelo Loyarte, gerente de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI), afirmó que la devaluación "claramente mejora las perspectivas para la próxima campaña". 

En paralelo, Carlos Bulgheroni, jefe del grupo que controla la empresa Pan American Energy (PAE) y con inversiones en Mendoza, coincidió al señalar que la suba del dólar hará que la cadena frutí­cola "pueda mejorar sus exportaciones".

Desde CAFI explicaron que las proyecciones resultan positivas dado que un reciente estudio que hizo la entidad marcaba, en marzo pasado, que el sector necesitaba un tipo de cambio de $24,80 para operar con buenos márgenes. Es decir, en sintoní­a con el nivel actual.

En cuanto a la posibilidad de captar una mejor rentabilidad de manera inmediata, Loyarte lo relativizó: "Ya se exportó cerca del 80% de la producción de este año. Lo que queda va para mercado interno y algo para Brasil, así­ que la mejora de la rentabilidad no la vamos a sentir ahora, pero nos da previsibilidad para la próxima campaña". 

Quienes sí­ están viendo una mejora automática de la rentabilidad son los productores y exportadores de cí­tricos: desde abril partieron unos 15 embarques cargados con 25 toneladas de limones tucumanos cada uno hacia los EE.UU., que acaba de abrir sus fronteras para ese producto. 

San Miguel, Argenti Lemon, Latin Lemon y Citromax son algunas de las empresas beneficiadas por la medida, que permitirá colocar hasta 20.000 toneladas antes de que finalice el año. 

Cabe destacar que el negocio de los limones logró colocar en el exterior un total de 241.000 toneladas en 2017, por un valor cercano a los u$s250 millones. 

Referentes de la actividad plantean que, este año, devaluación y acuerdo con EE.UU. mediante, los despachos crecerí­an no menos del 20% interanual. 

Servicios 
Desde el Observatorio Permanente de la Industria del Software y Servicios Informáticos (OPSSI) del CESSI indicaron que en 2017 las exportaciones del sector crecieron más de un 26%

En total, generaron casi u$s1.700 millones, anotando un nuevo récord. Y, según una encuesta realizada por 153 empresas en diferentes puntos del paí­s, se prevé un 2018 con ventas al exterior en alza. 

Dentro de esta rama, un sector muy dinámico es el vinculado con el desarrollo de videojuegos, que exporta el 95% de la generación de contenidos y que está formado por 100 Pymes. 

Andrés Rossi, presidente honorario de ADVA, la cámara sectorial, afirmó que les sucede lo mismo que en otras industrias tradicionales: la clave es que no se disparen los costos. 

"Si esta variable se contiene, entonces tenemos mejores perspectivas de exportación", planteó. 

En el caso de otra rama del rubro servicios, como es la del turismo, también se prevé una mejora de la rentabilidad y mayor ocupación en hoteles y un efecto derrame en toda la cadena, según plantea Tomás Ryan, ex presidente de la cámara que nuclea a las agencias de viajes. 

En concreto, desde el sector hotelero plantean una mejora de la rentabilidad en pesos del 40% en términos interanuales para estas vacaciones de invierno, por el efecto devaluación. 

Sector agrí­cola
Tras la feroz sequí­a, el campo se vio beneficiado por la buena dinámica a nivel precios.

"En términos generales, un dólar alto conviene porque trabajamos con un producto que cotiza en esa divisa", sintetizó Guillermo Villagra, director del pool de siembra OpenAgro. 

Según el experto, "el que se hizo un canuto de granos, está muy fuerte: hoy su capital vale más en pesos pero también en divisas, porque en el mundo cayeron los stocks y subieron las cotizaciones". 

Pese a la contracción que sufrieron los granos en los últimos dí­as por las mejores perspectivas de cosecha en EE.UU., la realidad es que el que apostó al silobolsa, ganó: 

-La soja se paga casi $7.300 por tonelada en el recinto de Rosario, un 13,5% más que a fines de abril, antes que se dispare la corrida cambiaria. 

-En el caso del maí­z, su precio llega a los $4.460, un 22% más. 

-En tanto que el trigo tuvo un salto exponencial: ya vale $6.120, casi 30% por encima del valor de fines de abril. 

Además, dada la evolución que experimentó la oleaginosa el último año, también mejoró considerablemente el poder de compra de los productores

En términos comparativos, mientras que en 2017 se necesitaban 134 toneladas de soja para adquirir una Toyota Hilux 4x4 cabina simple, en la actualidad se requieren de 87 toneladas, es decir, un 35% menos. 

Y si bien la sequí­a afectó los volúmenes, según datos provistos por la Bolsa de Comercio de Rosario, aun quedan en poder de los productores y exportadores unas 14,9 millones de toneladas de soja, lo que equivale a unos u$s4.500 millones. 

La mejora de la rentabilidad además genera excelentes perspectivas para la siembra de trigo, que está por arrancar: la Bolsa de Comercio de Rosario estima que este año el área alcanzará las 5,7 millones de hectáreas, unas 300.000 más que durante el último ciclo. 

Frigorí­ficos y productores ganaderos 
Las ventas al mundo del bife argentino vienen a buen ritmo: en el primer trimestre se despacharon 104.000 toneladas, 30% más que en igual perí­odo de 2017. Esto reafirma al paí­s en el puesto 10 de los principales exportadores a nivel mundial. 

Desde la Cámara de la Industria de la Carne destacaron a iProfesional que la devaluación generó un incremento del precio de la hacienda, a lo que se sumó la suba de los granos, que complementa la alimentación. 

Se estima que un 40% del ganado se engorda en feedlots, que requieren complemento con granos, básicamente maí­z y pellets de soja. 

Si bien los frigorí­ficos deben pagar más por la materia prima, hoy cada dólar que exportan les rinde un 40% más en pesos que a comienzos de año. 

De hecho, más de 20 frigorí­ficos nacionales acaban de realizar una gira por China para incrementar los despachos hacia ese paí­s, principal comprador. 

En cuanto a las metas, desde la cámara que nuclea a empresas exportadoras estiman que el año cerrará con un incremento de los embarques del 20% en términos de divisas.

Esto dejarí­a al sector a un paso de superar el récord histórico logrado en 2009, cuando se generaron negocios por más de u$s1.880 millones gracias a precios superiores a los de décadas anteriores. 

Bodegas 
En la Argentina hay 400 bodegas exportadoras, que generan el 35% de la facturación de toda la industria.

El bodeguero José Zuccardi afirmó a iProfesional que "si los costos no se disparan, entonces será un factor positivo para venderle más al mundo".  

Zuccardi auguró que la Argentina este año volverá a crecer, luego de un 2017 que sumó ventas al mundo por u$s809 millones, el nivel más bajo desde 2010.

"Habí­amos quedado caros, por el atraso cambiario y por las cosechas de 2016 y 2017, que fueron muy malas en términos de volumen. Ahora estamos en mejores condiciones para exportar vinos de menor valor, que son los que explican el mayor volumen", indicó. 

En este contexto, el consultor Javier Merino consideró que la devaluación beneficiará principalmente a las bodegas medianas, que elaboran vinos de alta gama y destinan cerca del 40% de su producción al exterior.

El problema es que hay otras 400 que se dedican únicamente al mercado interno, que es el que más sufrirá por los aumentos de costos y la pérdida de poder adquisitivo.

Industria del calzado y textiles 
El sector está viéndose afectado por las importaciones: el año pasado se importaron 34,6 millones de pares, un 26% más que el año anterior. 

En este contexto, desde la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado (Uticra) aseguraron que ese rubro está directamente "al borde de la extinción".

Tras el salto del dólar, la primera lectura que trazan desde la Cámara de la Industria del Calzado (CIC) es positiva: "Ya está limitando las importaciones", afirmó Horacio Moschetto, secretario de la entidad. 

"Nos llegó la información de que están cancelándose pedidos, principalmente desde Brasil", agregó. 

Sin embargo, advirtió que la clave, como en otras industrias, "es que los costos internos no se aceleren, porque esto va a encarecer el producto nacional y eso no es bueno en un contexto de caí­da del consumo". 

Desde el sector textil también plantean que la suba del dólar –momentáneamente- funcionará como un desacelerador de las importaciones, que vení­an creciendo a un ritmo del 25% en volúmenes. 

Esto, sumado a la baja del consumo, generó que la producción de indumentaria en la Argentina acumule una caí­da de casi 17% en los últimos dos años y que se hayan perdido cerca de 4.000 empleos en esta industria. 

Automotrices 
Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat Argentina y uno de los voceros de esta industria, aseguraba en plena corrida cambiaria, que el sector estarí­a cómodo con un dólar a $26, dejando en claro que la devaluación beneficia a una rama de actividad que vení­a viéndose afectada por lo que consideró era un preocupante "atraso cambiario". 

Para las compañí­as, el salto del dólar les permite tener algo más de oxí­geno. Cabe destacar que un informe de ADEFA, presentado el año pasado, reveló que fabricar un auto en el paí­s costaba hasta 65% más que hacerlo en Brasil y México

"La devaluación achicó esa brecha, pero el desafasaje era tan grande que es imposible pensar en revertirla completamente sin una estrategia integral", afirmó un referente de la industria autopartista. 

La devaluación, se espera, impulsará a las exportaciones que, en un contexto de lenta recuperación del mercado brasileño, tienen bastante margen para crecer. 

Entre enero y abril las terminales despacharon 77.250 unidades, un 31% más que en igual lapso de 2017. Sin embargo, todaví­a está casi 50% por debajo del récord para ese perí­odo, alcanzado en 2011, cuando se exportaron más de 142.000 autos. 

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