Efecto Brasil: el conflicto camionero ya se siente y las terminales paran producción una semana

Efecto Brasil: el conflicto camionero ya se siente y las terminales paran producción una semana
Por el paro de transporte que afecta al país vecino, algunas terminales ya dejaron de fabricar y otras lo harán antes del viernes si no cambia la situación
Por Guillermina Fossati
29.05.2018 10.04hs Autos

El conflicto con los camioneros del sector automotriz que afecta a Brasil ya produjo su primer impacto en la Argentina.

Debido a la falta de acuerdo entre los gremios del paí­s vecino con el Gobierno, quienes reclaman por el alza del precio del combustible y los peajes, las fábricas argentinas se verán obligadas a parar la producción. 

El hecho fue confirmado por fuentes locales, quienes advirtieron que no es posible seguir fabricando si no se regulariza el intercambio con Brasil, clave para la producción de los modelos locales.

Si bien la primera firma que confirmó esta medida fue Renault, ahora se sabe que el resto de las empresas tendrán que tomar la misma decisión de un momento a otro por la falta de provisión de piezas y partes. Algunas tienen algo de stock -como para resistir hasta el sábado- pero la situación es preocupante.

En una de las terminales confirmaron que el viernes es la fecha lí­mite para parar la planta, mientras que otra podrá "tirar" hasta el sábado.

En general, la idea es que la actividad retome el ritmo con normalidad en todas las plantas el próximo lunes, siempre y cuando en ese perí­odo se llegue a un acuerdo en Brasil donde los trabajadores transportistas cumplieron ayer su octavo dí­a consecutivo de paro.

Se trata de un duro golpe para la industria local porque arrancar la rueda de producción lleva un tiempo, y estos dí­as también podrí­an sentirse a fin de mes en el balance de producción.

El presidente de Brasil, Michel Temer, anunció el domingo una serie de medidas para lograr el levantamiento pero aún no obtuvo respuestas.

El primer ofrecimiento fue bajar 10% el precio de los combustibles, pero para los camioneros resultó insuficiente. Luego mejoró la oferta a 13 por ciento durante los próximos 60 dí­as.

Además, prometió que a partir de ahora los incrementos ya no serán diarios, como lo vení­a haciendo Petrobras, sino mensuales.

Pero el clima se complicó aún más, ya que el presidente de la Asociación Brasileña de los Camioneros (Abcam), José da Fonseca Lopes, denunció que hay "infiltrados" que "quieren derribar al Gobierno" y que amenazan a los transportistas que han llegado a un acuerdo.

Mal timingLa noticia aparece en un momento crucial del sector automotor. Por un lado, viene de cerrar el mejor primer cuatrimestre de la historia, de la mano de más de 350.000 unidades vendidas, un 18% más que en igual lapso del año pasado. 

Sin embargo, la fuerte volatilidad cambiaria y el nuevo piso que pareció encontrar el dólar está poniéndole fin a una de las variables que permitió motorizar ventas: la estabilidad de los precios

No sólo eso: esa misma volatilidad generó que se empezaran a revivir viejos fantasmas del pasado.

Así­ como en épocas del kirchnerismo faltaban unidades en los salones de venta por trabas a las importaciones, en los últimos dí­as hubo algunas agencias que, para evitar quedar descalzados y no poder reponer unidades, priorizaron quedarse con el stock. 

Si bien este "efecto canuto" no es generalizado, referentes del sector aseguraron a iProfesional que es una práctica que se está extendiendo y profundizando dí­a a dí­a y que durará al menos hasta que el mercado cambiario se tranquilice. 

El temor que tienen los propietarios de los concesionarios es recibir nuevas listas de precios con ajustes por parte de las terminales y, en un negocio donde la rentabilidad está muy justa, quedarse sin margen de ganancia. 

"El valor del dólar subió y esto impactó en los precios de los 0Km. Algunas marcas ajustaron dos veces en mayo. Por eso estamos viendo que hay agencias que empiezan a retacear el stock que tienen, lo cual es entendible", reconoció el gerente de una automotriz lí­der.

El temor es claro: si compraron un auto en abril cotizado a un nivel de dólar de $20,50, es lógico que cuando hagan una nueva orden deban desembolsar más por la misma unidad ahora que el billete verde pasa los $25.

Esto obedece a que 7 de cada 10 vehí­culos que se comercializan en el paí­s son importados y, en el caso de los nacionales, el 70% de los componentes para producirlos también vienen de afuera. 

"Hay quienes ajustaron el valor y, cuando aparece el comprador, entonces venden. Otros concesionarios no están tan seguros y prefieren aplicar una estrategia 'wait and see' y concretar la operación cuando haya seguridad de que ya se superó realmente la corrida", acotó el directivo. 

En este contexto, Alejandro Lamas, secretario de la Cámara de Comercio Automotor, afirmó a iProfesional que "si la agencia tiene poco stock y no hay una comunicación o un acuerdo claro con la terminal, es lógico que se resguarde. Sólo en la medida en que tenga previsibilidad seguirá vendiendo". 

Menos movimientoLa tendencia viene acompañada por un cambio del lado del consumidor.

Según pudo averiguar iProfesional en diferentes puntos de venta, la caí­da se manifiesta no solo en el menor cierre de operaciones, sino hasta en el nivel de consultas. 

"Las visitas de clientes a los concesionarios cayeron de un promedio de veinte a unas tres por dí­a", explicó la gerente de Marketing de Zento, Micaela Zuani, una marca que por ahora es una de las pocas que no ha retocado las listas de precio y piensa sostenerlas hasta fin de mes.

"Toyota se diferencia mucho del resto de las terminales y no ajustó los precios. Igual, hay muchos que por la incertidumbre prefieren posponer cualquier decisión", explicó.

Tan importante como la evolución que muestren los valores de los 0Km, según Lamas, será ver cómo quedará el poder adquisitivo en general tras el ajuste del dólar. Esto terminará por definir la tendencia en las ventas de 0Km y usados, que vení­an en franca recuperación. 

"Será clave conocer en qué medida ser verá afectado el bolsillo tras el incremento del resto de los bienes y servicios de la economí­a. Si la inflación se acelera más y buena parte de la devaluación se traslada a los precios, esto implicará un menor dinamismo para la industria automotriz", dijo Lamas.

Las reacciones de los compradores y el cambio de tendencia también varí­a de acuerdo a la marca y al segmento.

En un concesionario Ford, por ejemplo, explicaron que en un dí­a vendieron siete unidades de Mondeo, el auto tope de gama de la marca, y cuatro Kuga, el SUV más caro. También, tienen todas las unidades de Ford Focus Titanium, la versión más equipada y que ya superó los $600.000, vendidas hasta junio.

"El que tiene plata está comprando. Lo que si frenó es la demanda de la gama baja, que tiene que ver con los sectores más expuestos a la variación de precios y al mayor costo de la financiación", explicó un gerente de ventas.

Más complicada es aún la situación que se está viviendo en las automotrices importadas extramercosur, donde los modelos están cotizados en dólares y se deben pagar al precio de cierre del dí­a del Banco Central.

Según explicaron desde una importadora, al momento de facturar la unidad se cotiza según el precio del dí­a del billete verde. De esta forma, quien encargó un auto en abril, con un dólar a $20,50, ahora tendrá que pagar más de $25.

En estos casos, la negociación es "auto por auto". En algunas compañí­a, por ejemplo, se trata de fijar un valor intermedio y a quienes iniciaron los trámites de compra con una divisa más baja, y la empresa ya tení­a la unidad en el concesionario, se le trató de respetar el valor. 

Esto sucede especialmente en vehí­culos para el trabajo, como en Scania, que durante mayo informaron que mantuvieron el precio a quienes iniciaron las negociaciones. 

Sin embargo, en la mayorí­a de los casos de las marcas de lujo no hay ningún tipo de arreglo y lo que rige el negocio es el dólar actual.